2009

Ayúdame que yo te ayudare

policia-transito-mexico La anécdota que a continuación les narraré hace algunos meses. Durante las ultimas vacaciones de Semana Santa, una amiga me llamo diciéndome que ella y otra chava querían salir de fiesta. Yo como buen ser humano y entendiendo sus necesidades de desmadre les dije que yo y mi compadre (el de carro) las acompañábamos.

Como estaba por terminar ese periodo vacacional obviamente ya no contábamos con mucho dinero así que decidimos antes de pasar por las chavas comprar un cartón de cervezas para el precopeo ya que no queríamos gastar tanto dinero en el lugar hacia donde íbamos a salir.

Después del precopeo nos subimos al carro y nos pusimos en camino para buscar a nuestras amigas, de repente nos paro un agente de transito alegando que habíamos dado una vuelta no permitida. Le pedimos al oficial que nos la dejara pasar, que no nos habíamos dado cuenta, para variar a mi amigo se le ocurrió que era buena idea salir a manejar sin licencia cosa que inevitablemente complico la situación. Después de mucho rogar nos dijo el oficial -pues entonces como nos vamos a arreglar- por lo que volvimos a nuestras suplicas que nos la dejara pasar, a lo cual nos contesta -¿tu haz leído la Biblia?- -si- -Que no fue nuestro señor Jesucristo quien dijo “ayúdame que yo te ayudaré“-

Ahí fue donde vino nuestro primer HECF, le dijimos que no traíamos dinero, que lo ultimo que traíamos lo invertimos en el cartón y que nos disponíamos a regresar a “nuestra casa” que esta solo a un par de calles. Fue entonces que el policía sacó otra de sus frases de antología –¿tu crees que yo regalo mi trabajo?– HAAAAAAZME EL CHININDIGNADÍSIMO FAVOR.

Ya no sabíamos si reír, llorar, darnos a la fuga grabarlo o cualquier cosa, los siguientes minutos se la paso haciendo insinuaciones de que podría aceptar la esclava o el reloj de mi amigo, también mi celular, en eso paso otro azteca desventurado a quien también le toco que lo parara, ellos se arreglaron en solo unos minutos y volvió con nosotros con una cara de absoluta felicidad (lo había chingado). Supongo que el otro infractor le dio una buena mochada porque a nosotros también nos dejo ir (muy a su pesar), supongo que se dio cuenta que a nosotros de plano no nos iba a sacar nada. Cabe señalar que un par de veces llamo por celular diciendo que mandaran la grúa porque tenia un carro que iba al corralón, claro que no mordimos el anzuelo, nadie gasta su saldo de celular teniendo radio, jajajaja que país.

Cortesía de Soulgrdn

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