2009

¿Es México un estado fallido?

ak47 El pasado 25 de noviembre, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos publicó un informe llamado JOE (Joint Operating Environment). En este documento se afirma que México es un estado que podría ser objeto de un colapso súbito, escenario en el cual los interéses de los Estados Unidos, obligarían a sus fuerzas armadas a intervenir en los asuntos mexicanos. No obstante, la naturaleza de dicha intervención no se menciona en tal informe.

Casi un mes después, la revista Forbes publicó un artículo titulado “Failing State” en el cual se presenta una lectura parcial y acrítica del informe presentado por el comando conjunto así como un análisis tanto más parcial del estado de las cosas en México que ha empezado a permear en la opinión pública mundial. El HECHF es ¿Es esta aseveración una exageración o en realidad México es un estado en vías de extinción?

Este informe contiene una sección titulada: Estados Débiles y Fallidos. Es ahí donde viene la parte que ha causado mayor polémica y discusión en las últimas semanas. El dossier indica que en términos de los peores escenarios que el Comando Conjunto pudiera enfrentar, y posiblemente el mundo entero, existen dos grandes estados que encaran la consideración de un colapso súbito: Pakistan y México.

Después de evaluar muy brevemente la situación en Pakistan el informe da la razón por la que se considera que México, con una menor probabilidad que Pakistan, podría experimentar un fallo total en su administración central federal. En México, dice el documento, el gobierno, los políticos, las policías y su infrastructura judicial estan bajo asalto y presión continua por parte de las bandas criminales y los cárteles de la droga. La manera en que estos problemas internos se desarrollen tendrá un efecto mayor sobre la estabilidad del estado mexicano. El informe concluye con respecto a México que si llegará a caer en el caos, la situación demandaría una respuesta estadounidense basandose en el peligro que esto representaría para su territorio.

En estos términos, parecería que estamos en una situación de gran riesgo e inestabilidad. Sin embargo, en mi opinión el informe es muy vago, parcial y sesgado. La razón es que no se especifica en que definición de estado fallido se basa el informe y no se ahonda en las razones por las que se podría considerar que el estado mexicano está a punto del colapso súbito.

Cortesía de lamanoizquierdadedios.blogspot.com

Los Estados Fallidos

Definidos por Robert Rotberg, una autoridad en el tema, los estados fallidos pueden ser vistos como entidades políticas vacias donde no existe voluntad o capacidad para llevar a cabo las tareas fundamentales de un estado nacional en el mundo contemporáneo. Estos proveen una muy limitada cantidad de bienes públicos. El debate democrático no existe . El sistema judicial, en caso de existir, depende directamente del poder ejecutivo. Su infraestructura se encuentra destruida o en franco deterioro. Este tipo de estado es inseguro y es incapaz de proyectar su poder más allá de la ciudad capital o controlar las periferias territoriales. Todo esto tiene claras implicaciones prácticas de corto y largo plazo para México. En un artículo de la semana pasada, The Economist, lo puso en estos términos:

En estos días, los encargados de la defensa en los Estados Unidos dicen estar más preocupados por los estados débiles, e incluso regiones no consideradas como estados, que por los que son relativamente más fuertes… Para la amargura de los escépticos de vieja escuela, el apuntalamiento del Estado-Nación es una parte integral de la estrategia Estadounidense.

De lo anterior se puede inferir claramente que, independientemente del hecho que nostros creamos o no que México es un estado en camino al desastre, la nueva política internacional de los Estados Unidos virará hacía nosotros y nos tratará desde esta perspectiva. Un fenómeno análogo parece estar sucediendo con la Unión Europea con respecto a las zonas con coflictos de esta naturaleza, donde un diplomático inglés dijo: “No fue el bien organizado Imperio Persa el que derrumbó Roma, sino los bárbaros”

Este tipo de ideas ha estado en el ambiente desde hace algunos meses y tomó relativa fuerza en el contexto de la crisis financiera de los Estados Unidos. Sin embargo los avances teóricos y estratégicos en este sentido fueron atizados fuertemente desde los ataques del 9/11.

En otras palabras, podríamos estar presenciando el fin de la autocomplacencia estadounidense y el reconocimiento mundial de que su poder está en declive. La consecuencia mediata podría ser el avance de nuevas doctrinas intervencionistas tendientes a consolidar regiones de influencia que garanticen que este declinar tanto Europa y Estados Unidos no sea tan dramático y puedan seguir siendo tanto o más importantes como lo han sido hasta hoy.

El movimiento más natural, es el de intentar ganar o fortalecer el control sobre aquellas zonas periféricas que se ofrezcan como puntos estratégicos y sobre todo puedan ser consideradas como “débiles o en riesgo”. En estos términos, Pakistan y México encajan perfectamente.

Pakistan se encuentra en una situación estratégica inmejorable. Este país se encuentra entre la regíon más inestable del mundo y dos de los estados que casi todos los analistas, políticos, diplomáticos y economistas consideran como las próximas estrellas emergentes de la escena internacional: China e India. Además, de esta forma, Estados Unidos cerraría su tenaza alrededor del país que se ha mostrado más agresivo hacia ellos en los últimos años: Irán.

México, por su parte, aunque por su vecindad y dependencia económica con el gigante del norte, no representa un desafio grave para su hegemonía, no obstantre si podría resultar deseable estar en una posición más cómoda y firme para controlar el tráfico de bienes y personas en su frontera sur así como el establecimiento de estrecha vigilancia de una de sus más confiables, y sin duda la más segura de sus fuentes de materias primas y energéticos. Sin olvidar que, efectivamente, un estado en una situación vulnerable puede ser la plataforma de potenciales ataques terroristas, sobre todo si ese estado es México.

Todo lo anterior no quiere decir que enfrentamos un inminente peligro de intervención armada o algo parecido. La desgastada imagen exterior de Estados Unidos y el estilo de su nuevo presidente lo evitarán. Sin embargo si podemos estar seguros que “the soft power” y todas sus herramientas se pondrán al servicio de este nuevo esfuerzo, lo que podría costar a México muy caro.

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