2010

Democracia Participativa

Hola, en el documento que adjunto, está descrito a grandes rasgos el proyecto que realice para mi servicio social en la UDLAP. El proyecto ya está registrado, sin embargo aún no se han dado una serie de condiciones necesarias para su puesta en marcha en la comunidad de San Andrés Cholula, Puebla. Pero bueno, esa es mi solución para tantas cosas que me hacen decir Hazme el Chingado Favor.

Democracia participativa a través de la Asamblea Ciudadana

A través de los años, la “ilusión democrática” se ha venido diluyendo, hasta dejarnos con un mal sabor de boca en varios aspectos del quehacer democrático. La principal queja que tengo es acerca del principio que toda democracia -que en teoría- debe tener, la igualdad. ¿Somos democráticamente iguales? Legalmente sí, una persona es igual a un voto, sin embargo, los partidos políticos ¿a quién representan mejor? ¿a usted que está leyendo ó al dueño de televisa? o una pregunta más simple, ¿cuando su diputado federal o local se a acercado a pedirle opinión sobre las acciones que él desempeña en el Congreso? A usted tal vez no se le acerca, pero a su dirigente de partido o a la persona que le dio dinero para su campaña, le aseguro que si, entonces ¿donde queda la igualdad?

La igualdad la dejamos en nuestro conformismo egocentrista. Muchos piensan que ser un buen ciudadano radica en votar, pagar impuestos y hacer una buena obra de vez en cuando, sin embargo, con eso no basta. El buen ciudadano se informa de los asuntos públicos, se solidariza y reacciona ante abusos de poder, por lo mismo, vigila a sus gobernantes y les exige cuentas claras. El problema no está en la democracia, el problema está en los procedimientos democráticos que nos fueron impuestos y nosotros dócilmente aceptamos. Estos procedimientos hechos por los detentores del poder, tienen un fin, el cual es evitar tener un pueblo organizado, educado y exigente, porque no les conviene. Así como a nosotros no nos ha convenido un clase dirigente corrupta, egoísta e ineficiente. Así que si ellos no cambian, es hora de cambiar nosotros.

Por lo anterior, es importante la creación de un espacio público centrado, para que exista la transición –aunque sea simbólica- entre la casa del individuo y el espacio de la Asamblea Ciudadana, diferenciación que debe ser remarcada en la asamblea. Al tener un espacio centrado, es decir, con nombre, lugar y procedimientos propios, es más fácil para el ciudadano participativo común hacer la diferencia entre las ideas que surgen de la Asamblea Ciudadana y las ideas que surgen de sí mismo. De está forma el individuo conserva parte de su esfera privada, donde es capaz de cuestionarse a si mismo y a la Asamblea Ciudadana, beneficiando a ambas espacios. La Asamblea Ciudadana se alimentará de ideas novedosas que surjan mediante el análisis que haga el individuo, de las ideas aprendidas tanto en la asamblea, como en su vida diaria. Y el individuo se beneficiará de la organización ciudadana que conlleva el participar en una asamblea, además contará con un espacio no gubernamental donde pueda expresar sus quejas acerca de la función pública y con el apoyo de los demás ciudadanos, poder realizar algo al respecto. El beneficio más importante es que cualquier individuo, sea cual sea su clase social o nivel de educación, podrá aprender de los demás ciudadanos, que muchas veces sufren de problemas parecidos.

En este espacio los individuos deben reunirse a tratar temas sobre la polis, en un ambiente de respeto, tolerancia e igualdad. Los debates deben estar guiados por procedimientos (duración de la asamblea, reglas para la expresión de ideas, etc.) acordados por los mismos participantes(1) desde la primer asamblea, siempre y cuando estos procedimientos no atenten con los valores antes mencionados (respeto, tolerancia e igualdad) y que al mismo tiempo los promuevan. Debido a que no es fácil empezar un debate a partir de la nada, se deberá contar con las ponencias de expertos en determinado tema, para que actúen como fuente de información para los participantes (2) . Es imperativo que los expertos no impongan ni traten de imponer ideas a los participantes, sólo deben dar su punto de vista calificado. Para reforzar el intercambio de ideas resulta conveniente que siempre existan dos expertos con visiones diferentes de abordar un tema. Dichos expertos serán sobre cualquier tema, desde el experto en manejo de presupuesto hasta el experto en agricultura. Es por eso que los mismos participantes pueden ser ponentes en temas con los que tengan experiencia. Es condición, que siempre exista una idea diferente a la de la mayoría, aunque se sepa que está idea no prosperara ni ganará más adeptos, se debe poner en el espacio de ideas de la asamblea para que los individuos siempre tengan con que comparar cualquier idea. Estas ideas pueden ser naturales –generadas por el mismo tema- o forzadas por algún participante, que tenga conocimiento de lo importante que es para la Asamblea Ciudadana, la existencia de ideas contrarias a las ya aceptadas por la mayoría.
Se debe concientizar a los participantes que la asamblea puede y en cierto punto debe influir al gobierno, más nunca podrá sustituirlo. Es por eso que la esencia de las asambleas no está en el resultado de los debates sino en la acción misma de ir a la asamblea a discutir para aprender. El resultado positivo de la asamblea no se medirá en los proyectos o decisiones que el gobierno ponga en marcha, por presión de la Asamblea Ciudadana; el éxito se medirá en el número de participantes que asistan y en lo profundo o intelectualmente motivantes que resulten los debates.

La democracia participativa en las asambleas debe resultar una experiencia amena, donde los participantes se pasen un rato agradable o al menos productivo. La complejidad de éste punto es enorme, mi respuesta especulativa es que la Asamblea Ciudadana se puede transformar en una forma de vida, tan apegada a las costumbres de la comunidad que la felicidad que el individuo saque de ella dependa de él, por ejemplo: votar, el acto de votar puede o no producir felicidad, pero es un acto que para muchos individuos es una costumbre. La felicidad que produce votar o no votar no influye en los altos índices de no participación, si bien el votar implica un sacrificio de tiempo, éste sacrificio es costeable para el individuo a pesar de que un voto no influye en la decisión de una elección.

Debe existir la figura de “moderador” dentro de las asambleas, para poder canalizar la participación de cada participante, teniendo en cuenta que hay un límite de tiempo y reglas acordadas por los participantes que deben ser vigiladas por alguien. El moderador tiene los mismos derechos y obligaciones de los demás participantes, además cambiara de asamblea en asamblea, siendo elegido al azar entre los participantes; se busca que esto incentive la participación del individuo, ya que cualquier asamblea el podrá ser el moderador. Pericles dijo: “Nosotros no decimos, que un hombre que no tiene interés en política, es un hombre que tiene interés por sus propios negocios; nosotros decimos que ese hombre no tiene nada que hacer aquí -en nuestra ciudad-” (3) .

1 Seyla Benhabib, “Towards a Deliberative Model of Democratic Legitimacy”
2 James Fishkin, “The Voice of the People”
3 Pericles, Pericles Funeral Oration

Cortesía de Oswaldo

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