2009

Pena de Muerte o Cadena Perpetua con Trabajo Forzado

Para defender su posición en contra de la pena de muerte, algunos personajes de la escena política en nuestro país, junto con algunos “líderes de opinión” e intelectuales de todos los extremos de la geografía política que se consideran a sí mismos como paladines de la justicia y poseedores de la verdad última sobre todo lo que pasa en nuestro país, se escudan detrás de argumentos presuntamente “basados en experiencias de otros países” que no están debidamente sustentados en datos duros, sin considerar que se trata de culturas, historias y problemáticas muy diferentes a las de México, lo que las invalida para ser tomadas en cuenta como referencias útiles.

Dado que estas personas tienen mucho acceso a la televisión, radio y prensa escrita, cuya cobertura llega a las masas de este país, al estilo de Joseph Goebbels (Ministro de Propaganda de Adolfo Hitler) repiten en todos los foros la misma cantilena incesante acerca de que se deben resolver PRIMERO los muchísimos problemas que tiene la administración de justicia en este país, ANTES de ponernos a debatir sobre la conveniencia de aplicar la pena de muerte. ¿Por qué en cambio no proponen que AMBAS cosas se lleven a cabo simultáneamente? La trampa dialéctica de sus argumentos radica precisamente en que saben que el camino que proponen es el más largo y el que garantiza precisamente que la discusión sobre la pena capital se postergue por muchos, muchos años. Háganme El Chingado Favor.

El diagnóstico de las causas de esta problemática no requiere de profundos análisis sociológicos y todos los que vivimos en este país lo conocemos: La delincuencia de cualquier tipo tiene un campo fértil para florecer y progresar en México gracias a la impunidad, que es lo único que funciona con calidad de excelencia el 100% de las veces en este país.

No hay mecanismo alguno de disuasión que se le pueda aplicar a un delincuente en México y que le haga pensar en las consecuencias que le traería el violar alguna ley porque sabe que las probabilidades juegan a su favor todo el tiempo:

• Sabe que no lo van a denunciar porque los ciudadanos simplemente no consideramos de valor alguno el presentar una denuncia ante la autoridad. Como en promedio solo uno de cada 4 delitos graves se denuncia, tiene garantizado en este simple aspecto un 75% de impunidad.

• Si existiera una denuncia, sabe que no hay recursos humanos suficientes para trabajar en su investigación y que, entre los pocos que hay, abundan los empleados o jefes de las diferentes mafias, por lo que incluso hasta puede trabajar con ellos. Con esta situación, solo uno de cada 100 delitos llega a recibir la acción de la justicia, así que se tiene garantizado un 99% de impunidad.

• Las tecnologías que deberían utilizarse para apoyar las investigaciones no son las más adecuadas porque los responsables de adquirir éstas compran aquellas cuyos representantes les “llegan al precio” y les otorgan el fallo en las licitaciones. La obsolescencia juega a su favor todo el tiempo.

• Desgraciadamente, muchos miembros de la cadena de administración de justicia sencillamente se venden, ya sea haciendo las investigaciones de manera insuficiente para que nunca se conozca a los verdaderos responsables, elaborando averiguaciones previas intencionalmente erróneas o incompletas para que sean rechazadas por los distintos jueces en las diferentes instancias o peor aún, inclusive fabricando presuntos responsables.

• Si acaso llega a pisar la cárcel, sabe que cuenta con una serie de recursos que le pueden hacer la vida más fácil allá adentro: Puede comprar privilegios de acuerdo con su “nivel adquisitivo”, tales como teléfonos celulares, computadoras portátiles, televisiones y equipos de sonido de todo tipo hasta pantallas gigantes LCD, armas, drogas, servicios sexuales, etc.; puede apelar a los muchos recursos legales para ser liberado antes de cumplir completamente con su tiempo de condena y siempre contará con el apoyo de los diferentes organismos de Derechos Humanos que velarán más por él que por sus víctimas; tendrá también cursos de “actualización y entrenamiento” gratuitos, impartidos por sus compañeros reclusos, para reforzar y pulir sus habilidades delincuenciales así como para crear una serie de relaciones con otros “colegas de profesión” que le serán muy útiles cuando salga de la cárcel. Finalmente, puede convertirse en empresario y abrir su propio “Call Center” para extorsionar a ciudadanos inocentes desde la comodidad de su reclusión.

La mayor parte de las personas que trabajan dentro de la cadena de autoridades involucradas en la gobernabilidad del país trabajan muy duro, pero para hacerse ricos y poderosos en el menor tiempo posible y con el mínimo esfuerzo.

Por todo lo anteriormente expresado, considero que para romper este círculo vicioso de complicidades e impunidades que está asfixiando a nuestra sociedad, deberíamos considerar lo siguiente:

1. Instaurar la Pena de Muerte para cualquier criminal CONVICTO, a quien se le haya demostrado ser responsable de aquellos crímenes que se consideren lo suficientemente lesivos como para ser compensados con una simple privación de la libertad. ¿Cuáles crímenes? No sé, eso tendrá que decidirlo la sociedad en su conjunto luego de un amplio debate, porque no solamente el secuestro, el asesinato, el narcotráfico, el tráfico de personas o la pedofilia le hacen daños irreparables a una comunidad.

