2009

Denuncia pública contral IMSS La Raza

Buenos Días amigos de Hazme,

El presente, es solamente para hacerles llegar una copia de la carta de inconformidad la cual fue mandado en días pasados a autoridades del IMSS la Raza y el día de ayer mandé al correo de la Presidencia de la República dirigido a nuestro señor Presidente. Me encantaría que se hiciera público, para que la gente sepa el tipo de personal, tanto médico y de enfermería, que “labora” con falta de ética profesional y falto de sentimiento humano hacia los pacientes.

Cabe mencionar que no decidimos poner demanda contra el IMSS, puesto que sabemos que ante la ola de corrupción y encubrimiento, nada se podría lograr; lo que nos lleva a solamente hacer pública nuestra dolencia para que todo México se entere del tipo de cosas que suceden en un Hospital que se supone es de primer nivel.

Yo soy fiel lector del blog de todos los días, y conozco el alcance que tienen a nivel nacional. Es por ellos que decidí mandarles a ustedes nuestra historia, que estamos seguros se repite día a día y queremos que se haga algo.

Atte.

Carlos López Medina (hijo de la fallecida Silvia Rocío Medina Pérez) y hermanas Medina Pérez.

Muchas Gracias!!

Chetumal, Quintana Roo, a 19 de marzo del 2009.

Asunto: Negligencia médica, en la U. de Trasplantes del Hospital de Especialidades de la Raza.

C. ING. JOSE LUIS CORDOVA RODRIGUEZ TITULAR DEL ORGANO INTERNO DE CONTROL DEL INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL
PRESENTE.-

Por este medio, la familia Medina Pérez queremos externar a las autoridades institucionales correspondientes nuestro dolor, coraje, frustración e impotencia y la gran decepción que sentimos debido al trato injusto y totalmente falto de ética profesional, sentido humano y responsabilidad de la mayoría del personal del hospital de especialidades de la Raza, lo que derivó en la muerte de nuestra hermana Silvia Rocío Medina Pérez, con número de afiliación 8206830384-94F1958OR. Adscrita al HGZCMN No.1 de Chetumal, Q. Roo., Delegación 24 y remitida por la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) de la ciudad de Mérida, Yucatán, con diagnóstico de Leucemia Mieloide Aguda en total remisión para ser trasplantada en la Unidad de Trasplantes de Médula Ósea (UTMO) del Hospital de Especialidades de La Raza de la Cd. de México.

Seguidamente detallamos a ustedes, momento a momento, las humillaciones y negligencia de que fue objeto nuestra hermana y nosotras mismas, quienes estuvimos desde el inicio de su enfermedad con ella y durante todo su tratamiento en el hospital La Raza del día 5 de febrero al 13 de marzo del año en curso:

1.- El día 05 de febrero del 2009, fue citada a las 10:50 a.m., al Hospital de Especialidades para ser internada en la UTMO, según la orden de ingreso para cosecha de células tallo y al estar ahí acompañada de Ana Lilia y Marian, nos dicen que tienen que colocarle un catéter central externo necesario para su trasplante posterior (mismo que fue comprado por nosotras a sugerencia del médico residente Álvaro Hernández, pues según él, el que manejan en el IMSS es de mala calidad). Cabe resaltar que nuestra hermana ya tenía un catéter subcutáneo (portacat) instalado previamente en la UMAE de Mérida Yucatán, el cual se encontraba en perfectas condiciones, según nos dijo posteriormente una enfermera especializada de la clínica de catéteres de La Raza. Nuestra hermana se presentó puntualmente, pero fue admitida hasta las 6:00 p.m., teniendo que permanecer en la sala de admisión aproximadamente por 8 horas, parada en medio de mucha gente, basura y suciedad, ya que permanentemente dicha sala es peor que un basurero. De este procedimiento fue dada de alta al día siguiente y se le citó para ingresar al procedimiento de trasplante el 16 de Febrero.

