2009

Viaje a Disney

disneyland No falta la señora pepitona que esta sentadota, muy amarranada en la banqueta, teje y teje… haciéndose tonta porque su hijo Juanito (de 22 años), el menor, el más estudioso, está dentro, en su entrevista con el señor cónsul para que le den su visa porque el escuincle quiere ir a Disney…

Después de estar de pie durante dos horas, formado en largas filas de cientos de personas; y luego de una hora de estar sentado esperando su turno para que le tomaran huellas digitales y fotografía… por fin pasó con el cónsul quien aprobó su visa sin objeciones. La cónsul era joven, muy gringa en sus modos. Buenas tardes, sinior –saludó. Deme su pasaporte y su solicitud, por favor –fueron sus primeras palabras hacia Juanito quien estaba miándose de los nervios.

El Juan pensaba que lo entrevistarían en una oficina grande y suntuosa, con una foto de Barack Obama en la pared del fondo y con un busto de mármol sobre el escritorio con la imagen de Abraham Lincoln; ni madres… Los cónsules se sienten amenazados (supongo) por la barbarie que “suponen” en la raza azteca y se atrincheran detrás de una ventanilla de cristal que impide todo contacto personal.

Las preguntas comenzaron con fluidez y perspicacia; las respuestas de Juanito fueron directas, breves y contundentes: ¿Por qué motivo viajas a los EU? ¿A qué se dedican tus hermanos y tus padres? ¿Dónde tienes pensado viajar? ¿Cuánto tiempo? Aquí en México, ¿tienes trabajo? ¿Desde cuándo? ¿Qué haces en un día de trabajo? ¿Dónde estudiaste?

Luego de esta breve entrevista, sin pedir más: ni estados de cuenta ni bendición papal… nada; la gringa sentenció: “tu visa está aprobada, pasa a pagar a la ventanilla de la mensajería. Eso es todo”. La gente se martiriza, suda frío, sueña pesadillas con Bush (antes del día de la cita), luego el mero día anda en el banco pagando la visa, llega ataviada como si fueran padrinos trasnochados de una boda de rancho, llega en la madrugada aunque su cita sea hasta las 3pm ¿Cómo para qué? No mamar… CONSEJOS DEL JUANITO:

1. No se angustien (desde un inicio consideren perdidos sus 1900 pesos si eso los hace sentir mejor).
2. No digas que te invitaron desde EU, así sea muy gringa la persona que te hace la invitación y tu seas muy “gente bien” (en especial si eres mujer joven…)
3. Si hay algo que no sepas llenar en las formas de solicitud, déjalo en blanco, mientras estás formado dos horas de pie en el sol te explicarán una y otra vez como hacerlo.
4. NO REGALES TU DINERO. Los coyotes son una tomada de pelo.
5. Lleva tu propia pluma, tus propias sillas plegables o el petate para la banqueta, no olvides tus chicles, tus tamales y el termo con café… en verdad que todo eso lo venden allá pero está más caro… y hay que ahorrar…

Por último, los cónsules no son mala onda, tampoco los trabajadores mexicanitos de la embajada; pero imagínate lidiar con mil personas diariamente… qué friega. Al final, la mamá del Juanito terminó haciéndose amiga de la señito de las gelatinas y hasta le vendió dos perfumes baratitos, que resultaron ser casi vecinas y así no hay pierde para andar cobrando.

Cortesía de Divino

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