2009

Mi nombre es Carlos

Hola gente de este honorable blog, los he seguido desde hace varios meses pero hasta el día de hoy me atrevo a colaborar con ustedes. Mi nombre es Carlos y quiero contarles lo que me paso unos días antes de Navidad y que me ha cambiado totalmente como ser humano.

Hace exactamente una semana iba yo a volar desde mis oficinas en la Ciudad de México al rancho de un buen amigo cerca de Atlacomulco en el Estado de México. Como cada año un muy selecto grupo de amigos nos reunimos en esta época navideña para brindar por nuestros logros y detallar nuestros planes futuros. Mi tocayo Carlos y su ahijado Enrique serian los anfitriones de la fiesta, también asistirían Emilio y Ricardo con algunas muchachitas para amenizar el convivió. Por azares del destino el piloto del helicóptero que nos trasladaría a la fiesta estaba indispuesto, aparentemente había desayunado en Sanborn’s esa mañana y algo había causado estragos en su sistema. Debido a la premura me tuve que dirigir en automóvil a la fiesta.

Transitábamos por las calles de la Ciudad de México y desde mi camioneta le pedí a mi asistente que se comunicara con mis amigos para avisar que llegaríamos un poco retrasados. Aun no entiendo la razón pero extrañamente la cobertura de nuestros teléfonos Telcel era nula. No puedo negarles que me puse un poco nervioso, estábamos incomunicados y atorados en el tráfico navideño en un área de la ciudad llena de ruido, smog y vendedores ambulantes.

Avanzábamos lentamente en el trafico navideño, íbamos a vuelta de rueda sobre uno de los puentes que una de mis constructoras edifico hace un par de años, cuando de repente pasamos un bache que poncho una llanta de la camioneta. Por si esto fuera poco la camioneta que nos seguía se detuvo abruptamente y causo una colisión con un microbus sin frenos que venia detrás.

Una patrulla que circulaba en las inmediaciones se detuvo a evaluar la situación y tratar de deslindar responsabilidades. El microbus fue rápidamente asistido por otros miembros de su gremio, mis asistentes por fin lograron comunicarse con la gente de nuestra aseguradora Inbursa, que tardaron más de una hora en arribar al lugar del accidente.

Mientras tanto yo permanecía en la camioneta, detrás de los vidrios polarizados esperando que mis asistentes se arreglaran con la patrulla y la media docena de chóferes de microbus que llegaron al lugar del accidente. Lamentablemente uno de mis asistentes cometió el error de mostrar su arma, lo que causo una gran movilización de patrullas a la zona del accidente, incluidos reporteros de nota roja, etc. Ante tal bochornosa situación dos de mis asistentes sugirieron que me bajara de la camioneta y camináramos unas cuadras a la estación del Metro mas cercana, el resto de mis asistentes se quedaría a arreglar el circo provocado por el accidente.

Hace muco tiempo que no utilizo el sistema de transporte colectivo de la Ciudad de México y trate de pasar lo mas inadvertido posible. Escondí disimuladamente el reloj Cartier que me regalo mi amigo Andrés Manuel, mis asistentes colocaron sus armas en los bolsillos de sus sacos. Caminamos con dificultad hasta uno de los vagones del Metro y cuando logramos abordar nos colocamos en una esquina y volteámos nuestros rostros para evitar ser reconocidos por la muchedumbre.

Estábamos cerca de llegar a la estación del Metro donde nos estaría esperando otro grupo de mis asistentes cuando alguien en un clásico acento capitalino grito a los cuatro vientos:

Ira… ahí esta el Slim, pinche viejito ogete.
-No mames wey, ese puto viaja en helicóptero
-No wey, no seas pendejo, íralo bien si es… esta igualito que en la tele
-No mames cabrón! Si es, anda con sus guarros el muy ogete
Iren todos ahí esta el puto del Slim
-Vamos a darle una madriza al hijo de la chingada!

Esas fueron las ultimas palabras que escuche justo antes de caer de bruces sobre el suelo del vagón del Metro, mis asistentes no tuvieron oportunidad de utilizar sus armas. Mi cuerpo sentía los mallugones y los pisotones, solo pude cubrirme el rostro y colocarme en posición fetal, fue en ese momento que perdí el conocimiento.

Comencé a soñar y a ver mi vida desde que era un niño, todo pasaba tan rápido, como en una película. De repente todo se detuvo y un silencio sepulcral invadió mi entorno, al mismo tiempo una leve luz dorada me invadió de paz y tranquilidad. Un ser que emanaba amor y sabiduría me llamo a la distancia, me acerque con dificultad y este postro su mano sobre mi cabeza y una luz intensa nublo mi vista. Me sentí en ese momento tan satisfecho conmigo mismo y comprendí que en mi posición terrenal podía hacer tanto por tanta gente y que estaba desperdiciando mi vida. En ese momento el ser de luz me dijo que volviera, que tenia una nueva oportunidad, que tenia una misión que cumplir.

Desperté en uno de los hospitales de mi amigo Olegario, a mi lado mi hija sollozaba por mí. Esa Navidad la pase en el hospital y desde entonces no he vuelto a ser el mismo.

Hoy regrese a mi casa y después de consultar a mi equipo de abogados personales he decidido donar el 90% de mi fortuna y crear una fundación que utilice mis enormes recursos por el bien común de este país que tanto me ha dado. Mis hijos, nietos y los nietos de sus nietos tendrán más que suficiente con el 10% restante de mis posesiones.

Es tiempo de hacer algo verdaderamente importante por este país, ya basta de donar bicicletas y donar para el Teletón, es tiempo de hacer la diferencia.Y esa es la razón principal por la que escribo, yo se que La Banda de este honorable blog estará llena de ideas sobre como puedo invertir mis recursos por el bien común, por hacer la diferencia a largo plazo.

Personalmente no guardo odios hacia la gente que me golpeo, entiendo su enojo y malestar. Me he vuelto extremadamente rico y poderoso a sus expensas, cada peso y cada minuto que gastan en el teléfono lo he sobre-explotado y monopolizado desde hace mas de 10 años y eso me causa un gran remordimiento. Pero desde hoy soy un hombre nuevo, mi nombre es Carlos y hoy voy a cambiar.

Cortesía de Carlos S

Lamentablemente desde que nos llego esta colaboración, también nos ha llegado otra donde se desmiente todo y se anuncia que la familia de Carlos ha tomado control sobre sus bienes, ya que se cree que después de la golpiza que recibió Carlos este padece de sus facultades mentales. Feliz día de los Inocentes.

Kin 40

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