Los dirigentes de los países mas poderosos (económica y militarmente) del globo terráqueo, se muestran preocupadísimos por el alza de alimentos que se han registrado recientemente, así en sus discursos podemos percibir la melancolía y tristeza cuando externan su preocupación por las clases menesterosas
Al hablar de los estragos que la carestía de alimentos ocasiona, los presidentes de los países que integran el G8, entristecieron, pues son personas sensibles que aman no solo a su población, detrás de esa mascara de materialismo, aflora la sensibilidad y preocupación, no solo por los pobres de sus países, sino por los pobres de todo el mundo y mas de aquellos que viven en países que ni siquiera alcanzan el status de “países en vías de desarrollo”, ni siquiera el de “tercermundistas”, sino mas bien el de sucursales del infierno, es hondo el sentimiento que aflige los corazones de estos personajes. El mundo puede estar seguro que buscaran la solución a tan grave problema, pues de solucionarse llegará la alegría a sus corazones.
Acabaron los discursos, acabaron las lágrimas, “sufrir, llorar, ¿quien piensa en eso?[1]”, secados los pañuelos los integrantes pasan a otra tarea que les preocupa muchismo mas. El buffet que espera. Háganme el chingado favor.
Comen 19 platos mientras discuten crisis alimentaria
Los líderes del G8 se dieron un banquete de lujo después de manifestar su preocupación por el aumento de los precios en el mundo.
El Grupo del G8, integrado por los EEUU, Japón, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Rusia, manifestaron su preocupación por la subida de los precios de los alimentos que amenaza la seguridad alimentaria global, lo que llevaría a la pobreza a millones de personas.
En una declaración en su cumbre de Toyako (Japón), los siete países más industrializados y Rusia se declararon dispuestos a hacer todo lo posible para garantizar la seguridad de alimentos a corto y largo plazo.
Mientras las economías emergentes, integradas por Brasil, México, India, China y Sudáfrica pedían a la ONU su intervención para paliar la crisis alimentaria, Bush, Merkel, Brown, Berlusconi, Sarkozy, Fukuda, Harper y Medvedev, se daban un banquete formado por 19 platos, informó El Mundo.
La cena incluyó desde maíz con caviar, pasando por dados de atún con aguacate y gelatina de soja o almejas hervidas, hasta salmón ahumado y erizos de mar. La comida de los líderes más poderosos del mundo incluyó las más exquisitas delicias culinarias: gambas, ternera, atún, verduras, ect.
Fuente: frontera.info
Imagen via: lcr02.free.fr
[1] Del poema Humorismos Tristes, de Luís G. Urbina.