2.- El lunes 16 de Febrero, se presentó puntualmente acompañada de Ana Lilia y Marian a las 10:00 a.m., para ingresar a nuestra hermana Silvia Rocío Medina Pérez en la UTMO ubicada en el décimo piso del Hospital de Especialidades La Raza y nuevamente tuvimos que esperar aproximadamente 6 horas para que la admitieran, y obviamente la sala de admisión se encontraba en las mismas condiciones mencionadas anteriormente.

3.- Debido al padecimiento de nuestra hermana, la asepsia era un factor vital y determinante para el éxito de su trasplante, sin embargo, durante toda su estancia en la UTMO, la limpieza del cuarto era superficial y muchas veces tuvimos que solicitar el aseo del cubículo. Cabe mencionar que en la visita efectuada por la trabajadora social a la casa en donde Silvia iba a pasar su convalecencia nos hizo observaciones respecto a las condiciones en que debería estar la habitación, mismas que inmediatamente fueron subsanadas, tales como: quitar el tirol de las paredes y techo, alisar las mismas y pintarlas con pintura lavable, sellar ventanas y closet con silicón, comprar mesa de plástico para sus medicamentos, y nos informó que las paredes, piso y mesa deberían ser lavados cada segundo día y el baño diariamente para evitar posibilidad de contaminación, por lo cual se nos hacen totalmente incongruentes y antihigiénicas las condiciones en que mantenían el cubículo donde ella se encontraba, el cual en sí mismo era un foco de infección externa pues el aseo diario consistía en trapear y sacar la basura dejando las mismas bolsas contaminadas de los botes de basura tanto de la habitación como del baño. Lo anterior se lo comentamos a su médico tratante y el respondió que era un problema de siempre y que lo malo era que el sindicato intervenía a favor de los empleados de intendencia.
Durante todo el tiempo que nuestra hermana estuvo internada y a pesar que debido a su diagnóstico y al trasplante debía ser atendida en condiciones de extrema higiene para evitar cualquier posibilidad de adquirir alguna infección, según el médico tratante nos informó a su ingreso inicial, el personal médico y enfermeras se turnaban las batas para entrar a la habitación además del personal de intendencia que cuando entraba al cuarto para hacer la limpieza también usaba las mismas batas que los médicos y enfermeras, y al terminar de asear volvían a colgarlas para reusarlas. Por otro lado, generalmente nunca usaron guantes esterilizados durante el manejo de los aparatos que nuestra hermana tenía conectados, así como en el cambio de medicamentos y únicamente usaban los guantes para manejar los depósitos de orina, vómito, flemas y eses fecales.
El día domingo 22 de Febrero, al llegar Marian a la visita a las 11:00 a. m., encontró en el piso del cuarto, orina y vómito, y el baño sucio en extremo, y lo que Silvia le comentó fue que el wc se había rebozado desde muy temprano, que no habían hecho el aseo aunque la enfermera en turno había reportado en tiempo al personal de limpieza las condiciones en que se encontraba la habitación; sin embargo, no fue sino hasta las 13:30 Hrs., y por su insistencia que acudió de mala gana un intendente cuyo nombre desconocemos.

4.- El 24 de Febrero se le practicó el trasplante de médula ósea, posteriormente durante la visita a las 13:00 Hrs., aproximadamente, le llevaron sus alimentos, entre los cuales había una manzana cocida, pero con tierra adherida. Al percatarse de ello, Ana Lilia quien la cuidaba, inmediatamente se dirigió con la Dra. Mireya Kaizer, Directora Administrativa del Hospital de Especialidades, y le mostró la porción de la manzana contaminada, además le expuso la falta de higiene en la habitación y el incidente del domingo, en ese mismo momento, la doctora Kaiser se comunicó con los encargados de nutrición y de servicios básicos, indicándoles que supervisaran tanto la preparación de los alimentos como la limpieza para que ésta fuera extrema y constante, lo cual, en el caso de la limpieza, nunca se dio, a pesar de que en dos ocasiones la encargada de intendencia del turno vespertino se presentó con nosotras para que le expusiéramos la problemática. Al día siguiente, el Dr. Francisco Tripp Villanueva, su médico tratante, durante su visita le dijo a su paciente, nuestra hermana Silvia Rocío Medina Pérez: “Qué pasó Silvia? Ya me dijeron que su hermana se quejó, eso no se vale, aquí todos somos un equipo, y primero debe acudir conmigo, porque sino, le vamos a tener que restringir sus visitas para que no causen problemas”.

