2009

La Siesta

siesta Yo no se si eso de tomar la siesta sea algo verdaderamente tan arraigado entre los mexicanos, porque cuando menos, de las personas que conozco, puedo contar con los dedos los que acostumbran echarse un coyotito por las tardes. Sin embargo el cliché del mexicano durmiendo echado a la sombra de un cactus envuelto en su sarape y bajo la sombra de su sombrero, es mundialmente conocida.

Actualmente vivo en Irlanda, y en el lugar donde trabajo han laborado personas de múltiples nacionalidades, y mi jefe que tiene la edad de Matusalem, los ha visto pasar a todos. Cuando comencé a trabajar aquí, mi jefe, al saber que era mexicano, me comenzó a programar todos mis descansos después de comer o después de cenar porque pensaba que, al igual que para la enorme cantidad de españoles con los que él ya había trabajado, para mí era un imponderable tomar la siesta después de los alimentos.

Día tras día, le comentaba a mi jefe, que para nosotros los mexicanos la siesta no era tan importante, que no era una costumbre y que si acaso algunos la toman, no por eso significa que sean unos huevones o malos trabajadores. Cuando por fin mi jefe me comenzaba a creer, algo sucedió: limpiando su cuarto se encontró con una artesanía mexicana que un antiguo empleado le había regalado. Esta expresión del arte popular, era la estatuilla de un hombte cubierto por su sarape, sentado a la sombra de su sombrero… tomando la siesta. ¡Hazme el Chingado Favor! El caso es que la llevó al trabajo y delante de todos me la mostró y preguntó ¿entonces qué amigo? ¿no que los mexicanos no toman la siesta?

No lo podía creer, toda mi labor de día a día demostrar con hechos y también con palabras que los mexicanos no somos huevones, y mi esfuerzo es boicoteado por una artesanía de mi propio país (HECF). Y ante la risa de todos, no tuve más remedio que aplicar un recurso, muy mexicano, eso sí: el ingenio, y responder… ¿Qué pasó? Si no está tomando la siesta… ¡está meditando!

Y tú ¿tomas la siesta?

Cortesía de Dr. Pistonne

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