2008

Historias de extorsión – Z

El siguiente par de colaboraciones llegaron a este blog en cuestión de horas, es una historia más de la delincuencia organizada y desorganizada que esta totalmente fuera de control.

Los Zetas de la PROFECO

Hoy, nos habló por teléfono un hombre diciendo que es enviado del Z14, habló con mi marido y le dijo que si no cooperaba, la lluvia de balas iba a comenzar, este personaje tenía el teléfono de mi casa; y obtuvo de MI el número de celular de mi esposo; sé que no es nada nuevo que un hombre, haciéndose pasar por Zeta, te extorsione; aquí, la novedad, es la forma en que este hombre me abordó.

Unas cuantas horas antes de la llamada amenazadora al celular de mi esposo, yo contesté el teléfono de mi casa y me respondió del otro lado, un señor que me dijo: “Soy Antonio Morales de la Peña”, de la PROFECO, y estoy buscando a su esposo; yo le dije que no se encontraba, que estaba en otra ciudad, muy cercana a donde yo radico. El me dijo que tenía asuntos urgentes que tratar con él, me preguntó la hora en que lo podía encontrar en la casa, y me pidió su celular. Debido a que nosotros tenemos negocios y que en los últimos meses hemos estado tratando asuntos vinculados a ellos con la PROFECO, el señor obtuvo de mí la información que me pidió; básicamente fue mi nombre, el teléfono celular de mi marido y una hora a la cual volver a llamar. Cuando colgué el teléfono, nunca me imaginé lo que se vendría.

Más o menos una hora después, mi esposo llegó a mi casa y por la expresión de su cara le pregunté si pasaba algo; me contó que le había hablado una de nuestras empleadas diciéndole que había recibido una llamada al negocio: un señor que se identificó como “ANTONIO MORALES DE LA PEÑA”, había preguntado por mi esposo; la empleada tiene ordenes de no dar ningún dato de nosotros a nadie; y eso fue lo que hizo, este hombre, al darse cuenta de que la empleada no iba a cooperar, la insultó y la amenazó con que en un futuro la íbamos a despedir.

La empleada muy preocupada, le colgó y de inmediato se comunicó con mi esposo, le platicó todo, y eso lo puso en alerta. Como mi esposo estaba cerca de las oficinas de la PROFECO, fue hacia allí y le preguntó a una de las señoritas que siempre lo atienden, si conocían a este tipo, y presentó el nombre. La empleada le dijo que en esas oficinas no había nadie con ese nombre trabajando. Para poner una queja formal mi esposo esperó a hablar con la persona de mayor rango en esas oficinas. Lo hizo, y después de una pequeña investigación por parte de la Señorita encargada, ésta se acerca a mi esposo y le pregunta: ¿pues en qué anda usted metido?. Mi esposo se sorprendió mucho con su reacción.

Resulta que la encargada habló a las oficinas de la PROFECO de la ciudad de México preguntando por ANTONIO MORALES DE LA PEÑA, y le dijeron que es nada más y nada menos que un señor que forma parte del gabinete presidencial, hombre muy importante, encargado máximo de la Procuraduría Federal del Consumidor. En un principio y por unos instantes, la señora encargada de la PROFECO de esta ciudad a la que asistió mi esposo a poner la queja, pensó que mi esposo debió haber hecho algo muy muy malo como para que semejante personaje tan importante llamara personalmente a mi casa. Rápidose dio cuenta que tal cosa no podía ser.

Obviamente, fue una usurpación de identidad. Usada con el fin macabro de engañarme y de hacerme soltar la información que este personaje necesitaba para llevar a cabo la extorsión telefónica.

Cuando mi esposo llegó a casa asustado, me dijo que pusiera en Google el tan mencionado nombre “ANTONIO MORALES DE LA PEÑA”; lo cual nos llevó
a la página http://www.presidencia.gob.mx/gabinete/?contenido=15079; tan solo verlo nos hizo darnos cuenta de todo.

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Nos asustamos mucho, nos puso a temblar, las amenazas fueron brutales, pedían dinero a cambio de no matarme a mí y de no dejarnos venir una lluvia de balas, nos dijo que iba a poner a trabajar a su gente. Hablamos a los teléfonos de denuncia del ejército, y el soldado nos dijo que era una extorsión telefónica, que vigiláramos la calle, si veíamos algo raro les avisáramos y nos explicó (para calmarnos) que si alguien planea lastimarnos
no nos va a avisar antes por teléfono, simplemente lo hacen y punto. Nos recomendó hacer la denuncia al 089, cosa que vamos a hacer.

