2007

El Corazón del Teletón

Nada mas por curiosidad me receté un buen rato el Teletón en su edición número once. Realmente nunca estuve viéndolo. Prendí la tele y deje que corriera el programa mientras hacía mis faenas domésticas propias del fin de semana.

A mi la neta Lucerito me cae en los meritos. Y no es desde aquel día que dio salida a su flato en televisión nacional. Ni desde el día que su guarro amenazó con pistola en mano a los periodistas en aquella trifulca tan sonada en el teatro San Rafael. Simplemente siempre me cayó mal. Desde “Chispita” vaya, o desde las pelis con el Luismi o desde antes. Ya no sé ni que fue primero. La cosa es que la vieja se me hace mas falsa que un billete de dos mil pesos. Y es por eso que no la soporto.

De Ernesto Laguardia, el pendejazo de Carlos Loret de Mola y el zotaco comebolas de Pedro Ferris de Con no tengo una mejor opinión. Lo único más o menos rescatable de los conductores del Teletón es Marco Antonio Regil. No se si porque siempre trae unos tacuches de envidia o porque me acuerdo que hacía sketches en el programa de Oscar Cadena cuando quería ser comediante antes que conductor y se aventaba sus primero pininos en la telera. Me caía bien ya desde entonces. Se me hace un tipo auténtico y sangre liviana. Y la neta que de todos los “clips” que presentaron, en los que salía el Regil, era a los únicos que prestaba algo de atención por ser lo que parcialmente podía digerir sin derramar la bilis.

La cosa es que es verdad que el Teletón tiene un marketing poderoso y llegador. Ya previo a sintonizar el canal había hecho mi correspondiente donación. Lo que metí al bote aquel fin de semana de visita en mi terruño se me hizo suficiente. Me sentí muy chido con mi calcamonia del Teletón y me tuve que conformar porque al chavillo que pasaba el bote en el semáforo ya se le habían terminado las pulseras. Yo ni sabia que daban pulseras. De no ser porque él mismo lo mencionó.

-Ya no traigo pulseras jefito, pero le paso una calca ¿Cómo la ve?
-Si lo que sea mi chavo. Pero en chinga porque ya va a cambiar el semáforo –le dije-.

Y me valió un poco madre mi donación, o el Teletón en su defecto. Y mas me valió la calcamonia que avente sobre el tablero cuando el semáforo cambió a verde y que jamás volví a ver hasta hoy.

Salí desde temprano de mi casa en la mañana. Fui a cortarme el pelo y aproveche para llegar a la ferretería. La comezón que causa el cabello residual me hacia rascarme el cuello constantemente. Lo primero que pensé fue que debí bañarme antes. Pero no creí haber encontrado la ferretería aun abierta a mi regreso. Pagué lo más rápido que pude mientras que escuchaba en el sonido local que la tienda estaba a punto de cerrar. –Apenitas la hice – pensé- y salí de la ferretería todavía con mi recibo en la mano. Me subí a mi camioneta y la eche de reversa para que me cargaran los tablones que previamente había pagado. Mire por mi espejo retrovisor y note que el termómetro digital marcaba 80 grados (Fahrenheit obvio). –No manches –me dije- lo bueno es que estamos en Diciembre. Baje los vidrios y noté que un papelito volaba del tablero al asiento del copiloto. Lo tomé curioso y lo estudié por unos segundos. Entonces me acordé de mi donación y hasta me sentí orgulloso de mi buena acción de ese día.

Ya de regreso en la casa y sin la intención de volver a salir a ningún lado me concentre en mis tareas que había dejado pendientes las veces que me había ausentado. El Teletón seguía con su maratónica jornada. Ya era el segundo clip que presentaba Regil. Por lo menos en lo que yo me hubiese dado cuenta. Y la verdad que si me llegó. Aunque la moqueada de la gente, incluso del mismo Regil no lo hizo. Pero si me conmovió la historia. Y es que era para decir hazme el chingado favor!!! Pero como unas diez veces.

Una pareja de campesinos que tenían 4 o 5 hijos. Y todos les habían salido malitos. Los chavillos de plano presentaban un retraso mental profuso. A uno de ellos lo tenían amarrado. Y la pobre señora lidiando con todos mientras su esposo trataba de llevar el sustento para su familia que sobrevive con mil doscientos pesos al mes. Innnguesu !! Eso también duele!!! La historia dio seguimiento a la familia desde su primer contacto con el Teletón.

Y se siguió desarrollando durante más de dos años hasta la fecha. La mejoría de los niños y su notoria recuperación era para sorprender a cualquiera. –Esa gente si es piadosa! –Pensé- cuando ví el trabajo de los médicos del CRIT dando terapias a los niños y a los padres. Hasta me dio vergüenza lo poco que había hecho con depositar un billetillo pedorro, que me ganó una calca y que al momento olvidé sobre el tablero de la camioneta aquella tarde.

Saqué mi tarjeta de crédito de la cartera y marqué el número en mi celular casi sin pensar. Una grabación hacía referencia a la página de Internet en la cual se podía hacer de igual manera la donación. Para mi fue mejor. Colgué mi teléfono y me senté frente a la pantalla de la compu y tecleé el domino de la página el cual fue bastante fácil de memorizar desde la primera vez que le hicieron mención en la tele. No pude dejar de acordarme de lo que ya había leído en el blog. De como enganchan a la gente y lo de la posible evasión de impuestos y todas esas cosas que los usuarios que visitan esta página mencionaron aquí mismo hace tan solo unos días. Pero me valió madres. Bien habían dicho algunos que lo que cuenta es ayudar y yo siempre he sido de esa misma opinión. Y eso fué lo que hice. Lo que hagan con el dinero o la doble intención ya no es mi problema, menos si pido mi recibo.

Ahora si, con un orgullo auténtico regresé después de la media noche y prendí la TV para darme cuenta que la meta se había logrado, o la habíamos logrado (incluyéndome a mi ¿porque no?). Y por primera vez en once años me sentí parte del Teletón en México. Apagué la tele y me fuí satisfecho a la cama tarareando una canción que antes me repateaba tanto como la Lucero, pero que ahora sonaba diferente “el corazón del Teletón eres tú Tú TU”.

Cortesía de KillerPollito

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