Las palabras de su médico impactaron emocionalmente a nuestra hermana, al grado de que nos suplicó que nos quedáramos calladas, que no volviéramos a quejarnos, con tal de que pudiéramos seguir con ella asistiéndola, ya que el personal de enfermería, únicamente entraba a aplicar medicamentos y checar signos vitales ajustándose a los horarios preestablecidos, pero nunca acudieron a las constantes llamadas que nuestra hermana les hacía para que la auxiliaran durante el tiempo que se encontraba sola.

5.- El doctor Tripp, su médico tratante, acudía a su visita diaria, de lunes a viernes, entre las 8:00 a.m. y 10:00 a.m., y a partir de esa visita, ni en el turno matutino, ni en el vespertino, ni en el nocturno y mucho menos en fines de semana, había médico de base que se hiciera responsable de la UTMO, así que los pacientes quedaban en manos de la únicas dos enfermeras del piso y de los residentes que se concretaban a llenar notas médicas sin interesarse realmente por el estado en que se encontraba nuestra hermana, ya que nunca jamás entraron a verla, aún cuando se les solicitaba, sino hasta los dos últimos días previos a su muerte.
Como ejemplo, en una ocasión, nuestra hermana estaba ahogándose con su propia flema y tosía convulsivamente, y a pesar de que el médico residente Álvaro Hernández se encontraba en el control a menos de un metro de distancia de su cuarto, no la auxilió. En ese momento, llegaba Marian a cuidarla, y escuchó desde la entrada a la unidad su tos y corrió a asistirla. Asimismo, durante el turno nocturno, en repetidas ocasiones, nuestra hermana solicitaba ver al doctor, porque se sentía extremadamente mal, y las enfermeras llamaban al tercer piso donde se supone que estaban los residentes, pero jamás acudieron al llamado, sólo se presentaban al amanecer para checar las notas del turno.

6.- Del 17 al 22 de febrero, se le aplicó una quimioterapia de 6 días “industrial” según palabras del propio doctor Tripp, la cual obviamente arrasó con su sistema orgánico y nunca le transfundieron una sola unidad de sangre, hasta el miércoles 11 de Marzo, a pesar que desde el 2 de Marzo aproximadamente empezó a tener hemorragias por vía nasal y bucal, día y noche y su estado de gravidez aumentaba.

7.- El 25 de febrero el doctor Tripp da la indicación de que a partir del día 27 del mismo mes se le tenía que transfundir un aféresis plaquetario cada tercer día, inmediatamente acudió Ana Lilia al banco de sangre de La Raza a sacar las citas para los 10 donantes que nos exigieron, llevando la autorización firmada por el doctor Vela, Jefe de Hematología, para que la plaquetas de sus donadores fueran dirigidas a nuestra hermana. Sin embargo, en el lapso del 27 de Febrero al 9 de Marzo, únicamente se le transfundieron 2 aféresis plaquetarios, a pesar de que continuamente les referíamos a las enfermeras, residentes en turno y al propio médico tratante doctor Tripp, que ya se habían donado las plaquetas para Silvia, y su respuesta siempre fue que el banco de sangre no las enviaba o que no habían disponibles. Además de que las plaquetas que le pusieron no eran las de sus donadores aún cuando estaba la autorización para que fueran dirigidas.

8.- El miércoles 4 de Marzo, cuando el doctor Tripp pasó a visitarla, Silvia le refirió que tenía demasiadas flemas con sangre, y él le contestó: ”Trágueselas o haga gárgaras”.

