Quiero compartirles este articulo que El Independiente de Hidalgo publico en su pagina web, acerca del traslado a cárceles de Tabasco y Veracruz de 124 ex policías y las declaraciones de un testigo protegido por la Procuraduría General de la República quien fuera policía municipal de Pachuca. Un HAZME EL CHINGADO FAVOR (de los muchos que le encuentro) es el que ahora los Zetas le están pidiendo a los policías “que no roben…”
Los testimonios de los testigos de la Policía Federal, en el caso de los 124 uniformados de la entidad que fueron encarcelados en penales de Veracruz y Tabasco por sus vínculos con el crimen organizado, son muy reveladores. A continuación presentamos un extracto del expediente en donde se narra la forma como les pagaban “Los Zetas” a los agentes hidalguenses.
Modus operandi
El 4 de mayo, “Caleb”, sobrenombre de un testigo protegido por la Procuraduría General de la República (PGR) y quien fuera policía municipal de Pachuca, de servicio con David Montesinos, perito de la policía municipal de Pachuca en la patrulla 00599, recibieron la información que en la delegación de la policía municipal José López Portillo, Los Zetas iban hacer el pago de la quincena a los elementos que estaban bajo su servicio.
“Allí había varias patrullas bajándolos de la camioneta. Montesinos me ordenó después que me subiera a un carro chevi rojo preguntándole que adónde íbamos contestándome que ‘no hiciera pedo’ ya nos van a pagar por lo cual me subí”.
Al vehículo también subieron el comandante Luís Yáñez cuya clave era Delta uno, misma que cambio a Cobra 1, así como los oficiales Víctor Mejía, “El Chupes”, segundo de Yáñez y Juan Antonio Curiel, “El Negro”, perito en tránsito terrestre.
Narcopaga en La Estanzuela
Emprendieron la marcha rumbo a la presa La Estanzuela, del municipio de Mineral del Chico a través de un camino de terracería. Al llegar a un paraje en las faldas de un cerro encontraron varios automóviles estacionados y 200 policías preventivos portando el uniforme y formados por delegaciones.
“Al llegar vi que los policías preventivos ya estaban formados y sus comandantes tenían las listas de su personal viendo que había una camioneta Yukon con la cajuela abierta y en la punta del cerro, de centinela a otra persona al que le decían “El Fox”, viendo hacía la ciudad como vigilando (y quien) traía un arma larga como las conocidas como “Cuerno de Chivo”, con chaleco antibalas, en la pierna traía una fornitura con un arma corta y en la cintura como cuatro granadas en forma de huevo, y otros cargadores”.
A un lado de la camioneta Yukón se encontraban otros sujetos armados y pertrechados.
Cuando toca el turno a los miembros de la Policía Preventiva para cobrar su “sueldo” , los comandantes de dicha corporación comenzaron hacer las listas de los policías, para lo cual instruyeron a una oficial de nombre Teresa de Jesús apuntar los nombres, incluyendo el de Caleb pese a que era la primera vez que acudía a hacer el cobro.Por alguna razón de logística de Los Zetas, el pago a los policías de Vialidad se hizo en otro lugar según relato Caleb.
Reunión en El Huracán
“Aproximadamente a las 23.00 horas Montesinos recibió otra llamada que indicaba que nos trasladáramos en 9 al Huracán que es el estadio de fútbol Hidalgo” a cuyas rampas de acceso llegaron todos los policías.
Allí, Francisco Escamilla, dirigiéndose a todos los uniformados que se hallaban reunidos dijo en voz alta que “el jefe estaba bien encabronado porque alguien de ustedes hizo una chingadera, me vale madre si a uno de ustedes le van a dar piso, allá ustedes y su conciencia”
Agregó que por lo mismo que el “90 indicado”, el jefe de “Los Zetas” quería un lugar seguro para el pago “y no quiere que lleguemos en tantos carros, así es que, comandantes, organicen a su gente quedando todos de acuerdo, para lo cual el comandante de peritos nos llevó en su camioneta particular” refirió Caleb.
El nuevo lugar del pago, escogido por “90 indicado”o el Jefe de Plaza de los Zetas, fue un desolado camino de terracería ubicado en una salida de la carretera México-Laredo antes de llegar a bulevar Bonfil.
La ley de Herodes…
“Yo les dije que me quedaba, y todos los compañeros me empezaron a decir que no fuera pendejo, que como me iba a quedar, ya te chingaste, ya estás en la 50 (organización de los Zetas) tras lo cual me hicieron subir a la camioneta tipo vagoneta blanca y me avientan hacía atrás, y en el camino se fueron burlando de mí diciéndome que quería lechita, ahora te vas a empezar a dorar en la cazuela.”
Al arribar al nuevo sitio, comenzó de nueva cuenta el pago de sobornos. “Se encontraba un vehiculo marca Avenger con los vidrios polarizados y la cajuela abierta, y junto a esta estaba El Rayo, El Fox y El Oso”. Acto seguido El Rayo mandó llamar a Humberto Mancera, comandante de peritos a quien le entregó un sobre diciéndole “Ay cabrón, creo que te dieron de más; no, no es cierto son puros de a 20″.
Así, formados en “fila india” cada uno de los peritos paso a recoger su sobre, siendo Caleb el último.
“Cuando llegó el de la voz siendo el último, me dijo “El Rayo”: ¿y usted qué jefe? Nada señor respondí, preguntándome mi nombre el que le di, y me dijo “usted no está en las listas de la nómina, no salió su pago, ya será para el otro mes” a lo cual le conteste que estaba bien “.Al término de la paga, El Rayo reunió a todos y les pidió que no hicieran nada contra los Zetas bajo la amenaza de ser acribillados o “levantados”.
“Por favor, no roben, por eso se les está pagando; ya tenemos identificado al que pidió veinte mil pesos a la esposa de uno de los jefes, no sean pendejos, no se quemen por 20 mil pesos; no digan porque uno los tablea o los eleva; cuídense y no roben”.
Enlace: http://www.elindependientedehidalgo.com.mx/
Cortesía de El Aventurero
