2009

Dicen que El Mayo tiro el avión

Los ríos de tinta corrieron después del accidente aéreo en el que falleció el Secretario de Gobernación se están secando, se nos esta olvidando, ya no pasa nada. En algún rincón perdido, en una nota que podría ser tachada rápidamente de conspiración y paranoia encontramos este interesante artículo que nos da una nueva luz sobre la suerte del avión que cayo en la Ciudad de México aquella fatídica noche del 4 de noviembre pasado.

Así, en absoluta reserva, la administración de Felipe Calderón Hinojosa mantiene abierta una línea de investigación en contra del narcotraficante Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, por su presunta responsabilidad en la caída del Learjeat 45 que el 4 de noviembre de 2008, le costó la vida al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y de 14 personas más.

De acuerdo con fuentes cercanas a la indagatoria, el líder del Cártel del Pacífico habría perpetrado este atentado como respuesta a la detención de su hermano y mano derecha en la organización criminal, Jesús Reynaldo Zambada García, alias “El Rey”, ocurrida el 22 de octubre del año pasado.

La línea de investigación se habría abierto luego de que el Presidente de México y amigo de Mouriño tuviera en sus manos los primeros reportes del “accidente”, el mismo 4 de noviembre. Dichos informes revelarían, entre otras cosas, que el controlador de tránsito aéreo adscrito al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), Carlos Jiménez Martínez, habría mantenido comunicación permanente con el Learjet 45, matrícula XCDMC.

Las fuentes consultadas, que por temor a represalias han solicitado el anonimato, indican que las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) fueron informadas de los riesgos del vuelo desde que se estableció el intercambio informativo entre el controlador y la aeronave.

Explican que la estrecha comunicación se debería a que el controlador no hablaba con el capitán Julio César Ramírez Dávalos o con el copiloto Álvaro Sánchez, sino con la sobrecargo Gisell Carillo: ella era la única persona consciente (los demás tripulantes y pasajeros estaban anestesiados) que estaba al mando de la aeronave y en consecuencia recibía indicaciones de la torre de control de cómo aterrizar la aeronave.

Según los avances de la indagatoria, los tripulantes y los funcionarios, entre quienes viajaba también el ex fiscal antidrogas José Luis Santiago Vasconcelos, habrían perdido el conocimiento aproximadamente a los 20 minutos de despegar del aeropuerto de San Luis Potosí.

Después de ocurrido el fatal desplome, el controlador Carlos Jiménez Martínez fue interrogado por funcionarios de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, dependiente de la SCT; luego se le “autorizó tomarse unos días de descanso para recuperarse de la impresión y se le prohibió establecer contacto con los medios de comunicación y su sindicato, para no entorpecer la investigación”, aseguró Ángel Iturbe, secretario de Trabajo y Conflictos del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo, al diario “La Jornada” (6 de noviembre de 2008).

La línea de investigación –basada en el testimonio del controlador de tránsito aéreo del AICM y en todas las evidencias recolectadas en el lugar del siniestro, incluidas las cajas negras– apunta que los pilotos y servidores públicos habrían perdido el conocimiento tras injerir algún tipo de droga, aún no identificada, contenida en los líquidos y alimentos que se consumieron al iniciar el viaje.

Los informantes consultados aseguran que la caja negra del Learjet que registró las voces de los tripulantes y de los funcionarios contiene el diálogo entre el controlador y la sobrecargo, y los gritos de esta última cuando pierde el control de la aeronave. Con ello, dicen, queda confirmada la versión de que sólo la azafata estaba lúcida y despierta al momento de la caída.

Respecto de la transcripción que el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, hizo pública el 14 de noviembre y cuyo audio nunca se dio a conocer por “respeto a las familias de los deudos” –en la que el piloto y el copiloto supuestamente se sorprenden de las condiciones de vuelo (piloto: Órale, la turbulencia de éste –aludiendo al Boeing de Mexicana que lo precedía– / copiloto: ¡Ay güey! / piloto: ¡Ay cabrón!), las fuentes cercanas a la familia Mouriño indican que es falaz.

Detallan que entre las evidencias recolectadas por funcionarios de la SCT en el lugar del percance –Monte Pelvoux y Ferrocarril de Cuernavaca, en la colonia Lomas de Chapultepec, zona de la que estuvieron a cargo desde que el avión se impactó con un edificio– se encontrarían restos del explosivo plástico de uso militar denominado C-4, decenas de armas y cientos de cartuchos. La hipótesis al respecto es que con éstos se aseguraría la explosión de la aeronave al momento de tocar tierra, aún si hubiera tenido un aterrizaje exitoso.

Muy probablemente nunca sabremos realmente que fue lo que sucedió, todo sera pura especulación, el gobierno no puede aceptar la responsabilidad del narcotrafico sin arriesgar aun mas el débil control que tienen del país.

Enlace: Zocalo.com.mx

Cortesía de Luxor

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