2009

Una anécdota del Transporte Público

microbus-mexico Ayer saliendo de mi trabajo en la Ciudad de La Paz B.C.S, tome el transporte público para dirigirme a mi casa como de costumbre, a lo que me topé con 2 tipos con cara de malandros como los que viven en mi colonia, que al momento de bajarse del transporte, uno se dio la vuelta y le hablaron al chofer por la ventanilla y le pidieron que por favor les cambiara un billete de 20 pesos por monedas de 1 peso (yo creo que quería ir a jugar a las maquinitas).

Entonces, un error que me he dado cuenta que cometen todos los choferes de los transportes es que los billetes que van obteniendo los hacen rollito y los acomodan en la parte baja del volante, en una hendidura, al momento que el chofer se voltea para tomar las monedas, el tipo aprovecha y mete la mano para robarle el dinero.

El chofer trata de agarrarlo del brazo pero se le escapa y decide bajarse a perseguirlo pero; ¿Qué condición puede tener un hombre que se la pasa sentado (porque así es su trabajo) para perseguir a un tipo esbelto y al parecer muy ligero? Cruzando la calle estaban como 6 tipos solo viendo, no fueron capaces de siquiera estirar un pie para detener al tipo que les paso a menos de un metro de distancia, pero claro! seguramente eran sus amigos, dos minutos después se ve regresar el chofer del pesero todo bofeado y con cara de pocos amigos, golpeando el volante del pesero y con poco éxito.

Al parecer el tipo le robó aproximadamente $800.00, que con estos tiempos de crisis, pues 800 pesos ya calan, más tarde volví a pasar por el lugar del incidente, y al parecer encontraron al tipo le rebo el dinero al chofer, ya que estaban los demás compañeros del chofer, ojalá que le hayan metido una buena bola de chingadazos, para que se le quite lo pendejo.

Me parece impresionante que suceda esto por estos rumbos ya que aquí no solían suceder este tipo de cosas. Pero ojalá que se haya arreglado todo, para que los demás que piensen en hacerlo, les entre tan siquiera un poquito de miedo y la piensen dos veces. No cabe duda que las malas mañas de las grandes ciudades se están extendiendo y generalizando en todo el país.

Cortesía de Flakota

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