2008

Huelga en la UAM… ¿hasta dónde llega tu libertad?

¿Cuántos de nosotros no hemos deseado, estando ya de camino a la escuela, que no haya clases? Que falte el profe, que pase algo, no sé… que haya huelga. ¿Quién ha deseado algo así? Bueno, pues como dicen por ahí, hay que tener cuidado con lo que se desea… ¿Qué pasa cuando realmente hay una huelga?

Desde el 1 de febrero, miembros del Sindicato Independiente de los Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana empezaron con una huelga, con la que, entre otras cosas, exigen el aumento del 35% en sus salarios. Esto se venía viendo desde hacía meses… por lo menos un año. Tuve la oportunidad de estudiar un año en esta Universidad (Unidad Iztapalapa), y aunque no diría que es la mejor universidad del mundo (sobre todo porque sólo conozco esta escuela y la mía), sí me dejó con una gran impresión sobre el nivel manejado por los catedráticos que tuve la dicha de conocer y sobre el sistema a través del cual funcionan. Bueno, desde que llegué a esta escuela me tocó ver, por un lado, las amenazas de los trabajadores que prometían una huelga; y por otro lado, las protestas de los “estudiantes organizados” (pinches seguidores mediocres del che Guevara y de Carlos Marx) que no están de acuerdo con la reforma a los planes de estudio y desde luego con nada que represente un puesto directivo ni ningún tipo de jerarquía.

Y entre estos dos grupitos, ¿quiénes están? El resto de los estudiantes (que son la inmensa mayoría) y los catedráticos, que sin deberla ni temerla están sufriendo las consecuencias de pleitos que podrían perfectamente resolverse sin tener que llegar a esto. Lo peor de todo es que ni entre los huelguistas se ponen de acuerdo a la hora de hacer sus exigencias… no tienen intenciones de negociar, sólo quieren que les den lo que piden y ya.

Me parece muy triste que por un problema de unos cuantos se esté afectando a tanta gente. No digo que están destrozando sus vidas y sus desos de salir adelante, pero sí están interfiriendo con sus intereses y, sobre todo, con su derecho a la educación. Aquellos estudiantes que comenzaban a dar su servicio social, no podrán terminarlo en la fecha planeada, y eso retrasará sus trámites de titulación; aquellos que estén a punto de graduarse también tendrán que esperarse por lo mismo; en general, a todos les toca aventarse un trimestre más. Yo me pregunto entonces… ¿hasta dónde llega el derecho a la huelga?

El lunes pasado (25 de febrero) andaba paseándome por el Zócalo del DF, y me encontré con un puñado de estudiantes de la UAM (que representaban las cuatro unidades) que invitaban a sus compañeros a apuntarse en una junta de firmas para exigir el reinicio de clases. Estaban haciendo pancartas y repartiendo volantes. Se hacen llamar el Comité Estudiantil Neutral, pues no tienen nada que ver con los Estudiantes Organizados (quienes, aunque no lo vi con mis propios ojos, obviamente están apoyando la huelga). En general, estos muchachos tratan de dejar claro que no están en contra de los huelguistas ni de los directivos; ellos simplemente los invitan a que resuelvan sus diferencias sin tener que dejar a los alumnos sin clases.

También me encontré con este muchacho que exigía sus clases de una manera un tanto chistosa.

Estos huelguistas no son muchos, pero ¡¡ah cómo hacen ruido!! Los invito de todo corazón, aunque no sean estudiantes de la UAM, a que también hagan algo de ruido a favor de estos muchachos que lo único que quieren es seguir estudiando.

…Está chido no tener que ir a la escuela, ¿pero perder un trimestre por una huelga? ¡¡¡Hazme el chingado favor!!!

Cortesía de Laura

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