Estaba con el bolero lustrándome mis zapatos y, gracias a la bendita costumbre del mexicano de guardar y recortar pendejadas, vi pegado en el lugar la copia de una página de periódico regional, un cabrón que quería que su sacrosanta madre le hiciera de comer no más porque el wey andaba de pedote, ¡¡¡hazme el chingado favor!!!

(debo agradecer a la mia por dejarme la cena en el micro cuando me largo… al cine)
Cortesía de Gerardo
