2009

La discriminación nuestra de cada día en el D.F.

plaza_delta Soy del D.F. la siguiente es una experiencia personal que nos sucedió a mi hermana y a mi en Plaza Delta, una de tantas plazas comerciales que hay ahora en la ciudad de México. Pues resulta que mi hermana y yo habíamos ido a ver unos artículos de nuestro interés en Liverpool y antes de retirarnos a nuestras casas se no antojo comprar un helado (yo iba con mis dos hijos de 7 y 8 años). Tuvimos que sentarnos a comerlo cerca de la entrada de la plaza; debido a que las bancas destinadas a los visitantes estaban todas llenas, se nos ocurrió sentarnos en la orilla del enorme ventanal de uno de los restaurantes que se encuentran cerca de la entrada de la plaza.

En el mismo sitio se encontraban ya dos mujeres extranjeras, rubias, de ojos azules que conversaban tranquilamente en su propia lengua. Ahí estuvimos cerca de 20 minutos cuando uno de los guardias que se encuentran en la puerta del centro comercial se nos acerco discretamente y nos dijo ” ¿las molesto?, pero no pueden sentarse ahí.” Yo le conteste -,¿porque no?, – pues porque por eso hay bancas – pues están todas llenas le dije, e insistió, – no se pueden sentar ahí.

Mi hermana se levanto en seguida y el guardia comenzó a alejarse, entonces la chica extranjera que estaba mi izquierda me pregunto qué me había dicho el guardia y cuando se lo conté me dijo ¿y porque a nosotras no nos movió? – no tengo idea, pero me lo imagino. Ella me dijo, no, no se vallan acérquense a nosotras y que las vuelvan a correr a ver si se atreven.

El guardia nos miraba desde lejos y yo seguí con mi conversación como si nada y las chicas igual. Pasaron otros diez minutos y observe como desde lejos el tipo se nos quedaba mirando porque no nos fuimos y entonces hizo una llamada por radio y apareció un segundo guardia mas joven que volvió a la carga -disculpen señoritas pero no pueden sentarse ahí y de nuevo la pregunta -porque no?, -pues porque es la ventana del restoran… Yo estaba a punto de responderle cuando la chica extranjera se dirigió al guardia y le preguntó, -bueno y porqué a ellas las corren y a nosotras no nos dices nada, estamos aquí desde hace rato y a ellas es la segunda vez que las mueven y nosotras estamos haciendo lo mismo que ellas. No porque somos gueras y extranjeras con apariencia de gente rica vas a tratarnos de forma diferente. Ustedes mexicanos deben quererse primero a sí mismos y ahí fue donde pensé: !HAZME EL CHINGADO FAVOR¡… Que un extranjero nos venga a dar lecciones de civismo y solidaridad entre paisanos es una verdadera vergüenza.

Las dos mujeres se pusieron al guardia barrido y trapeado en dos idiomas el nuestro y el suyo (que por cierto no entendimos pero por los gestos se podía adivinar que no eran precisamente elogios los que hablaban). Al final de la discusión ya nos habíamos terminado el helado y decidimos irnos, el chico con un hilo de voz y sin saber que decir se disculpo y se retiró no sin antes pedirle a don nuevos peatones que se movieran del ventanal y se fue muy apenado a reunirse con su compañero (seguramente su jefe) que no tuvo los huevos de hacerle el quite al pobre chavo.

Moraleja: Si compran en Plaza Delta llévense de perdida unos lentes de contacto para que se les vean los ojos verdes, no vaya a ser que los corran por dar mal aspecto a tan distinguido sitio.

Cortesía de Angelica

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