2007

Las Posadas

Que rapido se fue el año, sin darnos cuenta, ya estamos otra vez en las posadas, todos tenemos alguna anécdota que contar de alguna posada y esta es la mia, la cual se me vino a mi mente estando sentada en la banqueta afuera de mi casa pensado que madres les voy a regalar a los miembros de mi H. Familia esta Navidad, cuando de pronto una tonada bastante conocida llego a mis castos oídos “dale, dale, dale, no pierdas el tino” ¡una posada! Pensé rapidamente…. dirigi mi vista hacia todos lados y en efecto en las casas de enfrente le estaban dando con singular alegria en la madre a una bonita piñata, sentimientos encontrados recorrieron mi cuerpo, coraje: por que los ogtes de mis vecinos no me invitaron, frustración: por que yo queria darle a la pinche piñata, vergüenza: de ver al pendejo en turno darle a un árbol en lugar de a la piñata y nostalgia. Fue en ese momento cuando al mas puro estilo de Los Años Maravillosos, empecé a recordar la ultima posada que se organizo en mi casa. Para empezar y cual sesión extraordinaria de la cámara de Diputados, toda la familia se reunió, había que decidir que le tocaba a cada quien, todos opinaban, todos hablaban y nadie se ponía de acuerdo, entonces y como nunca falta la tía mitotera tomo la palabra y cual Hugo Chávez, empezó a delegar responsabilidades…. Que tu el ponche, que tu los bolos, que la piñata, que la comida, !que la chingada! Nadie estaba de cuerdo, pero nadie dijo nada. termino la organización, todos se quejaron de lo que les toco, pero valió madres ya estaba todo decidido. Llego el día y como yo sufro de flojera cronica, decidí ayudar lo menos posible, después de todo, dicen que mucho ayuda el que no estorba. Fue entonces cuando dije, hare lo que mejor me sale….. Criticar y chingar al projimo. Para empezar: los bolos, si a eso se le podia llamar bolo: una naranja, un pedazo de caña mas seca que las entrañas de Irma Serrano, un puño de cacahuates, galletas y colaciones, busque los dulces, pero juro por el maguito Sonric’s que nunca los encontre. El ponche y la comida estaban chidos, (por que los preparo mi mamá, ja!) me quite el sombrero y aplaudi de pie a los que adornaron el jardín, había farolitos, luces, heno, las mesas tenian noche buenas se veía en verdad muy bonito. Me acerque sigilosamente a criticar las piñatas y mi sorpresa fue mayúscula al darme cuenta que eran ¡de hoya de barro! Hacia años que no veía una, por que ahora todas las hacen de cartón y los niños terminan tan cansados de pegarle a esa chingadera que no se rompe, que nunca falta el que mejor va por un cuchillo y la abre cual res en canal. Cheque el contenido de las mismas y he de reconocer que todo lo que le falto a los bolos, le sobro a las piñatas. Revisé las bebidas: tequila, vodka, brandy ( esto se va a poner bueno-pensé-) y pues como ya no tenia nada que hacer, empecé a ofrecer tequilitas, (para mitigar el frió obviamente) total que para cuando se organizo la letanía ya traíamos media de tequila y creo que el brandy ya se había evaporado, empezaron a correr las amenazas de que el que no cantara, no recibirá bolo…. Me vale madre su pinche bolo, están mejor surtidos los desayunos del DIF, -me dije a mi misma- aun así cante con todas mis fuerzas, cual casting de la academia y con mi velita en la mano, nadie se sabia la letanía, a una de mis primas le quemaron el pelo y mis primos “los extremos” se echaban la cera de las velitas. (¡huy!, que extremos) Cuando por fin se dignaron abrir, pusieron música, salsas, cumbias, merengue, todos bailando y yo pues nada mas mirando, lo mío es la música electrónica y como la música no me toco a mi, pues me chingue. Siguió el baile, llore de risa de ver a uno de mis tíos bailando cual Resortes, otro parecia el Doctor Simi, la pena ajena llego a mi, cuando todos decidieron bailar un remix de los éxitos del momento (que ni del momento eran, por que incluía el famosísimo payaso del rodeo) y cuando pensé que ya no podia haber nada peor….. Dale mas gasolinaaaaa…. En la madre!! Me senti en Bailando por un sueño, region 4. Por fin y como ya era tarde, decidieron romper las piñatas (¡yupi!) -primero los niños- Sugirio alguien, se hizo la fila de engendros y empezaron a darle….. Dale, dale, dale, no pierdas el tino, por que si lo pierdes, pierdes el camino…. Ya le diste uno, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabo… y de pronto: ese niño es muy tonto es muy tonto, se parece a su papá (o mamá, según era el caso) todos nos reímos, y sinceramente en algunos casos ese canto se entono con bastante dolo, yo por lo menos así lo hice con algunos de mis primitos, ya que sus papás me caen bastante mal (jajajaja). Se rompió la primer piñata y creo que nadie tomo en cuenta que las piñatas eran de barro, hasta que se rompió la segunda y empezaron las bajas, primero cuando le dieron en su madre a la bonita estrella, el que quedo hasta bajo se encajo los pedazos que quedaron de la primer piñata y el gandalla que se aventó al ultimo, recibió su castigo del cielo, ya que el pedazo que quedo colgando (sin albur) le cayo en la cabeza (sobate mark) y que decir de todos los pendejos que quedamos en medio, parecia que se nos iba la vida sin no agarrábamos algo. La Posada siguió, y termino en lo que todas las fiestas de mi familia…. Desmadre total, nos embriagamos, bailamos y cantamos. Los adultos en plenitud (diría el Peje) en la casa, recordando los viejos tiempos y quejándose de la descarriada juventud, los niños durmiendo y la juventud en éxtasis (¡que mamer!) echando desmadre en el jardín. Cuando regrese de mi alusin barato, ya habían roto la piñata, y como buena mexicana que soy decidí organizar mi propia posada, por supuesto para seguir manteniendo esta bonita tradición y para darme el lujo de no invitar a los ogtes de mis vecinos ….
Hagame usted el chingado favor!

Cortesía de Natilla

labanda.jpg

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
20 Comentarios en “Las Posadas”