2008

Tocar fondo

El siguiente es un rollo muy personal, lo digo para no incomodar a aquellos que no quieran leer este tipo de cuentos, mejor suspendan la lectura y vean el post que sigue o el que sigue o el que sigue.

No se si sea cuestión únicamente de los Mexicanos o es algo que se dé de manera global, pero lo cierto es que nunca nos damos cuenta de los errores que cometemos o de lo gacho que estamos haciendo algo, hasta que vemos sus consecuencias, hasta que miramos que estamos hasta el cuello de calabaza, son pocas las personas que tornan en reflexiones, que son visionarias y marcan un hasta aquí a una situación que a la larga solo los dañará, la mayoría terminamos con un “la cague”. Háganme el chingado favor

La llamada cruda moral es precisamente ese pensamiento reflexivo a posteriori del evento, así muchos deciden cortar un relación sentimental que solo les estaba haciendo daño, un trabajo que los denigraba o lo más común, un pinchi vicio, esto último es mi caso.

El día viernes pasado después de trabajar, acudí a una fiesta de 15 años, y salí más o menos tomado, una borrachera como cualquier otra, de fin de semana, vodka y tequila. Mareado, alegre, ¡hombre!, nada del otro mundo.

El sábado, sin “cruda”, desayune tarde y aproximadamente a las dos salí rumbo a otra ciudad cercana de donde vivo, fui con mi esposa y otros amigos una fiesta de cumple y de ahí regresaríamos a las 9 de la noche para ir a una boda.

Como su servidor no quería tomar solo compramos un seis, de solecitos, llevábamos dos botellas de tinto para la comida y creíamos que era suficiente.

Nos perdimos un ratito, pero llegamos a la reunión, casi todos los que estaban éramos amigos comunes, y muy pocos los extraños, así que el ambiente estaba de poca, empezó la comida y había buffet mexicano, chicharrón en salsa verde, mole rojo, tamales de carne de res, birria y frijolitos, yo comí de todo excepto birria, como el vino no se llevaba con algunas de las comidas tomamos cerveza. Empezó la música y se descorcho la primera de tinto, alrededor de las 8 pm, el anfitrión se desocupo, y nos quedamos el petite comite, salió una botella de tequila, luego otra, “hasta que caiga uno” alguien propuso, salio otra de tequila, mas cerveza, la otra de tinto, mas cerveza, que risa, todos contentos, ¿ay wey quien se tomo mi vaso? “¡que cante, que cante!”, ¡he!, ¡he!, he!, “como que ya estoy mareadito”, “no mames, yo ya estoy hasta la madre”, “a mi ya no me sirvan”, “no, no no, nada, nada que, dijimos que hasta que caiga uno, que no?”, “a chinga ¿que somos hombres o payasos?”, “yo creo que payasos”, “órale hasta que uno caiga”, “payasos pero bien borrachos” “¡a huevo!”, ¡a chinga! Tu no dices groserías wey”, “¿mmm ora ya eres mi mamá?”, “ya bésense pinchis jotos”, “échenles agua”, ¿Qué paso?, yo soy hombre del verbo no te agaches porque hay peligro”

Voy al baño, nunca había vomitado de borracho, lo hago, después no se que paso, vagos recuerdos, mi esposa preocupada, un amigo cargándome, mas tarde despierto cuando escucho el “tiit, tiit, tiit, tiit” en el hospital, entreabro los ojos, veo un catéter en mi mano derecha, mi esposa se da cuenta que despierto, ¿como estas? Y yo solo balbuceo “soy un idiota”.

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