2007

Que poca madre.

El otro día cuando llevé mi carro a lavar, iba a sacar no ruecuerdo que madre de la cajuela, y para mi sorpresa noté que algún hijito de la chingada trató de robarme la insignia de atrás donde dice el modelo del carro, la madre esa de plástico que dice que carro es. Resulta que el estúpido le metió una navaja o no se qué y aparte de rayarme la pintura, nada más quebró el simbolito y se largó muy a gusto a chingar a su madre (ojala se haya ido para allá) Y me dejó con una plasta pegajosa, y un trozo de lo que otrora fuera un bonito adorno automotriz adheridos a la carrocería.

Yo me quedé con la tripa torcida del coraje (y eso que todavía no hablaba a la agencia a preguntar cuanto costaba: $750 pesos… no mamen, por un plástico de 8 x 8 cm.) y opté por la resignación y esperanzarme que la navaja del individuo hubiera perdido filo por el fuerte contacto con la rígida pintura de mi automotor… Que se chingue.

En repetidas ocasiones (3) he sido victima de los pillos de poca monta, estos que se dedican a hurtar objetos de poca valía de los vehículos, y cada vez es un coraje e impotencia por no saber quién diablos fue el cabronete, y por no haber salido a tiempo para agarrarlo a jodazos y desquitarme de las que me han hecho… Ya me volví a encabronar.

Lo que me lleva a decir “hazme el chingado favor” es saber, con toda certeza que el imbécil va y vende MIS cosas por una muy pequeña fracción de lo que valen, ó la cambian por una caguama ó un diez de mota, total que al último la “mercancía” regresa al mercado a un precio muy inferior al que se ofrece en los negocios legalmente establecidos, y la gente que no tiene los recursos para acudir a ellos ó que se quieren ahorrar un billete, se ve obligada a ir a los puestos de los hijos de puta estos que les compran lo robado a los otros hijos de puta que nos roban a los pendejos que no nos ponemos vivos y acabamos comprando en muchas ocasiones exactamente la misma pieza que nos birlaron.

Lo peor de todo es que nuestras efectivísimas autoridades, saben perfectamente donde están, quienes son y a que se dedican los mecates estos que ofrecen lo robado, pero prefieren hacerse de la vista gorda, y pasar de largo -o bien llegar por su mordida semanal- mientras se muestra la mercancía ilegal a la vista de todos, en exhibidores repletos de chingaderas que alguna vez pertenecieron a nosotros, los ciudadanos honestos que pudimos comprarlo gracias al sudor de nuestra frente, o bien de las nalgas, para los que trabajan sentados.

Hay que hacernos a nosotros mismos el chingadísimo favor de no comprar en estos establecimientos, ya que nada mas les estamos dando alas a los alacranes y exhortando a que sigan comprando robado y dando más vida al pútrido circulo vicioso que se presenta.

HAZME EL CHINGADO FAVOR.

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