Más de uno de los que pasen por las letras de este post han recibido ese repetitivo y pseudonacionalista mail donde se asevera que los mexicanos no hablamos español, sino que hablamos mexicano; y fuera de algunas buenas carcajadas que nos desprendió aquel mail me puse a pensar en que en verdad, los mexicanos hablamos mexicano: cosa completamente visible en cualquier conversación, ya sea en la tiendita o en la escuela, no falta el pendejo…
-Cliente: Buenas tardes don Javier, como anda?
-Vendedor: Bien y uste…
-Cliente: Pues aquí dándole. ¿Me da unos 200 gramos de jamón de puerco?
-Vendedor: Orale hoy si le voy a quedar mal, se me acabo el jamón de puerco
-Cliente: Sssss…. se le acabo el jamón de puerco
-Vendedor: Si hombre, se me acabo (mirando al suelo con una mirada de desaprobación infalible)
-Cliente: ¿Y no tendrá un poquito ahí guardado en la bodega?
-Vendedor: No, hace ratito un chavito me compró lo último que me quedo
-Cliente: Chale, pues bueno a ver si a la próxima si tiene
-Vendedor: No se preocupe a la próxima segurito aquí se lo tengo.
Al terminar esta conversación es cuando digo HAZME EL CHINGADO FAVOR! No puede ser que una conversación de unos segundos termine 40 palabras y 10 minutos después en mexicano. ¿Por qué insistimos en repetir las cosas que nos dicen? Como si mágicamente las fuéramos a cambiar, si el vendedor te dice no tengo jamón de puerco es porque no tiene jamón de puerco, pero no, siempre hay que preguntarlo. Porque tal ves en ese momento el vendedor encuentre tus 200 gramos olvidados entre sus nalgas.
Por si fuera poco, caemos siempre en dos de los favoritos del léxico mexicano, la hipérbole (exageración) y el uso de diminutivos(-ito). Siempre tienes 1000 cosas que hacer (pregúntate un día que harías si realmente las tuvieras), un millón de veces te han dicho las cosas, había mil horas de tráfico; y claro, si tienes un poquito de paciencia con los mexicanitos tal ves puedas darte cuenta del montoncito de pendejaditas que se cargan al hablar.
Y para terminar, reverbero el HAZME EL CHINGADO FAVOR! con la máxima del mexicano, la mentira blanca. Esa incesante tentación a la que sucumbimos diariamente: a la próxima si lo hago, hace ratito se fue (cabe destacar que el ratito puede ser de dos minutos o tres días), con mucho gusto, estoy pare servirle, etc etc. Pero claro, siempre que hablamos de nuestro querido país debemos de poner el orgullo al frente. ¡VIVA MEXICO CABRONES!
Cortesía de La yegua García
