2009

Carta a los Reyes Magos

reyes_magos Queridos Reyes Magos:
Cómo empezar esta carta. Puedo decir, por poner un ejemplo: “Este año me he portado muy bien, no hice llorar a mi hermanita y no me enojé cuando me mandaban temprano a la cama, además ayudé a mi mamá a sacar la basura, hice las tareas de la escuela y me saqué buenas calificaciones; por eso quiero que me traigas ese muñeco max steel violador de barbies…

Pero me he dado cuenta que esas mentiras, o sinceridades en otros buenos casos, no funcionan del todo. Por lo menos no con Santa Claus, el cual no me trajo ni un maldito suéter tejido. Ustedes disculpen la palabra, queridos Reyes Magos. De hecho ahora sé la razón de porqué Santa sólo les lleva regalos a los niños gringos, aunque se porten mal. Y eso sí que me hace decir HAZME EL CHINGADO FAVOR.

Advierto que esto es sólo un rumor, pero dicho rumor dice que no trae regalos y juguetes a los niños mexicanos porque Santa tiene miedo de entrar al país y ser secuestrado, ja, ya me imagino a los secuestradores amordazando al gordito navideño. Y, a quién le pedirían el rescate, ¿A los elfos y duendecillos del polo norte?, ¿a los niños del mundo?, ¿a la coca-cola? Sea lo que sea, queridos Reyes Magos, ese rumor se esparció por el diciembre. Pero no pasó nada, de hecho Santa ni siquiera logró entrar al país. Otro rumor llegó desde el norte (aquí todo es rumor porque los medios censuran demasiados asuntos). El papá de un amigo me contó que Santa se quedó atorado en una chimenea cuando intentaba entrar a dejar regalos allá por un suburbio gringo, y cuál va a ser la sorpresa de los bomberos, malhumorados por trabajar en noche buena, que abren el costal de Santa y le encuentran unos paquetes de mariguana y cocaína, y otros más todavía con papel fantasía y su moñito, háganme el chingado favor, queridos Reyes Magos, se llevaron a Santa detenido. Y porqué se quedó atorado, pues porque está bien gordo, y porqué está bien gordo, pues porque trabaja sólo una vez al año, pero creo que eso ya lo saben.

Y esa es la puritita verdad de porqué santa no llegó. Existen otros rumores de su ausencia en esas fechas, unos dicen que la crisis económica también lo afectó, pero yo qué sé de eso si soy sólo un niño.

En fin, queridos Reyes Magos, todo este rollo es para asegurarme que mi max steel llegue sano y salvo a donde deje mi zapatito. Por eso quisiera hacerles un par de recomendaciones, ya saben, en estos tiempos nunca está de más.

Primero, por favor, cuidado al entrar al país, ya saben con esto de los asaltos a las aduanas y demás. (No estaría de más que se trajeran unos cuernos de chivo para protegerse, pero igual podrían confundirlos con algunos zetas de oriente).

Segundo, cuidado con el tráfico, ya saben, hasta hay elefantes atropellados por estos rumbos.

Tercero, extremar precauciones cuando lleguen a Cd. Juárez, Chihuahua, es la ciudad más violenta del país, según las noticias que lee papá. De preferencia no entrar, que me disculpen los niños que ahí viven. O bueno, llévense un ejército sarraceno para imponer orden en esa ciudad, porque la poli, bueno, ni para bailar bien sirve. Y el gobierno, bueno, mamá no me da permiso de hablar de eso.

Cuarto, por favor nada de asuntos partidistas en esto de los juguetes, lo único que falta es que dibujen la fea cara de Ebrard en la joroba del camello de Baltasar. Y ojo, es probable que lleguen a Veracruz y el gobernador los esté esperando para aventarles un buen cubetazo de pintura roja y les ponga un sello en el culo: “FIEL”.

Y quinto, reitero eso de andar armados, por eso de los secuestros, uno nunca sabe, que tal si aparecen en el fondo del lago uno de estos días, con lo frío que está en enero.

Bueno, creo que eso es todo, queridos Reyes Magos, por favor, repito, quiero ese max steel aventura todo terreno (lo de violador de barbies era un ejemplo).

P.D 1 Frente a mi casa está en funcionamiento un parquímetro veinticuatro hrs, así que lleven cambio.

P.D 2 Este año es el último que voy a creer en ustedes, así que no me dejen un mal recuerdo. Lo que quiero decir es que espero que al otro día abra mi regalo y exclame sonriente, ¡increíble!, o ¡Fantástico! y no que tristemente diga: ¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Javier

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