2008

“Dios no existe…”

“Dios no existe: Los seres de la naturaleza se sostienen por si mismos”

Antes de que empiecen a ofenderme, humillarme, denigrarme, lapidarme, juzgarme y condenarme a arder en hoguera como Juana de Arco les diré que esta frase no la digo yo, es una tesis de Ignacio Ramírez El Nigromante, y la uso Diego Maria De La Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de a Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez. Alias Diego Rivera. Aun en el caso de que yo lo piense, tendría todo el derecho en decirlo, o de escribirlo y las demás personas tendrían toda la obligación de respetar mi opinión, buena o mala, pero mía, al menos en teoría, es lo que debería de ser. A El Nigromante no se como le fue, pero a El Gran Diego, grande en todo, en nombre, estatura, talento, tan grande que por algo, es considerado el muralista más grande del mundo, grande en convicciones, Diego El Grande tuvo que vivir y morir con la crítica, la censura y la falta de respeto a su última voluntad.

En 1933 Diego pinta en el Rockefeller Center un mural titulado “El Hombre en una encrucijada” en donde incluye una imagen de Lenin, el Sr. Rockefeller se siente ofendido y manda destruir el mural, que para nuestra fortuna Diego volvió a pintar en el Palacio de Bellas Artes. En 1947 Diego pintó un extraordinario mural titulado “Sueño de una tarde dominical en La Alameda Central” (todo lo hacia en grande los murales y los títulos) En este mural Diego pinta a El Nigromante con un pergamino que dice la frase: Dios no existe. El escándalo no se hizo esperar, y algún fanático decidió atentar contra esta obra y tachonear la frase y la cara de Diego, ¡Como se atrevía este pintorcillo a tales atrocidades! ¿Quién es más bárbaro, el artista que expresa su sentir, o el espectador que destruye el arte? El mural permaneció oculto nueve años, hasta que Diego accede a eliminar la frase, se especulan muchas razones, para que Diego haya decidido hacer esto. Un año después de quitar esta frase de su mural, en 1957, Diego muere, y es enterrado en la Rotonda de los Hombres Ilustres, a pesar de que esa no era su voluntad, por ser ateo no deseaba ser sepultado en un campo santo, pero lo hicieron. Lo importante en este caso, no es si Dios existe o no, o si Diego es buen pintor o no, aquí lo que verdaderamente importa es saber respetar la creencia de cada ser humano, ser tolerantes con nuestros congéneres, a no ser que, en mi opinión, se ponga en riesgo la integridad física y moral de otros seres humanos, todos somos libres de pensar, lo que se nos de la gana, estemos equivocados o no. Diego creyó que Dios no existía y yo creo que Dios guiaba su mano al pintar. Cuestión de gustos.

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