
¿Crees que el simple acto de pensar sobre lo que ocurre en el mundo puede ser considerado como un trabajo con el que algún día podrías ganarte la vida? Pues, por increíble que parezca —gracias a una serie de descubrimientos realizados por un neurólogo ucraniano y a la iniciativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)—, esto ya es una realidad en todos los países miembros de la organización antes mencionada, incluido México.
Los descubrimientos científicos
Los resultados de las investigaciones del neurólogo ucraniano Cavil Ómareda, en su artículo “The act of thinking, super man and neurone decay“ (traducido al español como “El acto de pensar, el súper hombre y el desgaste neuronal”), publicado en el número de marzo de 2007 de la revista Nature Neuroscience(1), demuestran que dedicarse exclusivamente a pensar es un acto que exige el máximo potencial del cerebro humano e incrementa las habilidades mentales, porque se crean nuevas y mejores conexiones neuronales. El único aspecto negativo es que también se evidenció que, a la larga, puede consumir irremediablemente a la mente, provocando algunas patologías, siendo el autismo una de las más comunes. Es importante especificar que la investigación aclara que al utilizar el término “pensar” se habla de “reflexionar a profundidad sobre cualquier cuestión, sólo una, evitando las distracciones y dejando a un lado los pensamientos mundanos, con la finalidad de obtener una resolución y, sobre todo, una claridad mental extraordinaria (muy al estilo de lo que promueven algunas corrientes del budismo).”(2) Cavil Ómareda afirmó en su artículo: “Todos los estudios neurológicos y estadísticos que realizamos durante los últimos veinte años arrojan los mismos resultados: el acto de pensar disciplinadamente durante jornadas de ocho horas al día o más, es una vía para que el ‘hombre común’ se convierta en un ’súper hombre’ (varios ganadores del Premio Nobel en distintas disciplinas me confesaron que, intuitivamente, desde la adolescencia tenían la costumbre de dedicar largas jornadas sólo a pensar y que, algunos de ellos, aún lo hacen).
Sin embargo, como en todo, existe un aspecto negativo, pues, al provocarse un enorme gasto de energía neuronal, mayor al de casi cualquier actividad intelectual, después de muchos años de dedicarse únicamente a pensar pueden aparecer algunas secuelas en la mente de los pensadores.”En su artículo, el investigador compara el desgaste que sufren los atletas de alto rendimiento al terminar sus carreras como deportistas con el que padecen las personas consagradas única y exclusivamente a pensar. “Igual que con los pensadores, los atletas de alto rendimiento alcanzan el clímax en sus especialidades gracias a la constancia y dedicación; sin embargo, después viene la caída, y ésta generalmente es estrepitosa.”
De la teoría a la práctica
Así surgió el Programa de Becas para Pensadores Profesionales, que tiene como objetivo el ayudar a resolver algunos de los principales problemas de las naciones, tales como la falta de crecimiento económico y la necesaria equidad en los niveles de vida de los habitantes de los países que pertenecen a la OCDE.
De esta forma, en septiembre de 2007, comenzó a funcionar el Programa de Becas para Pensadores Profesionales y se espera que muy pronto se empiecen a ver los resultados. Las expectativas que se han creado son elevadas; sin embargo, existe la conciencia de que el programa es todavía experimental y que con el tiempo deberá perfeccionarse, en gran medida con la ayuda de los pensadores seleccionados, quienes, entre otras cosas, deben dedicar su tiempo a optimizar el programa.
Los treinta países miembros de la OCDE escogieron , cada uno, a un grupo piloto de veinte individuos, quienes reciben una beca mensual de tres mil dólares per cápita por pensar durante ocho horas al día los siete días de la semana. Aunque, no está por demás decirlo, su labor también tiene algunas restricciones e inconvenientes. Por ejemplo: aquel al que se le descubra realizando cualquier otra actividad en su horario de “trabajo” se le retirará la subvención y se le obligará a cumplir con su labor; no tienen derecho a vacaciones; se firman contratos anuales que incluyen una cláusula que prohíbe la rescisión; los seleccionados utilizan ropa blanca de algodón y tienen prohibido abandonar su “oficina”, que únicamente contiene un cojín de hule espuma (las paredes y el techo están pintados de blanco y no tienen ventanas; tampoco hay computadoras, libros ni objetos que pueda distraerlos).
Convocatoria para el segundo grupo de becados
A partir del 28 de diciembre de 2007 se abrirá la convocatoria para seleccionar al segundo grupo de “pensadores profesionales”. Si te interesa participar conoce los requisitos e inscríbete haciendo clic aquí.
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