2010

No existe

Empezar de repartidor o vendedor directo, darse a conocer y rápidamente escalar en la estructura, para en poco tiempo, no solo tener para comprar ropa de mal gusto, pero cara y de marca, no solo para invitar a donde sea a la más “buena” del barrio, sino para comprarte una modelo regional. Circular manejando en una Hummer o una Lincoln, y tras de ti, dos o tres carros escoltas. La canción de moda en el radio: tu propio narcocorrido. Repartir billetes cual si fueran dulces. Prisión ¿Quien piensa en eso? Toda la policía esta comprada, y si agarran a alguien nadie dice nada, porque los que andan en eso son hombres bragados.

No existe ese mundo.

Los hombres bragados que alabas cantándoles sus canciones, pagan su libertad no solo con dinero, también hay que dar de vez en cuando a uno que otro “farolero”, por eso los mandan a cuidar a un secuestrado, y siempre detienen a “peligrosos secuestradores” pero sin el jefe de la célula, son parte del pago.

Tu si que no dirás nada ¿porque tu si tienes honor? Y cuando salgas tu jefe aparte de palmadas en la espalda, sabrá reconocer su valor, te hará jefe de dos o tres células ¿no es cierto?

En un cuarto oscuro, húmedo, estarás desnudo junto con tus colegas, el piso helado lacera los pies. Cuatro soldados entran, de todos los que están ahí elegirán a uno, harán la rutina frente a los demás, para que vayan teniendo ese temorcito de lo que inexorablemente les espera. Te eligen. El soldado abre sus brazos como para abrazarte y los cierra violentamente estrellándose en tus oídos, un bat envuelto en hule esponja (para no dejar marcas) te golpeara una y otra vez, no te preocupes, no te romperán ni un hueso, solo habrá hemorragias internas, un soldado termina su cigarro de cannabis colombiana (¿es la que tu jefe importa?) y la bocanada de humo va a tu cara, te cuelgan cabeza abajo, amarrados los pies, tu cabeza queda cerca de un tambo con agua, presientes y aguantas las respiración, es imposible no respirar porque el agua tiene corriente eléctrica (recuerda: mexicano=ingenio), los toques en los testículos te hacen retorcerte, la bofetada no es nada, vomitas sangre, no te han preguntado nada y tu empiezas a decir todo. Estas listo para declarar. Te devuelven a tu lugar y de protagonista pasas a ser testigo, de cómo todos y cada uno de tus colegas son convertidos en guiñapos. Nadie tiene derecho a desmayarse. No existe la omerta mexicana.

El deslumbramiento por el supuesto dinero fácil atrae a cientos de jóvenes a engrosar las filas del hampa, tal dinero no es otra cosa que un espejismo, cuya visión dura bien poco. En la prensa, no todo tiene que ser impunidad sin detenidos, no, así que muchos de estos jóvenes, terminan detenidos, es sorprendente la cantidad de dieciochoañeros detenidos, mas sorprendente la cantidad de asesinados por células rivales.

Este mundo si existe.

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
242 Comentarios en “No existe”