2007

Mini salario

Los salarios mínimos cuya fijación está hoy en debate con todo, menos salarios mínimos.
Trasladémoslos por un momento a los primeros meses del año de 1970. Estaba terminando el conflictivo sexenio de Gustavo Díaz Ordaz.
El candidato del PRI a la Presidencia, Luis Echeverría Álvarez, derrotaba fácilmente a su único competidor, Efraín González Morfin, del PAN.
Muy pocos lo sospechaban entonces, pero México estaba en la agonía del desarrollo estabilizador. Aunque la inflación seguía baja, apenas por arriba de 4%, amenazaba con explotar.
El crecimiento del PIB estaba como en sus mejores años y alcanzaba el 6.5%.
Fue el año del Campeonato Mundial de Futbol en México, con su sexto lugar para el anfitrión. Y en el torneo previo, el Cruz Azul, dirigido por Raúl Cárdenas, había resultado el campeón.
Ya el país se habia acostumbrado a un dólar que costaba 12.50 pesos, tras 16 años de esa paridad.
En ese tiempo el salario mínimo tenía un promedio nacional de 27.93 pesos diarios.
Pero ese salario alcanzaba para comprar 27 boletos del Metro de la Ciudad de México, cuya Línea 1 tenía pocos meses de inaugurada.
El kilo de tortillas en ese entonces estaba en 1.40 pesos y, por lo tanto, con el salario mínimo de un día se podían comprar 19 kilos. También alcanzaba para 11.6 litros de la leche que se repartía a las casas en botellas de a litro o en botes de los que servía a granel.
El huevo se vendía apenas a 60 centavos el kilo y el mínimo alcanzaba para 46 kilogramos.
Y aun la carne, que aunque era la fuente de proteína menos accesible pues el kilogramo de bistec se vendía en 19.10 pesos, se podía comprar 1.46 kilos con un minisalario.
Cuando las personas de más de 60 ó 70 años cuentan que los salarios rendían más en aquellos lejanos tiempos, no están tan equivocados.
Hoy el salario mínimo sujeto a revisión es de 48.88 pesos diarios en promedio.
Con un salario mínimo se pueden comprar 24 boletos del Metro -por lo pronto, antes de que suba- tres menos que cuando comenzó a operar.
Gracias al “pactotortilla” se puede conseguir el kilo de este alimento indispensable en 8.50 pesos. Hoy alcanza para 5.75 kilos, 70% menos de lo que se podía adquirir hace 37 años.
El kilo de bistec se puede comprar en cerca de 60 pesos, por lo que hoy el salario mínimo diario apenas compraría 810 gramos, 45% menos.
En el caso de la leche, con un litro a poco más de 10 pesos, la caída del poder adquisitivo es de 58%.
Y, en el caso del huevo, las cifras son casi increíbles, pues hoy sólo se pueden comprar poco más de 3 kilos frente a los 46 de antaño. La pérdida es de 93%.
La capacidad de compra de la gente, sobre todo en alimentos básicos, fue creciendo a lo largo de casi todo el siglo pasado. Pero llegó la crisis y la historia fue diferente.
Pero lo que se ha hecho con el salario mínimo es francamente de vergüenza.
Hasta ahora ningún sindicato ha promovido un amparo en contra de la revisión que cada año se practica… pero bien podría hacerlo.
En términos estrictamente legales, los incrementos que se han hecho desde hace muchos años son violatorios del Artículo 123 de la Constitución que establece que los salarios mínimos “deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia”.
El problema con los salarios mínimos es que dejaron de serlo hace ya muchos años.
Lo que se negocia en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos son dos cosas.
La primera.- es el porcentaje que servirá como piso a los incrementos contractuales que los sindicatos negociarán en los próximos meses.
La segunda es una unidad de cuenta, pues el salario mínimo se emplea para asuntos tan diversos como la fijación de multas al Reglamento de Tránsito o para determinar los pagos de créditos para la vivienda de interés social.
Lo más sano sería reformar la Constitución o de plano cambiar el régimen de salarios mínimos que existe en México.
Lo ridículo de nuestro salario mínimo también se puede apreciar si lo comparamos en el mundo.
Por ejemplo, resulta 47% más bajo que el de Brasil o casi 28% por abajo del de la República Dominicana.
Pero, podemos sentirnos orgullosos de que es ligeramente más alto que el de Haití, Chad o Zambia.
Hoy, como cada año, se revisan los mínimos que estarán vigentes desde el próximo 1 de enero y sería una buena oportunidad para cambiar de raíz la simulación que prevalece.

Hazme el Chingado Favor!!!

Cortesía de Versus

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