9.- Como producto de la infección no podía tragar alimento y le daban nutrición parenteral, no obstante el jueves 05 de marzo la enfermera en turno le llevó paracetamol en tabletas, las cuales lógicamente no pudo tragar, entonces, le preguntó Rosa Carmen que si no se le podía dar algún otro medicamento por la vena para controlar la fiebre, y al día siguiente el doctor Hernández nos recomendó que compráramos Paracetamol intravenoso ya que el hospital no lo manejaba.
Queremos resaltar que durante la estancia de nuestra hermana, continuamente estuvimos comprando medicamentos que los médicos solicitaban porque no habían en el IMSS como por ejemplo: paracetamol intravenoso, DOLAC solución inyectable, Geles y enjuagues bucales. Así como también agujas para el portacat (catéter subcutáneo que le pusieron en Mérida).

10.- Entre el 2 y 3 de marzo se le presentó una tos permanente y con mucho dolor tanto en la garganta como en el pecho a la cual no le dieron la debida atención, ya que hasta 4 días después le indicaron ambroxol y de ahí, dicho cuadro se agravó al grado de presentar flemas con hemorragias nasales y bucales, diarreas y fiebres altísimas sobre 40º C , por lo que tuvo que intervenir el infectólogo, el Dr. José Juan Terrazas Estrada, quien ordenó 4 estudios, y cuando regresó 4 días después, el día viernes 6 de Marzo, para checar los resultados de los estudios, le dijo a Rosa Carmen que era imposible diagnosticar o recetar puesto que habían más de mil enfermedades infecciosas y no le habían practicado los estudios a Silvia, lo que cuestiona. Rosa Carmen le comenta que el doctor Tripp dijo que de ninguna manera podía sacar a Silvia del aislado porque podría contaminarse y el doctor Terrazas enojado contesta: “a ella no se le puede bajar, pero los equipos pueden subir” y en ese momento salió a hablar con los residentes, y a pesar de esto solamente realizaron dos de los cuatro estudios solicitados por él.
Conforme el cuadro se agravaba empezó a sufrir temperaturas variables de entre 37 ºC y arriba de 40 ºC para lo cual le aplicaban un antibiótico amarillo que le ocasionaba escalofríos, convulsiones extremas y fuertes temblores en el cuerpo que le duraban entre 2 y 3 horas sin parar. Les pedíamos ayuda a los médicos residentes y a las enfermeras en turno y nunca acudieron a auxiliarla, y nos decían que era normal, y no fue sino hasta 2 días antes de su muerte que nos dijeron que eran reacciones normales del antibiótico y que para disminuirlas la iban a pre-medicar.

11.- El 07 de marzo estando con ella su hijo Carlos Alberto, quien había llegado de Chetumal para estar con ella ese fin de semana, Silvia empezó con hemorragias y temblores aproximadamente a las 10:00 a.m., varias veces él pide ayuda misma que nunca recibió de las enfermeras y baja al tercer piso, pregunta a un residente que por qué no le habían aplicado plaquetas a su mamá a lo que responde que la máquina que sirve para radiar plaquetas en el Siglo XXI estaba descompuesta, y al cuestionar Carlos porque no la reparaban le contestó que porque el Sindicato estaba más preocupado por otros asuntos. Carlos se retira del hospital a las 15:00 hrs y nunca jamás llega nadie a auxiliar a su madre. Posteriormente, se le refiere al Dr. Tripp el comentario del médico residente a Carlos a lo que
Contesta que no era necesario radiar las plaquetas, únicamente había que pre-medicar a Silvia antes de transfundírselas.

12.- El 9 de Marzo a las 8:30 a.m., el doctor Tripp ordenó que se le aplicaran micro-nebulizaciones para que pudiera expulsar las flemas con facilidad. Durante la mañana, la jefa de enfermeras Isabel, en tres ocasiones solicitó el servicio de inhaloterapia, sin respuesta alguna, y a las 11:00 a.m., Ayamahet que estaba con ella, al ver que no le daban las nebulizaciones y que se agravaba su dificultad para respirar y expulsar las flemas, fue personalmente al servicio de inhaloterapia, encontrando a tres personas platicando y comiendo, y les pidió de favor acudieran, ya que desde las 8:30 a.m., se habían solicitado en tres ocasiones la nebulizaciones, a lo que respondieron: ”¡Ah! ¿Era para la paciente de la UTMO!!? la jefa no nos aclaró y fuimos a trasplante renal, pero el paciente ya se estaba dando de alta y nos regresamos”. Enseguida una de ellos dijo que inmediatamente iría, y todavía se tomaron otros 15 minutos para asistir a nuestra hermana.

