2008

Del absurdo trágico a lo trágicamente absurdo

Hace poco escuché no recuerdo dónde el termino de: “Absurdo trágico” y en mis vagos, por no decir casi nulos conocimientos del tema y también no pretendiendo divagar en el significado de dicho término, me di a la tarea de investigarlo más a fondo para así; explicármelo de una manera más objetiva.

Para mi sorpresa, no encontré una fuente que satisficiera por completo mi curiosidad al respecto y por lo tanto, trataré de explicarlo con mis propias palabras y a mi estilo. (Espero no decepcionar a nadie con esto)

El absurdo trágico nace de la enajenación que se da por el consumismo que se destapo por si solo como una nueva religión cuando el sistema capitalista y su vorágine comenzó a experimentar su fase superior apenas el siglo pasado, tomó el nombre de imperialismo y después, tirando por la borda los augurios de Marx y Engels acerca de que dicha “fase superior” era sinónimo de su decadencia, terminara por reinventarse con otros términos como: “Neoliberalismo”, “Globalización” y parémosle de contar antes de dar ideas y solventar nuevos nombres a dichos esquemas de esclavización.

Bueno, como les decía y regresando al tema del tal absurdo trágico, esto solo fué un término más utilizado por la mercadotecnia para poder seguir vendiéndonos todo lo caduco y pasado de moda que en su momento marcó de una u otra manera nuestras vidas y que ahora nos despiertan algún sentimiento de nostalgia por esos recuerdos. Honestamente no pretendo hacerles creer que todo esto representa algo malo porque en realidad ¿Quién no se acuerda de los chicles “Motita” que se endurecían con solo aplicarles un par de masticadas? Ó ¿Las “Palelocas”? Esas paletas de caritas chuscas en cada extremo del “palito” y de sabores inconfundibles para su época. No sé en realidad si alguno de ustedes (por la edad que tengan) lo recuerden, pero solo bastaría con que preguntaran a cualquier conocido de mayor veteranía para constatarlo. O también… ¿Se acuerdan de esa caricatura dónde salía un tipo llamado: “Cascarrabias” y que montaba un dragón que despertaba lástima en lugar de miedo y que se la vivía persiguiendo a unos niños que viajaban en un globo aerostático y que a su vez buscaban unas dichosas “orquídeas susurrantes”? O ¿Recuerdan Heidi? ¿Bell y Sebástian? O ¿La mismísima Candy Candy, con todo y doblaje argentino?

De cierta manera estoy de acuerdo acerca de este absurdo trágico por despertar en mi ciertos recuerdos de mis años mozos, pero no me declaro partidario de comprar cualquier objeto que represente lo anterior de una forma “material”. Creo que la nostalgia reside en el pasado y éste último en la capacidad que poseamos para recordarlo. Los tiempos han cambiado y dudo que el estar comprando y pagando por este tipo de cosas nos convierta en buenas personas o nos haga verdaderos ciudadanos y así dedicarnos a lo que en realidad debería competirnos: Resolver los problemas que agravian a nuestro país.

Ahora, con un poco más de conciencia, creo que ese absurdo trágico ha terminado por convertirse en lo “trágicamente absurdo”.
Los chicles que ahora se venden solo son para disimular el aliento a cebolla y no para el simple gusto de desmadrarse las muelas nomás porque si. Las televisoras mexicanas ahora retoman viejas series norteamericanas para hacer copias chafas de las mismas. Chespirito funge como palero de los que ostentan el poder en turno. Desde hace décadas nos gobiernan los mismos pelmazos corruptos y sin escrúpulos de siempre. El país se cae a pedazos y el clamor popular por verdadera justicia se sintetiza en movimientos de disidencia armada y no armada que nadie se atreve a resolver, la política no es otra cosa que un patético bosquejo de un circo de cuarta categoría y créanme que esto no tiene nada de nostálgico. Año tras año, sucede lo mismo y en el fondo a todos nos vale madres.

Todo lo anterior me llevó a recordar una canción llamada: “Tiempos híbridos” del gran Rockdrigo González que compuso hace más de veinte años y que definía al México de ese entonces y que no dudé en declararla en cuanto la escuché como del tipo de “posteridad” y que en realidad sigue definiendo a nuestro país en el presente que vivimos y creo que de aquí pa’ cien años más. A continuación la trascribo completa y espero que nos haga reflexionar acerca de soñar nuevas realidades y poderlas llevar a cabo.

“Era un gran rancho electrónico/con nopales automáticos, con sus charros cibernéticos y sarapes de neón./Era un gran pueblo magnético, con Marías ciclotrónicas, tragafuegos supersónicos y su campesino sideral./Era un gran tiempo de híbridos./Era Medusa anacrónica, una rana con sinfónica, en la campechana mental./Era un gran sabio rupéstrico, de un universo doméstico./Pitecantropus atómico era, líder universal./Había frijoles poéticos y también garbanzos matemáticos, en los pueblos esqueléticos con sus guías de pedernal./Era un gran tiempo de híbridos./De salvajes y científicos, panzones que estaban tísicos en la campechana mental, en la vil penetración cultural, en el agandalle transnacional, en lo oportuno norteño-imperial, en la desfachatez empresarial, en el despiporre intelectual, en la vulgar falta de identidad…”

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Mario Netas

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