No lo era, pero comprenda señor presidente, la historia y la memoria, aunque algunas veces corta y otras distorsionada, tiene recuerdos de que no siempre nos dicen la verdad, cuando menos no siempre la verdad completa.
Leo los diarios, escucho las noticias, y también en los blogs se comenta, y se aplaude la decisión, yo me lo tomo con reserva, al pasito van a salir las medias verdades no dichas.
No crea que esto lo digo por lo que se rumora, que se beneficiara a empresas privadas, usted no es tonto y sabe que todo mundo va a tener la lupa enfocada al proceso que sigue, así que solo tomo ese rumor de quien viene, de un líder charro que de repente ve mermado su abultado ingreso, lo tomo de una izquierda descerebrada, apasionada, defensora de lo indefendible, incongruente y latosa, que piensa que todo lo que usted hace esta mal, por el solo hecho de ser usted.
La desaparición de Luz y Fuerza, es cierto, era necesaria, sé que no sigue el SNTE lo sé porque la educación no es una empresa publica, aunque lo parezca, aunque de ella se expriman jugosos contratos, aunque la dueña del sindicato sea la dueña de la educación en México, sé que no sigue ella, porque legalmente no se puede, al menos no de la misma forma que se hizo con Luz y Fuerza.
Pero que hay de PEMEX, es obscena la forma en que Romero Deschamps ha tomado el sindicato, grosero su desvió de fondos al PRI, vox populi, nadie lo ignora, ojala eso fuera todo, recuerdo haber leído que PETROBRÁS tiene la misma producción que PEMEX, pero con siete trabajadores menos de cada diez, es decir tres brasileños hacen lo mismo que diez mexicanos.
Recuerdo una fuerte campaña de usted, queriendo privatizar (aunque después reculo) a PEMEX para salvarlo de la quiebra lo que termino en la mal llamada “reforma energética”, Luz y Fuerza desapareció para hacerla rentable o cuando menos no tan costosa, todas las características que tenía esa empresa publica las tiene PEMEX solo que ésta aun es rentable, pero no por su buen manejo, sino por muchos otros factores ajenos al sindicato petrolero, ¿a que esperar señor presidente?
Quiero creerle, queremos creerle, dudo, pero espero que no haya una media verdad oculta, que no tenga la razón esa ala política que dejo de ser izquierda y se ha convertido en cabaretera que baila donde este el billete mas grande.
Nadie duda de la lacra sindical que agobia nuestro país, los sindicatos fueron buenos en un momento determinado, pero ahora son garrapatas que hay que fumigar.
Solo quiero que el rasero sea parejo.
