2008

Ahí se las debo padre

Como lo he dicho un chingo de veces, soy católico, de los peores, pero aun así lo soy. Hay muchas cosas buenas en el catolicismo pero también hay un chingo de cosas que me cagan de esta religión. El sacramento de la penitencia es una de esas cosas. Me supongo que la razon es porque de chavo me cagaron mucho los sacerdotes de mi escuela. Por eso en cuanto salí de esa escuela no volví a confesarme jamás, digo, pa’ me cagaran todo el tiempo, mejor paso. Esta sequía duro hasta que se me ocurrió confirmarme. Las clases las tome nada mas porque el sacerdote de la iglesia es cuate mío, lo conozco desde antes de que se volvió “padrecito” y me convenció de que no iba a estar tan mal. Invite a unos cuates que sorpresivamente se animaron y pues se armo la machaca. La neta las clases estuvieron poca madre ya que por ser “clase de adultos” las platicas se pusieron muy intensas. Cada cosa que nos decían les pusimos un “pero” y se ponía muy bueno el debate. Después de un par de fines de semanas de buenas platicas sobre la religión católica, llego el momento mas temido por su servilletas, la pinche confesión. Yo la neta pensé que con tantos años sin confesarme y con tantos “pecados” ya me iban a ahogar en agua bendita. Pero bueno, me mandaron a una iglesia por ahí que me recomendaron y mi sorpresa al entrar fue que la confesión iba a ser en una mesa viendo de frente al sacerdote. Chingao! De por si uno va con la cola entre las patas y ademas hay que verle la cara al cabron este. Lo mas cagado es que mientras esperaba, me dieron una hoja de papel con una lista de pecados, pa’ agilizar la confesión. Hazme el chingado favor! Ahuevo que le puse palomita a todos los pecados que venían en la lista mientras pensaba que ojala no cobraran por hora por que iba pa’ largo. Por fin me siento enfrente de este cule… digo sacerdote, y empezó la confesión. Era un tipo joven y pues me imagine que con el “brother” esto no iba a estar tan mal. Me senté frente a el con mi lista y empezó la confesada. Todo iba bien, hasta que empezaron las preguntas sobre el sexo. Después de las clásicas “¿has cogido antes de matrimonio?” y madres así, a este cabron se le ocurre preguntarme “¿Te has masturbado?”. A chinga, esta no estaba en la lista! Desde cuando se volvió pecado?! Aguantándome la risa le respondí que ahuevo, que en todos lo años desde mi ultima vez que me confesé mi novia Manuela me visito varias veces. Y el con su cara de satisfacción por agarrarme en curva. Ni pedos, ya paso, siguiente pregunta padre. “¿y cuantas veces te has masturbado?” Hazme el chingado favor! Por unos segundos no supe que decir, me agarro desprevenido por segunda ocasión. Ya no se me hizo gracioso el pedo este y un poco encabronado le respondí que tres veces. “¿Tres veces?” me dijo con cara de incrédulo. “Si claro, tres veces al día” Con gusto ahora le vi la cara de pendejo a el. Pensé decirle que le añadiera a mis pecados “mentirle y ponerme al brinco a un sacerdote en pleno sacramento” pero la neta ya me quería ir. En ese momento se termino la confesión y me dijo que me aventara quien sabe cuantos padres nuestros. Me levante sacado de onda pero con una sensación de victoria y hasta el día de hoy, le sigo debiendo esos padres nuestros.

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