La Navidad se acerca, y con ella el consumismo encabronado que siempre explota en estas fechas; comerciales por aquí, comerciales por allá, “promociones” en todos los centros y plazas comerciales, grandes porcentajes redituables en monederos electrónicos, un sin fin de “facilidades” para pagar, todo es un reverendo desmadre que ni la pinche crisis podrá frenar!
Y qué decir cuando faltan 1 o 2 semanas para la fecha, es imposible caminar, comprar o incluso disfrutar; por esa parte es que me caga la navidad. Comprar un simple regalo para el intercambio, para los niños o para tu pareja, se vuelve toda una faena, una experiencia de sobrevivencia, con los estacionamientos a reventar, los pasillos de las tiendas difíciles de transitar, todo se vuelve un manjar económico consumista social.
La navidad se ha convertido en la ocasión perfecta para que las personas puedan demostrar su cariño y afecto a base de regalos y presentes, dejando a un lado a “El niño dios”, “Los santos reyes”, y el puto “Santa Claus” (le digo asi, porque me parece muy afeminado). Y no es algo que se dé solamente en México, es un fenómeno de clase mundial, dentro de los países que profesen alguna religión con relación a “Jesucristo”.
Me resulta difícil encontrar el momento, en que la Navidad tomo este camino, muchos pensaran y me dirán que es un buen pretexto para compartir y celebrar?… ja ja ja celebrar que?…. Ah! ya se!… celebrar la llegada del mesías del mundo moderno, EL CONSUMISMO!…. Ni siquiera Mahoma, Buda o el mismísimo Cristo, imaginaron que algún día llegaría un nuevo Rey-Mesías-Profeta (o como quieran llamarle), tan grande y poderoso como lo es este, capaz de mover a naciones enteras.
Este mesías del mundo moderno, no es tan buena onda como los del mundo antiguo; nos ha sumergido en la peor crisis económica mundial jamás antes vista, endeudándonos hasta los huevos y prometiéndonos tasas fijas sin incremento porcentual de intereses. Pero pura madre!… Nunca cumple lo que dice!… El único “pecado” aquí, es no comprar, pues pueden tacharte de codo, tacaño, marro u envidioso, la forma de salvarte de estos calificativos, es comprando y consumiendo un sin fin de “pendejadas” que después de 3 o 4 meses dejaran de ser utilizadas, al final de cuentas este es el principio básico del consumismo.
Este fenómeno no podrá ser frenado, por nada ni por nadie. Si ustedes no se ven envueltos en este consumismo encabronado, permítanme felicitarlos y desearles lo mejor en estas fechas, mas si en cambio son parte como yo, de esta nueva “religión” ja ja ja ja…. permítanme desearles lo mejor y pedirles de favor que hagan sus compras con moderación y anticipación. Haganme el chingado favor! No quiero batallar a la hora de comprar! Ja ja ja ja
Buena vibra!
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