2008

Neto, no se vale

Hace apenas una hora acabo de vivir tal vez el momento en que mas miedo haya sentido en mi vida. El sentimiento que provoca en mi es una mezcla de miedo, frustración, angustia, y claro ganas de gritar ¡Hazme el chingado favor!.

Hace apenas un rato estaba haciendo unos tramites en el centro de Xalapa. Terminando fui a tomar un taxi bajo el palacio municipal, donde generalmente se detienen. Todo iba bien hasta que pasó un camión descubierto con unos 30 militares encapuchados y armados, lo primero que pensé fue que iban a un operativo y no pude evitar voltear a verlos, grave error. Les toco el alto a unos 20 metros de donde yo estaba. No se si a alguno le molesto que los viera o que pasó, en ese momento bajaron tal vez unos 10 militares, caminaron directamente a donde yo estaba parado, uno me dijo que me iba a revisar que caminara contra la pared, detuvieron el trafico, hicieron un circulo para que nadie caminara cerca. De repente yo estaba contra la pared siendo revisado por un tipo armado con un rifle. Revisaron mi bolsa, mi chamarra, me preguntaron a que me dedicaba, yo obvio no me resistí a ser revisado. Y de repente, así como empezó, el que me revisaba me dijo “disculpe la molestia” se dio la vuelta y se fueron todos.

No se como pude caminar con el miedo que sentí en ese momento, alcance a oír a algunas personas decir que que poca madre, que con que justificación lo hacían. Lo que me hace decir ¡hazme el chingado favor! es que el tramite por el que estaba en el centro de la ciudad era levantar una denuncia por el robo de mi medidor de agua. En serio no entiendo, fui a denunciar un robo y fui tratado como delincuente, expuesto públicamente como delincuente. Hazme el chingado favor, por que demonios no detienen a quien deberían, por que demonios no encarcelan a los delincuentes. Por que demonios detener el trafico para acabar con un “disculpe la molestia”. Su disculpa no me quita la angustia que siento, no me quita la sensación de opresión del pecho, ni me quita las ganas de llorar del miedo de ver a esos tipos armados rodeándome. ¿Como demonios podía tener la seguridad que efectivamente eran militares?, su disculpa no me quita el temblor de las manos, no me quita lo amargo de la boca. Hace una hora decidí no volver a caminar por las calles de nuevo, tomaré mas taxis y caminare menos, decidí nunca volver a ver a un militar a los ojos. Hazme el chingado favor, tener miedo de quien supuestamente nos debería generar confianza. Neto, no se vale.

Cortesía de Vega

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