2008

Esta anécdota es una de miles

Quiero contarles acerca de lo que nos paso hoy, la madrugada del 31 de agosto a una amiga y a mi en Morelia, Michoacán. Habíamos llegado de comernos unos tacos y nos estacionamos afuera de mi casa (mi amiga es la dueña del carro) Estuvimos ahí como hora y media platicando. Ella checo su celular y eran las 1:40 am y dijo que era muy tarde. Nos disponíamos a irnos cuando ella dijo: ahí viene una persona. Era un policía y toco la ventana. Mi amiga la bajo un poco y el nos dijo que qué estábamos haciendo. que venia a checar que porque le habían reportado un vehiculo sospechoso con dos personas adentro que se estaban besando…¿Qué qué? dijimos nosotras, le explicamos que estábamos platicando y que yo vivía en la casa de enfrente, y que no estábamos haciendo nada de lo que el dijo. El wey nos quería llevar por FALTAS A LA MORAL, ¡hazme el chingado favor!¿de cuando acá un beso es falta a la moral? El nos dijo que ya tenia un rato observándonos y nos dijo YO VI QUE SE ESTABAN BESANDO…¿Como putas iba a ver algo?, eran las 2 am, todo oscuro y lloviendo! Y obvio el carro se lleno de vapor por el frío que estaba haciendo. ¿Tenia rayos X en los ojos o que diablos? Para el caso, pidió identificación, yo tratando de ayudarnos se la mostré, obvio no me la quiso dar después hasta que mi amiga le mostrara la suya, le preguntamos su nombre, “que no nos lo iba a decir hasta que nos llevara a barandas” Se estaciono detrás de nosotras y estaba jode y jode que si quería mi credencial; obvio le decía que si, pero que quería la de mi amiga también. Mi amiga le hablo a sus padres, a su novio, yo le hable a dos cuates buscando ayuda o algún pinche consejo. Trate de tranquilizarme, pero empecé a temblar cual gelatina dentro del coche. Luego el policía volvió a la carga diciendo que iba a llamar una grúa para llevarnos. Pero en lugar de eso, llamo a otra patrulla. El segundo policía checo mi credencial, checo la casa, toco el timbre (obvio nadie le iba abrir, no había nadie en mi casa) Hasta que por fin llegaron los padres de mi amiga, no se que tanto se dijeron con los policías. Su padre me dijo que abriera la puerta de mi casa, y eso hice. Y el segundo policía le entrego mi credencial a la mamá de mi amiga. Y con eso se acabo uno de los sustos mas grandes de mis 24 años de vida. Y todo esto paso justo un dia después de la marcha para pedir paz en nuestro país y no a la violencia. Espero que esta anécdota les sirva a todos para que tengan mucho mas cuidado, y sean mas precavidos. Se que estos casos no son nada nuevo y que esta anécdota es una de miles que les han pasado a muchísimos mexicanos. Pero quería compartirla. Espero que el susto se nos pase pronto. Cuídense todos y ¡que chinguen a su madre los malditos policías que en lugar de ponerse a trabajar solo andan buscando a quien chingar!

Hazme el chingado favor!

Cortesía de Lain

labanda.jpg

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
138 Comentarios en “Esta anécdota es una de miles”