2008

La hora de los peleles

En días recientes hemos tenido en el país una sucesión de “protestas” políticas que obligan a decir HECF una y otra vez:

1. Un grupo de viudas de los mineros muertos en Pasta de Conchos, ingresa a la mina para determinar si existen condiciones seguras para rescatar los cadáveres de sus familiares. Representantes del sindicato ofrecen “apoyo moral” a las viudas pero prefieren esperarlas “afuerita” de la mina. Cuando las señoras salen, los del sindicato afirman que hay condiciones seguras al interior de la mina con base en mediciones de los detectores de gases que supuestamente prestaron a las señoras, y a pesar de que éstas no llegaron al nivel donde se encontrarían los restos.

2. Un líder campesino de Veracruz se inmola al grito de “si quieren mi vida para que nos hagan caso, se las daré”. El líder fallece por quemaduras; su causa permanece desatendida y su muerte se convierte en motivo de chistes y bromas entre los políticos locales.

3. Maestros disidentes de Morelos se “crucifican” para protestar contra la reforma educativa que los obliga a certificarse y a terminar con la práctica de heredar sus plazas. Como su acto no encuentra eco en lo sociedad morelense, refuerzan sus estrategias con apoyo de la tristemente célebre Appo.

4. Partidarios de AMLO ensayan actos de protesta en contra de la llamada Reforma Energética. Las líneas de Adelitas y Adelitos simulan ser retirados por la policía en medio de gran algarabía.

5. Durante la entrega de reconocimientos a estudiantes destacados, dos estudiantes increpan a Felipe Calderón; lo llaman espurio y reclaman la falta de libertad de expresión. Su acción cobra mayor notoriedad por la estúpida intervención del Estado Mayor Presidencial, así como por las felicitaciones que reciben de Marcelo Ebrard, primero, y de AMLO, después, por tan “valiente” desplante.

Nuestro sistema político nos da demasiados motivos para protestar en las formas más ocurrentes; también es sabido que la izquierda mexicana tiene una vocación por el ridículo, que está a prueba de todo (recordemos los “ayunos” de legisladores perredistas a fuera de Los Pinos para protestar por el desafuero de AMLO).

Pero lo que me hace decir una y otra vez HECF es la forma cobarde y hasta criminal en que los líderes políticos usan a la gente para obtener privilegios y mantenerse “vigentes”.

Esto no es exclusivo de la izquierda pero los partidos de esta tendencia han abusado a tal grado del clientelismo y la extorsión, que se han convertido en el peor bastión del autoritarismo mexicano. ¿De qué sirve contar con estudiantes magníficos, si a su corta edad se han convertido en títeres de políticos rapaces y mediocres? ¿Qué encontrarían estos muchachos si hurgan un poco en las biografías de los personajes por quienes dan la cara, y quienes no han tenido los huevos de plantarse en las narices de Calderón para espetarle los mismos calificativos que celebran?

En un país en el que los ciudadanos estamos a merced lo mismo del político que del banquero, del franelero que del sicario, es urgente que acabemos con las generaciones de lameculos, de todos los colores y sabores, que al final, HECF, sólo sirven de materia prima para el matadero.

Cortesía de Astrud

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