No se cuando ni en que momento y la verdad no me explico las razones del por que dejan que mandriles se suban a un automóvil.
Hace un par de días caminaba en el estacionamiento de un centro comercial para hacer una compras en chinga. No traía prisa pero en esa ocasión solo quería ir a comprar lo que necesitaba y tratar de salir en menos de diez minutos.
De pronto de no se donde chingados salio un pinche vocho a toda velocidad. A toda velocidad me refiero a bien pinche puto rápido, a madres, como pedo de indio. Lo vi de lejos ya que el pinche ridículo traía uno de esos escapes de “ya llegue”. Haciéndome a un lado fijo mi mirada en el conductor y no se la despego por nada. Claro mi expresión era de “No mames cabron, estas en un pinche estacionamiento, bajale de huevos”.
Cuando el mandril este se dio cuenta de mi reproche le piso al freno y se echo en reversa. En esos momento solo pensé “ya valió madres, ojala no sea una madrezota”. La suerte no estaría de mi lado pero yo seguía firme y lo seguía viendo con mi cara de “que poca madre.”
Se me acerca, baja su ventana y me dice el clásico “que me vez pendejo” a lo que le respondo “No mames, maneja mas despacio, estas en un estacionamiento”
“Y cual es tu pedo guey” me respondió. En ese momento me di cuenta que no estaba hablando con una persona si no con un mandril que probablemente se acababa de escapar de el zoologico. Me di cuenta que era un animal que no tiene capacidad de razonar y que lo único que le importa es armarla de pedo si le invaden su territorio.
Me limite a voltearlo a ver y con un dedo en mi boca le hice la señal de mejor callete. Mi primer y único error. En ese momento el mandril sale del vocho y para mi puta suerte si era una madrezota, me sacaba casi una cabeza y estaba mas peludo que… pos que un mandril.
“Me estas callando pendejo”. La verdad esa era la idea pero ya no le dije nada dado que mi record en peleas es de una victoria, zero derrotas y un empate. La victoria fue por que el otro guey nunca llego y el empate fue porque arregle mis diferencias con el otro guey. En pocas palabras nunca me he agarrado a golpes y chingue su madre el que me pinte de sacon, simplemente prefiero ahorrarme las madrizas.
Volviendo al mandril. En un momento de valor, me armo de huevos y me le quedo viendo, me pongo firme y alisto puños… pero llego un guardia y me salvo, jajaja. Ahuevo! Me vale madres y esa la contare como empate.
El mandril se sube al vocho sin antes decirme “vete a la verga pendejo” o algo asi. Ya ni me acuerdo bien por que en ese momento me dieron otro tipo de golpe.
El hazme el chingado favor no fue la madrina que me estaban apunto de aplicarme, lo que me dejo muy madreado fue la mirada de la niña que acompañaba al mandril. Nunca la vi hasta que se fueron. Cruce miradas con la niña de cómo cinco o seis años antes que se fueran a madres y les puedo decir que ningún golpe pudo haber estado mas duro que ese. Como es posible que este mandril actuara como lo hizo delante de esa niña?
Ahí esta el problema señoras y señores. La lección que el mandril le dio a su hija ese dia fue de “haz lo que tu quieras y si no te parece, madreate al que sea”. Una lección tan sencilla como “manejar con cuidado en un estacionamiento por que no solo coches circulan ahí” se fue al carajo. Que triste lección, solo puedo pensar como siempre que por eso estamos como estamos. Hazme el chingado favor!
