2008

Una de sirenas

Samuel Muñuzuri, autodenominado Samir (vayan ustedes a saber porqué), donó al ayuntamiento de Acapulco una de sus obras llamada Sirena Costeña. Ni tardo ni perezoso el alcalde Félix Salgado Macedonio (sí, el tristemente célebre por sus escándalos bajo el influjo de bebidas espirituosas, sus churros cinematográficos y infames grabaciones musicales) la colocó en una de las glorietas más concurridas, la de la plaza Guatemala.

Al día siguiente de su inauguración surgieron voces contra la efigie de marras, quienes dijeron que la mentada sirena era una falta de respeto para la mujer acapulqueña, que la obra está muy gacha y exigieron su retiro inmediato. Pero también hubo muestras de apoyo, que defendieron las lonjas de la imagen y cuestionaron que haya gente que prefiera a las flacas en vez de las rellenitas.
Ahora el debate sigue. Algunos amagaron con ponerle una bomba y seguir con las protestas. Pero Salgado Macedonio dice que le hagan como quieran, que de todos modos no la quitará.
¡Hazme el chingado favor!

machincuepo

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