2009

Con overol o camisas beige y un escudito

logo-pemex Leer esto me enferma, cualquiera con dos dedos de frente entenderá quienes usan esos overoles y camisas beige con un escudito.

Estos tipos son unos desgraciados, de inmediato me acordé del famoso Neto, de como lo denunciamos por tanto tiempo y hasta pidió perdón por sus estúpidas ocurrencias.

Así con esa misma voluntad, tenemos TODOS la obligación de comentar esta nota que encontré, esto es real, platícalo con tus amigos y familiares, pásala a tus conocidos, y si trabajan en Pemex mejor, a ver si les da vergüenza.

En un burdel de Coatzacoalcos
En un burdel de Coatzacoalcos, Veracruz, fueron rescatadas 40 niñas de entre 8 y 12 años de edad.

Una de las rescatadas contó su experiencia a la reportera Mariana Viayra del diario Crónica (18/10/09):

“Llegaban señores, algunos de traje, otros con overol o camisas beige y un escudito. Nos obligaban a sentarnos en sus piernas y nos hacían cosas. Como no queríamos y nos dolía, nos obligaban a inhalar piedra.

“La dueña nos arreglaba y cada vez que llegaban uno o varios clientes, nos despertaban, nos hacían inhalar y nos sacaban a la sala para que los señores escogieran. Pagaban 500 pesos cada uno. Teníamos que atender como a diez señores cada una al día.

“Cada semana traían niñas nuevas. A las niñas que ya no pensaban y que se les escurría la baba, las echaban a la calle como basura.

“Un día llegó la policía y nos rescató. Nos llevaron a un hotel, y ahí nos estaba esperando personal de la Coalición (contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe). Nos ayudaron mucho. Buscaron a nuestras familias y a muchas las llevaron a un hospital.

“Recuerdo a La Chiquis que se metía horas y horas a bañar. Pasaban y pasaban las horas y ella se seguía restregando con el zacate su cuerpo. Y por más que le decían que ya estaba limpia, que ya no se tallara, que se iba a sacar sangre, ella seguía tallándose y gritaba que se quería borrar todo lo que esos viejos cochinos le habían hecho.

“A muchas nos llevaron a un albergue especial para que pudiéramos aguantarnos cuando necesitábamos la piedra. Muchas de mis compañeras ya no se pudieron recuperar ni regresar con sus familias. Otras aquí seguimos, tratando de recuperar nuestra infancia.”

Según el relator especial de Naciones Unidas contra la Venta de Niños, la Explotación Sexual y la Pornografía Infantil, Juan Manuel de Petit, en el año 2007 había en México “cerca de 80 mil niños y niñas víctimas de abuso con fines de pornografía y prostitución”.

Me gustaría saber cómo se llega a esa cifra monstruosa, de dónde sale, lo mismo que esta otra, también originada en la ONU: en 21 de los 32 estados de México hay turismo sexual, lo cual ha llevado a que México esté en vías de convertirse “en la Tailandia de América Latina”, según Teresa Ulloa, directora de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLCA, por sus siglas en inglés).

Cuando leo cifras altas de actos monstruosos recuerdo el dicho de uno que sabía de qué hablaba, José Stalin: “Un homicidio es un crimen. Un millón de muertos es sólo una estadística”.

Siempre lo había dicho de broma, ahora lo sé, esos señores que llegan de traje, con su Nextel dorado, su cadena, sus lentes de gota, perfumados y su camisa beige son unos NACOS, y lo naco no quita lo desgraciado.

Enlace: http://milenio.com/

Cortesía de Tanya

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