13.- Ese mismo día, cuando el doctor Tripp pasó a su única visita cotidiana de las mañanas, le dijo a nuestra hermana: “Silvia, vamos muy bien, las células ya se injertaron”, y al día siguiente 10 de marzo, durante su visita nunca mencionó la necesidad de entubarla, sin embargo, alrededor de las 14:00 hrs., el residente doctor Alvarado le propone a nuestra hermana en presencia de Ayamahet, la posibilidad de entubarla, diciéndoles que debido a la infección en el pulmón (hasta ese momento siempre nos habían manejado que la infección era en la garganta) tenía dificultad para respirar y expulsar las flemas y que por eso se estaba ahogando, por lo tanto el entubarla le evitaría el esfuerzo y además le aseguraría una vía aérea en caso de una complicación cardiaca, y que aproximadamente en 6 días le retirarían el tubo, tiempo estimado para combatir la infección, y que en cuanto desapareciera la misma “como por arte de magia” podría respirar normalmente y en ningún momento a pesar de que se le cuestionó nos dijo que hubiera riesgo de muerte.

14.- El miércoles 11 de Marzo, el médico tratante doctor Tripp, informó a Ayamahet que le iban a cambiar el antibiótico por otro más fuerte porque la infección no cedía y que por lo demás la veía muy bien, y que era muy probable que al día siguiente le retirarán el entubamiento. Sin embargo, ese día le pusieron por la mañana 11 concentrados plaquetarios y por la tarde 2 aféresis (que no eran de sus donadores). Además indicó que a partir de ese momento, se le aplicaran plaquetas diariamente.
Contrario a su costumbre, el Dr. Tripp, permaneció en la UTMO, hasta la una de la tarde, aproximadamente, y sin darnos ninguna información se retiró y jamás volvió a aparecer. Llegó la noche y aún no le cambiaban el antibiótico, y al preguntar a la enfermera, nos contestó que el infectólogo no lo había autorizado porque primero tenía que ver el resultado de la placa que se le había tomado a las 17:30 hrs. del día anterior, misma que nunca apareció.

15.- El jueves 12 de marzo, un día antes del deceso de nuestra hermana Silvia, el doctor Terrazas, infectólogo, le informó a Marian, que desde días atrás había sugerido que se le retiraran los catéteres, porque pensaba que ahí estaba el foco de infección, sobretodo el catéter central que le colocaron en esa UTMO, ya que la zona alrededor del catéter estaba roja y más caliente que el resto de su cuerpo, según nos indicó el Dr. Terrazas. Cuando la revisó, le preguntó a Marian por el resultado de la placa que el día anterior a las 17:30 hrs., le tomaron, pero como no pudo responderle por falta de información, salió a averiguar con los residentes y ya no regresó.
Es importante mencionar que dicho catéter central se colocó en la yugular, sin puntos de sujeción y en posición vertical y doblado desde el 05 de febrero al 03 de marzo, cuando la enfermera de clínica de catéteres se percata y de inmediato y alarmada le notifica en presencia de Rosa Carmen, al doctor Alvarado, quien contesta: “en un momento lo arreglo” cosa que no sucedió hasta el 05 de marzo por la tarde. Hasta ese momento es cuando cambian el catéter colocándolo en posición horizontal sobre la clavícula.