Sin embargo esta llamada (la del extorsionador) nos hizo darnos cuenta de varias cosas: éste personaje cometió un error al momento de hacer la llamada a mi empleada,
él le preguntó por un tal Sr. Santiago (nombre que no es ni de mi esposo ni de nadie de mi familia) antes o después (no me acuerdo), de preguntarle por mi
marido.

Mientras se nos pasaba el shock inicial, con los teléfonos de la casa y el celular llamando incesantemente para torturarnos, nos pusimos a pensar ¿cómo demonios habían obtenido nuestro teléfono particular?, hasta ahorita no lo sabemos, pero nos dimos cuenta que en el directorio telefónico, aparecen los nombres de varios miembros de mi familia
que son titulares de las líneas de Telmex de nuestros negocios, y que en el orden del directorio, antes del nombre de mi esposo, aparece el nombre de un Sr. Santiago.

Es decir, se corrobora lo que se viene diciendo: obtienen los nombres al azar del directorio telefónico, de allí obtuvieron el nombre de mi madre, de mi esposo, y probablemente del pobre señor Santiago, que espero que ahora no esté sufriendo lo mismo que nosotros.

Otro dato curioso, el personaje, al hablar con mi esposo, le dijo que era el Z14. Investigando también en internet, nos pudimos dar cuenta que dicho personaje está muerto. Murió en el estado de Veracruz en una balacera. Aparentemente siendo miembro importante de dicha banda, los zetas.

Yo estaba preparada para cuando alguien me hablara diciendo que tenían secuestrado a mi esposo, mi hermano, mi madre, mi perro; estaba preparada para que me amenazaran a mí, estaba preparada para colgar de inmediato ante cualquier amenaza. Pero estas personas han cambiado de estrategia, esta vez se hicieron pasar por representantes de una importante institución pública con la que cualquier negociante formal tiene que ver, todo para poder comunicarse con mi esposo y pedirle dinero a cambio de no matarme a mí.

Siguen diciendo que son Zetas, con el afán de aterrorizar. Me cruzó por la cabeza pedirle de favor a un verdadero zeta que lo ubique y lo aterrorice como el nos esta aterrorizando a nosotros. Me pasaron por la cabeza tantas cosas, entre ellas mi propia muerte, y peor aún, la de mi esposo. Espero que ustedes puedan publicar mi experiencia y poner sobre aviso a las personas, para que tomen de este texto lo que convenga o lo que ilumine.

El Ranchero Zeta

Después de mucho pensarlo les quiero comentar algo que nos paso en nuestro trabajo. Hoy por la mañana todo transcurría del todo normal, cuando recibimos una llamada telefónica de un número desconocido. Un amigo mío lo contesto un poco desconcertado cuando de repente puso cara de miedo…en la madre dijimos todos ya le paso algo a su hija!!!

No era así, resulta que eran los ZETAS pidiendo lana, según nos dijo mi amigo, pero para que todos oyéramos puso el altavoz. Sonaba la voz de una persona mayor, hombre, un tanto “arrancherado”, que nos decía que era parte de los ZETAS y que tenia al lado a su comandante listo para dar la orden de atacarnos, pero como el gobernador le había pedido disminuir el numero de muertes civiles quería hacer un trato, ahí vino mi primer HAZME EL CHINGADO FAVOR!!!!!

Mi compañero nunca dio nombres ni datos ni nada que pudieran usar, de esto se dieron cuenta pues para intimidarnos nos pasaron al menado comandante!!!! Otro viejo igual de pasguato y nos dice que tiene 450 personas listas para atacar nuestras instalaciones, de las cuales nunca dieron nombre ni dirección, además de 20 fotos tomadas con cámara de 8mm (importante el detalle) de nuestras entradas y salidas (solo tenemos una puerta).

Alguien empezó a grabar la conversación con un celular (que después que colgamos nos atacamos de la risa de la llamada y de la voz del fulano) por que duro un buen rato ya que mi compañero no soltaba nada de información. Después de un rato escuchamos en el fondo una voz que decía “nomas no caen wey”.

Ahora cualquier persona con una pistola o sin ella pero con valor y sin vergüenza puede amenazarnos y pedirnos lana, aprovechándose de la situación. Háganme el chingado favor. Aquí en Ciudad Juárez ya tenemos algo mas que agregar a nuestras atracciones turísticas: mujeres muertas, narco ejecuciones y ahora narco extorsiones. Que triste, ojala esto se acabe pronto.

Cortesía de ***** y @ng!3

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