2007

Me lo contaron en Dallas

Este fin de semana fui a la cuidad de Dallas Texas y en una de esas platicas me recordaron una historia que se me se me había olvidado contarles. Desafortunadamente este relato reafirma el hecho de que las cosas nunca son lo que parecen y que los intereses, principalmente de dinero, siempre van a la mano con desastres en este mundo.

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Como todos sabemos, los atentados terroristas de Nueva York de Septiembre 11 del 2001 dejaron a Gringolandia, en especifico a Nueva York, un estado se psicosis que hasta hoy no se olvida. Por tercera vez en su historia, Estados Unidos fue atacado (la primera fue por Pancho Villa y la segunda por los Japoneses en Pearl Harbor) y la cicatriz de esto todavia se puede ver entre Church St. y Vesey St. Una vez que los ataques terminaron, la tarea de rescate duro muchos días, me acuerdo ver en la tele como los bomberos formaban cadenas para remover escombros y tratar de salvar a los sobrevivientes, sin saber siquiera si había alguno.

Pues bien, un conocido que trabaja en una planta de acero en Nueva Jersey se junto con unos compañeros, tomaron su equipo de trabajo y fueron rumbo a la zona de desastre, el famoso “Ground Zero”, para ver en que podían ayudar. Este guey también fue bombero en sus mejores años y me imagino que el deber lo llamo una vez mas. Aqui va la parte de la historia que encabrona. Cuando este guey llega y empieza a ver en donde formarse para ayudar, el sindicato de bomberos de Nueva York cuyo nombre en especifico no me lo se, los mandan a la chingada y les dicen que gracias pero no gracias. Cuando estos gueyes exigen una explicación, los del sindicato les dicen que no le iban a quitar el tiempo extra y la lana que estaban generando los bomberos de NY para darselos a otros gueyes. Háganme el chingado favor! Asi es, todo el tiempo que los bomberos trabajaron les pagaron el doble, y el sindicato no dejo que nadie les quitara sus ganancias.

Es increíble que hasta en momentos como esos la codicia estuviera por encima de la buena voluntad. Claro que estos gueyes no tuvieron mas que retirarse indignados ya que nunca pensaron en el dinero, solamente querían echar la mano. Yo no dudo que los que trabajaron esos días realmente querían ayudar, pero también sabían que mientras mas levantaran escombros, mas lana se iban a embolsar. Es difícil saber a cuanta gente que quería ayudar mandaron a la chingada y si la ayuda hubiera marcado diferencia, pero no deja de causar indignación cuando uno escucha esto de la gente que lo vivió. Después como quieren que pensemos que los sindicatos no son unos jijos de la chingada, ¿no?

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4 Comentarios en “Me lo contaron en Dallas”