16.-El 12 de marzo, acudió Ayamahet al banco de sangre para solicitar urgentemente plaquetas, dado que las citas nos las habían programado para la semana siguiente, entonces la jefa de trabajo social del Banco de Sangre, María Jesús Pichardo, le garantizó que nos iba a dar un aféresis para ese día y le pidió dijera al médico en turno que a partir de las 5 de la tarde ya estarían procesadas para su uso y pasaran por ellas puesto que se las habían dirigido a Silvia, Ayamahet fue a la UTMO, habló con el Dr. Alvarado quien aceptó las plaquetas y bajó a notificarle a la T.S. Pichardo, quien las destinó para Silvia. No obstante, nunca le pusieron las plaquetas y cada vez que le decíamos al médico o enfermeras contestaban que en el banco de sangre decían que no había, o sea, la misma excusa que siempre exhibieron para no ponerle las plaquetas.
A las 2 de la tarde, el residente Álvaro Hernández, le comunicó a Marian que ya no había nada que hacer por nuestra hermana y que ya habían agotado todos los recursos, y que acudieran todos los familiares y por lo mismo nos autorizó y plasmó en el pase de 24 hrs que ya teníamos, que pasáramos de dos en dos pues posiblemente ya no pasaría del viernes ya que había sufrido complicaciones y sus riñones y pulmones estaban dejando de funcionar. Aproximadamente de las 4 a las 9 de la noche, fuimos pasando a la UTMO de dos en dos, pero a las 9 de la noche le dijo el personal de vigilancia a Ayamahet que ya sólo podría estar una persona durante la noche aún cuando teníamos el pase para dos personas por 24 horas firmado por el médico responsable.
A las 11:30 hrs., llegaron de la ciudad de Chetumal, su hijo y otras dos hermanas nuestras para despedirse de Silvia y a pesar de que contábamos con el pase firmado y de nuestras súplicas no les permitieron pasar por lo que Ana Lilia habló con el subdirector médico del turno quien le dijo que él no tenía autoridad para permitirnos la entrada, que eran órdenes del Director del Hospital y que únicamente en caso de que se agravara podríamos pasar de dos en dos, -¿Acaso no estaba muriendo ya?- El subdirector médico hizo caso omiso de su desesperación pues insistentemente Ana Lilia le expresó que le quedaban pocas horas de vida a Silvia, según palabras del Dr. Hernández. Por lo que su hijo tuvo que enfrentar solo la agonía y muerte de su madre, nuestra querida hermana que falleció a las 02:00 Hrs., del día viernes 13 de marzo del 2009.

Como al principio de la presente dijimos, nos dominan sentimientos de rabia, dolor, e impotencia ya que estamos seguras de que el trasplante de médula ósea que le practicaron a Silvia pudo haber sido un éxito si la hubieran tratado con la ética y profesionalismo necesarios, aún cuando no le brindaron un poquito de calor humano y compasión pues ella iba en perfectas condiciones físicas, mentales y anímicas y confió plenamente en el equipo de trabajo de la Unidad de Trasplantes de Médula Ósea del Hospital de Especialidades de La Raza, encabezado por su médico tratante Dr. Francisco Tripp Villanueva, quien no le dio nunca la importancia y atención que requerían los síntomas que iba presentando y que día a día se agravaban, pues no actuó en tiempo y forma, así como tampoco intervino para subsanar las anomalías con respecto a la falta de higiene tan evidente y vital en este caso.

Únicamente esperamos que estas letras llenas de lágrimas por el sufrimiento innecesario de nuestra hermana lleguen a todos los involucrados en este caso para que de alguna manera retomen la conciencia de su juramento hipocrático y la compasión hacia las personas enfermas que ven en ellos una esperanza de vida.

Concluimos esta carta haciéndoles saber que Silvia Rocío Medina Pérez era una persona que amaba y disfrutaba la vida, ¡Qué Dios los perdone…!

A T E N T A M E N T E
CARLOS ALBERTO LÓPEZ MEDINA
ROSA CARMEN MEDINA PÉREZ
MARÍA AYAMAHET MEDINA PÉREZ
ANA LILIA MEDINA PÉREZ
MARIAN LORIELLY MEDINA PÉREZ

silvia

Esta es Silvia Rocío Medina Pérez, antes de ingresar a la Unidad de Trasplantes de Médula Ósea del Hospital de Especialidades del CMN La Raza.
16 de enero del 2009.

Cortesía de Carlos López Medina

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