2009

Reviviendo al animal

adnAntecedentes:

Jesús, tuvo que valerse de su padre, el mismismo Dios, para poder resucitar a Lázaro, esta resurrección no implico un esfuerzo intelectual, aunque de sobra es conocido que Jesucristo (hijo o no de Dios) fue una persona muy inteligente.

Víctor Frankestein, fue un personaje inteligentísimo, un científico cuyo coeficiente intelectual le sirvió para hacer una burda imitación de Dios, y creo a su propio Adán. A esa criatura se le conoce como Frankestien, aunque en realidad carece de nombre. Lo importante aquí es que el referido Víctor necesito un intelecto mayor que el común para crear vida (aunque solo causo el sufrir de su pobre criatura).

Con el ADN de Dinosaurios, encontrados en mosquitos conservados en ámbar (a saber como carajos se metieron ahí los mosquitos) se logró la resurrección de cientos de estos animales en “Parque Jurasico”, a los que después hubo que convertir en petróleo nuevamente. Todo apunta al capitolio de Washington. Nuevamente se requirió de un coeficiente intelectual respetable.

Recientemente encontraron esperma de un Mamut congelado, con el que, según leí, planean dar vida a uno de estos animales. Por si las dudas yo he enfrascado esperma suficiente y lo mande enterrar en Groenlandia, no quiero que los científicos del futuro batallen mucho, buscando ADN de sus antepasados en depósitos poco honrosos como retazos de látex, muñecas inflables, melones, y otros objetos, en los que, me cuentan, suelen depositar su simiente ciertos homo sapiens. Nuevamente para lo anterior (antes de mi participación para el futuro) sin duda se requerirá un intelecto por encima de la media.

Aterrizo.

Ficción o vida real, para traer a la vida a algo ya muerto, acabado, se necesita un coeficiente intelectual, digamos, elevado. En México estamos dispuestos a romper paradigmas.

Una rata apocalíptica, que nació junto con nuestro país, y le impidió su crecimiento y desarrollo, fue muerta, millones la aplastamos, fue tanto el odio que todavía le seguimos escupiendo, pero la rata daba de comer a muchos y estos no querían que se fuera, aguardan en su oscura y puerca madriguera a que vuelva. Está escrito, dicen.

La rata ha movido un dedo, ha agudizado la nariz, síntoma inequívoco de vida. La está reviviendo el estandarte de las manos limpias y el empleo. Y no, no necesitó ser muy inteligente para hacerlo. Lo contrario. Muy idiota.

¿Como revivir a uno de los entes mas despreciables de México? No siendo muy inteligente, ser exactamente la imagen en el espejo de la rata muerta. Se necesita ser muy tonto para estar en el poder y no saber conservarlo.

Impuestos arriba, las masas sufriendo.

Sí la rata termina por levantar su pestilentes patas, respirar y exhalar su insoportable aliento, y asienta nuevamente su fétido trasero en los pinos, no habrá mas culpable, que la falta de capacidad, conciencia e intelecto de los que ahora ocupan la silla.

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