El significado de los sueños es algo que intriga a mucha gente. A mi la neta creo que me llego a interesar un poco cuando una ex-novia se compro un libro de esos que te explica que significan los sueños. No pasaba ni un solo día sin que me preguntara que si me acordaba en que había soñado. Claro, cuando me mando a la chingada yo mande a la chingada ese interés. Pero bueno, hoy en la mañana me volvió a nacer la curiosidad de que significan los sueños por lo que soñé anoche, ahí les va el choro.
Estaba en una gran batalla medieval en las afueras de una ciudad tipo antigua Roma. Yo traía mi armadura negra poca madre, tipo caballero de la mesa redonda. La batalla era inmensa y la neta era un desmadre con gente dándose madrazos por todas partes. La verdad no sabia quien era el enemigo ni porque se armo el desmadre, lo único que sabia es que teníamos que darle en su madre a los que andaban con armadura blanca. Recuerdo que a mi lado peleaban dos compañeros que no conozco pero que estaban partiendo madres a mi lado y nunca se separaban mucho de mi. Peleábamos y pelábamos con espada en mano y la verdad creo que mis siete horas de sueño fueron puros chingazos. Les puedo decir que disfrute bastante los madrazos, lastima que no le pude poner caras a mis adversarios como la del Peje o el jefe Diego. El campo de batalla se convirtió poco a poco en una alfombra de cuerpos de ambos bandos. Casi al final de la batalla llegábamos al claustro de un edificio que se parecía mucho al Acrópolis de Atenas. Le terminábamos de dar en la madre a los últimos de nuestros adversarios mis compañeros y yo. El ultimo adversario cayo gracias a un fabirullazo (putazo) que le metí con el mango de mi espada en la cabezota. Ganamos! Si se pudo, si se pudo! De repente me da una extraña sensación en el estomago y volteo hacia una de las entradas del edificio. De ahí sale una luz azul y la sombra de un cabron. Y quien creen que entro? Nada mas y nada menos que Jesús, el mismisimo Jesús INRI. En ese preciso momento me doy cuenta que yo estaba peleando del lado de los malos. No estoy seguro cuales eran nuestras intensiones, pero no había ninguna duda de que éramos los malos de la historia. En eso, Chuy mata a mis dos compañeros con nada mas ponerles la mano en la frente. “Chingao! ya valió madre” me dije a mi mismo. Resignado de que ya no podía hacer nada, tire mi espada ensangrentada al suelo y me puse de rodillas. No fue por reverencia ni por perdón, creo que fue mas bien por resignación de que ya no podía hacer nada. Total, se acerca este guey y sin pensarla dos veces me pone la mano en la frente y en chinga veo una luz como cuando te sacan una foto con flash en la cara. En ese preciso momento me desperté.
Ahora pues, después de toda esa pato aventura… Haganme el chingado favor de decir que chingados significo eso!!

Estaba en una gran batalla medieval en las afueras de una ciudad tipo antigua Roma. Yo traía mi armadura negra poca madre, tipo caballero de la mesa redonda. La batalla era inmensa y la neta era un desmadre con gente dándose madrazos por todas partes. La verdad no sabia quien era el enemigo ni porque se armo el desmadre, lo único que sabia es que teníamos que darle en su madre a los que andaban con armadura blanca. Recuerdo que a mi lado peleaban dos compañeros que no conozco pero que estaban partiendo madres a mi lado y nunca se separaban mucho de mi. Peleábamos y pelábamos con espada en mano y la verdad creo que mis siete horas de sueño fueron puros chingazos. Les puedo decir que disfrute bastante los madrazos, lastima que no le pude poner caras a mis adversarios como la del Peje o el jefe Diego. El campo de batalla se convirtió poco a poco en una alfombra de cuerpos de ambos bandos. Casi al final de la batalla llegábamos al claustro de un edificio que se parecía mucho al Acrópolis de Atenas. Le terminábamos de dar en la madre a los últimos de nuestros adversarios mis compañeros y yo. El ultimo adversario cayo gracias a un fabirullazo (putazo) que le metí con el mango de mi espada en la cabezota. Ganamos! Si se pudo, si se pudo! De repente me da una extraña sensación en el estomago y volteo hacia una de las entradas del edificio. De ahí sale una luz azul y la sombra de un cabron. Y quien creen que entro? Nada mas y nada menos que Jesús, el mismisimo Jesús INRI. En ese preciso momento me doy cuenta que yo estaba peleando del lado de los malos. No estoy seguro cuales eran nuestras intensiones, pero no había ninguna duda de que éramos los malos de la historia. En eso, Chuy mata a mis dos compañeros con nada mas ponerles la mano en la frente. “Chingao! ya valió madre” me dije a mi mismo. Resignado de que ya no podía hacer nada, tire mi espada ensangrentada al suelo y me puse de rodillas. No fue por reverencia ni por perdón, creo que fue mas bien por resignación de que ya no podía hacer nada. Total, se acerca este guey y sin pensarla dos veces me pone la mano en la frente y en chinga veo una luz como cuando te sacan una foto con flash en la cara. En ese preciso momento me desperté.