2009

Chistes de Viernes – One, Two, Tres, Cuatro

Number one

Un indio se iba a casar con una chica blanca que casualmente se llamaba también Blanca. Por la diferencia de razas, la madre le dice a su hija: “No te puedes casar con ese indio.”

Y la hija le responde: “Pero si yo lo amo, y el también me ama y nos vamos a casar.”

La madre le dice: “si él de verdad te ama, dile que te compre todas las tierras del norte y las ponga a tu nombre…”

La hija llorando va a contárselo al indio y le dice: “Mi madre dice que para poder casarnos debes comprarme las tierras del norte y ponerlas a mi nombre.”

El indio le contesta: “Yo amar a Blanca… poder comprar tierras del norte y ponerlas a tu nombre.”

Blanca va y le dice a su madre: “El indio me compró las tierras del norte, ahora sí nos vamos a casar…”

“Aún no, si ese indio te ama de verdad dile que también te compre las tierras del sur y las ponga a tu nombre.”

La chica le cuenta al indio y el indio le dice: “Yo amar a Blanca, poder comprar tierras del sur.”

La chica va contenta y le cuenta a su madre y la señora muy desesperada, sin saber que hacer para impedir que se casen, le dice: “si en verdad te quieres casar con ese indio, su pene debe medir medio metro…”

Y la chica llorando le dice: “pero madre nadie en el mundo la tiene de ese tamaño”, y su madre le responde: “¡entonces no te casas!”

La chica va y con mucha pena le cuenta al indio: “Mi madre dice que para casarnos tu pene debe medir ¡MEDIO METRO!

El indio se queda pensando mucho tiempo… y finalmente le dice:

“Yo amar a Blanca… ¡PODER CORTARME UN PEDAZO!”

Number two

Llegan un hindú, un judío y un argentino a un hotel de un pueblito y piden un cuarto para tres.

“Sólo me queda un cuarto, que es para dos, pero si no les incomoda, tengo espacio en el establo para uno se duerma ahí”.

Los tres individuos deciden tomar el cuarto y en eso dice el hindú: “Si quieren, yo me voy a dormir al establo y ustedes duermen en el cuarto”.

A los cinco minutos tocan a la puerta del cuarto:

“¿Quién es?”

“Soy el hindú, lo que pasa es que en el establo hay una vaca, y como es un animal sagrado para nosotros, no puedo dormir donde duerme una vaca”.

En eso, el judío dice: “No se preocupen, si quieren, yo me duermo en el establo”.

A los cinco minutos tocan a la puerta del cuarto: “¿Quién es?”

“Soy el judío, lo que pasa es que en el establo hay un cerdo, y es un animal desagradable para nosotros, no puedo dormir donde duerme un cerdo”.

En eso, el argentino dice: “No se preocupen, yo me iré a dormir al establo”.

A los cinco minutos tocan a la puerta: “¿Quién es?”

“Somos la vaca y el cerdo”.

Number tres

Llegó un doctor a hacer su servicio social a un pueblo en la sierra. A los pocos días, empezó a notar que en el pueblo no había mujeres y éste se preguntaba cómo le hacían los hombres para satisfacer sus necesidades sexuales.

Un día, en una de las consultas, le preguntó a su paciente: “Dígame Don Pancho, ¿cómo le hacen ustedes para satisfacerse si aquí en el pueblo no hay mujeres?”

“Muy fácil, por la tarde vaya para el río y ahí encontrará su respuesta”.

En la tarde, el médico se dirije al río y, cuál fue su sorpresa: que había tremenda fila… todo el pueblo estaba ahí. El doctor se formó al final de la fila y el último, al darse cuenta de que era el médico, le permitió pasarse hacia adelante y así todos le fueron dejando su lugar hasta que el doctor quedó al inicio de la fila.

Lo que encontró el médico fue un burro y pensó: “¡Ahhh! Así es como se satisfacen estos cabrones. Bueno, ni modo”. Y se acomodó como pudo el doctor y le empezó a dar al burro por detrás.

Pasado un rato, el segundo de la fila le pregunta al galeno: “Doctor, ¿le falta mucho?”

“No, ya mero termino, ¿por qué me pregunta?”

“Lo que pasa es que necesitamos al burro para cruzar el río porque del otro lado están las ¡PUTAS!”

Number cuatro

Resulta que en pleno diluvio universal, el arca de Noé se movía para todos lados, y el patriarca Noé no encontraba explicación a ello.

Un día decide ir a visitar la cubierta de los animales, y he ahí el problema: todos los animales hacían el amor.

Noé enfadado les grita: “¡paren, esto no puede ser! Les salvo la vida, ¿y es así como me pagan? Me van a hundir el arca.

Todos los animales lo obedecieron, pero a Noé le dio lástima y les dijo: “le daré una ficha a cada pareja, en ella estará el día y la hora en que pueden hacer el amor, si no respetan esto, los tiro por la borda”.

Pasaron los días y andaba el mono molestando a la mona; le decía: “¡el miércoles a la 4 de la tarde vas a sufrir!” Y durante tres días le dijo lo mismo. La mona muy enfadada lo fue a acusar con Noé.

“Mira Noé, sabe que el mono hace tres días que me anda molestando. Me dice que el miércoles a las 4 de la tarde voy a sufrir. Yo sé lo que va pasar ese día, ¡pero no puede andar gritándolo por todas partes! ¿Qué van a decir mis amigas?”

Noé enojado mandó a buscar al mono y le reclama: “¡mira mono hijo de…! ¿Por qué andas molestando a la mona de esa manera? ¿Qué es eso de que va a sufrir? A ver, dime por qué”.

“Es que… ¡perdí mi ficha jugando póker con el burro!”, contesta el mono.

Hazme el chingado favor!

Cortesía de La Banda del chat del HECF

labanda.jpg

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
125 Comentarios en “Chistes de Viernes – One, Two, Tres, Cuatro”