2010

Conocer nuestra historia

A lo largo de la historia de México nos hemos encontrado con que de una u otra forma la vista que tenemos de los suceso que han transcurrido en nuestro país es solo para tirarle mierda a unos y “enaltecer a otros” sin embargo no nos queda nada bueno, solo la desgracia de “saber” o tal vez memorizar una serie de acontecimientos que ni si quiera son reales, o que si lo son tal vez no ocurrieron como los cuentan o tuvieron otra dimensión de trasfondo.

Una de las cosas a las que esta condenada la humanidad cuando se resigna a solo conocer la historia es repetir una y otra vez cada uno de los sucesos “históricos”, llámense revoluciones, manifestaciones, guerras, que con otro nombre e incluso otra ubicación geografía ocurren sin ton ni son, pero a la sason de que siempre sean los mismo aquellos que ganen y se sirvan, con cuchara grande, los goces de la “victoria”.

La única manera de ya no cometer esos errores, de ya no caer en las mismos baches es no solo conocer, sino ser lo suficientemente críticos acerca de las cosas que nos han ocurrido, así pues, no solo nos debe bastar el saber que el cura don Miguel Hidalgo y Costilla se levanto en armas el 15 de septiembre de 1810, sino que deberíamos comprender que su lucha fue una lucha de igualdad para todas y cada una de las razas que en ese momento habitaban nuestro México y que, aun que pocos lo saben y no todo los libros lo mencionan, andaba bajo el grito de ¡Viva el rey Fernando, mueran los gachupines!.

Por su parte Jose Maria Morelos y Pavón, después de un periodo de luchas, es aquel que concibe ya no solo una lucha por la igualdad de todos los que habitaban en esta tierra, sino que ahora, era el momento de luchar también por la libertad, que a sus ojos ya era justa y necesaria, plasmándola de este modo en su celebre documento “Sentimientos de la Nación“, es así, como deberíamos llamar las cosas por su nombre y darle a cada cual el titulo que realmente le corresponde, no solo bebernos la mierda que nos dan ya medio masticada y lista para tragar.

El mexicano, como persona y ser humano ha demostrado que tiene lo necesario para salir adelante, para poder crecer y para ser incluso una potencia mundial como ya lo fue en algún momento, pero nos gana la pereza y nos es mas cómodo ver que otros hagan el trabajo que nos corresponde y que deberíamos hacer sin chistar, pues es para nuestro propio bien y no solo para el bien de los demás, los que estudian (o que al menos van a una institución de enseñanza) que hagan lo que les corresponde en este momento de su vida, que no añoren lo que no tienen, que luchen por obtenerlo, las personas no cambian de un día para otro, es un cambio paulatino que debe de ser constante y tener una armonía segura para no desfallecer y terminar por hechar todo a la basura.

Venimos de una raza prodigiosa y que es ademas de todo una de las mas grandes a nivel mundial, por el grado de conocimiento de alcanzaron, la conciencia de ellos y de los demás que lograron conformar, una sabiduría que hoy por hoy desdeñamos y hacemos menos por que nos hemos globalizado con la mala idea de que los aborigenes de todo el globo no tienen nada de nuevo que ofrecer, nada útil, que ya lo sabemos todo, sin embargo ellos tienen un conocimiento mas perfecto, pues aun sin tener telescopios ya sabían de los movimiento solares, planetarios e incluso de la galaxia y de todo ello nosotros nos asombramos, pero no hacemos nada para restaurar esos valores que ellos llegaron a diseñar, por que nos decimos y les decimos “pinche indio pata rajada”, hazme el chingado favor, les admiras o no.

La incoherencia del ser humano es muy grande y la del mexicano aun mas, pues dice: “todos contra la corrupción” pero a la vez “que nadie se entere, que nadie sepa, ahí por debajito del agua, etc”, no es una desgracia el ser mexicanos, es un orgullo que debería llenarnos el pecho para gritar ¡viva México! No solo cuando estamos estúpidos de tanto alcohol que hemos ingerido, sino también cuando estamos sobrios y somo capaces de reconocer lo bueno de nuestro pueblo y nuestra gente y lo grande de nuestras raíces.

Hemos de dar media vuelta para ver cuan grandes son los cimientos de nuestra historia y volver a nuestro lugar dispuestos a trabajar y dar lo mejor para que no se corrompa el legado que nos han dado nuestros ancestros, aquellos que de verdad iniciaron desde cero.

Cortesía de Leo

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