2. Aquellos funcionarios públicos de cualquier nivel o cargo que se aprovechan de su posición para utilizar su influencia política, utilizan información confidencial a la que tienen acceso, se hacen “de la vista gorda” mientras otros cometen delitos o participan de manera directa o indirecta en la comisión de cualquier tipo de delito
como los ya mencionados, TAMBIÉN están favoreciendo con ello el desarrollo exitoso de la delincuencia organizada y por lo tanto no deberían ser castigados con el despido, una simple inhabilitación, una multa o unos cuantos meses o años en la cárcel. Mucho menos si se trata de un funcionario que pertenezca a cualquier eslabón de la cadena de administración de justicia, desde los que diseñan y elaboran las leyes en el Poder Legislativo, los encargados en el Poder Ejecutivo de investigar, descubrir, perseguir y capturar a los presuntos responsables para someterlos a la acción de la justicia, aquellos que desde las diferentes instancias del Poder Judicial deben juzgarlos y finalmente, los encargados de custodiarlos durante su período de “rehabilitación” en las cárceles. Estos funcionarios son tan criminales como sus cómplices y por lo tanto A ELLOS TAMBIÉN DEBERÍA APLICÁRSELES LA PENA DE MUERTE.

3. Como una alternativa a la pena de muerte, si luego de debatirse suficientemente el tema por parte de la sociedad en su conjunto, se consideraran insalvables las reservas morales como para aplicarla, entonces se podría instaurar la pena de CADENA PERPETUA CON TRABAJO FORZADO para el mismo tipo de criminales ya definidos en los dos párrafos anteriores. Este castigo deberá ser aplicado en instalaciones de alta seguridad exclusivamente diseñadas para alojar prisioneros sentenciados a cadena perpetua, construidas específicamente para poder incluir instalaciones y maquinaria que permita la maquila de diferentes productos para empresas participantes en este programa, a las cuales se les ofrecería esta mano de obra a bajo costo y sin la obligación de proporcionarles las prestaciones que otras empresas deben pagar, pues de otra manera no sería un trabajo forzado.

Dichas cárceles no contarían con ningún presupuesto por parte de cualquier nivel de gobierno, sino que deberán ser autosuficientes y generar sus propios recursos económicos para financiar su administración y mantenimiento, por lo que cada uno de los reclusos DEBERÁ SER OBLIGADO A TRABAJAR diariamente en las fábricas internas para pagar el abastecimiento de electricidad, agua y gas de todas las instalaciones, la compra de sus alimentos, ropa, cobijas y, muy especialmente, para pagar el salario de todos los empleados de dichas cárceles que, consecuentemente, deberá entonces estar basado en una parte fija y en una parte variable dependiente directamente de la productividad de los reclusos.

De esta manera, el hecho de que uno o más presos no quiera trabajar afectará directamente a los ingresos de TODOS, desde el Director de la Cárcel hasta el empleado más modesto y entonces TODOS estarán muy interesados en que las fábricas de esa cárcel funcionen de la mejor manera y de que los reclusos trabajen al máximo de sus fuerzas y capacidades, porque eso les redundará en mayores ingresos.

Si sabemos que este tipo de delincuentes graves no tienen rehabilitación posible y no se quiere tomar la decisión de evitar que sus genes sigan contaminando el genoma de este planeta mediante la aplicación de la pena de muerte, entonces por lo menos que por lo que les reste de vida paguen con su trabajo el oxígeno que respiren, la electricidad, agua, gas, alimentos y vestidos que consuman por el resto de sus días.

Que la sociedad toda debata y decida cómo quiere castigar a quienes nos han tomado como rehenes por generaciones completas y que son responsables de la descomposición del tejido social que forma nuestra nación.

Mientras sigamos dejando este debate de manera exclusiva a los políticos que supuestamente nos representan en el Congreso (pero que todos sabemos que representan exclusivamente los intereses de sí mismos y de sus respectivos partidos políticos), tengan ustedes por seguro de que las cosas jamás cambiarán y seguirán como hasta ahora o peor, porque el “status quo” que prevalece les reditúa ENORMES ganancias económicas y sobre todo PODER. Así que, les pido que enriquezcan estas propuestas con sus propias ideas, debatiendo sobre estos temas en casa, con sus amigos y de esta manera, vayamos conformando una verdadera VOX POPULI respecto de estos temas, que no pueda seguir siendo ignorada por quienes defienden el estado actual de las cosas.

Ya es tiempo de que nosotros como ciudadanos le exijamos a la clase política completa en este país que si no está dispuesta a resolver de manera definitiva y radical esta situación insostenible, se hagan a un lado y nos dejen gobernarnos sin su “valiosa participación” .

Cuando analizo todo lo que acabo de escribir, en el ambiente en el que todos los mexicanos tenemos que sobrevivir día a día, en verdad comienzo a pensar que la desaparición del Estado y de todo Poder Público no significa simplemente la definición de la anarquía sino más bien el remedio para esta insoportable, dolorosa, enfermedad terminal que sufre mi país.

Hazme el chingado favor!

Cortesía de Robespierre

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