2010

Honestidad Personal

Es la primera vez que escribo y mando algo a este blog, espero no se aburran y se queden con algo bueno de esta lectura.

El martes salí de la oficina con mi jefe a revisar unos pendientes, nos fuimos antes de las 12 y para las tres de la tarde seguíamos en la calle con un hambre de perros. Honestamente pocas veces he compartido la mesa con mi jefe, y esas pocas veces han sido siempre de trabajo y en compañía de más personas, pensar en comer juntos me daba cierta ansiedad por que los tema de conversación casuales no fluyen muy bien entre los dos.

Posiblemente sea por la edad, por que el pasa los 50 años y yo apenas tengo 25, o por que simplemente tengo muy marcado el patrón de “figura de autoridad” y no es tan fácil conversar con él, es más ni le hablo de tu, siempre le hablo de usted.

Pero bueno, a veces uno esta en ciertas situaciones y ni como zafarse, terminamos comiendo pollo frito y poco a poco la conversación se fue dando, creo que comenzó cuando vimos a un punk y el hizo el comentario de que esas cosas solo se ven en el centro de la ciudad.

A mi me dio risa, por que mucho tiempo mis compañeros de escuela eran de ese tipo, punks, rojillos, etc. le comente eso y le explique que hay gente que anda en la bola simplemente por que si y otros que saben por que están informados, hablan de capitalismo y socialismo con buenos fundamentos.

El me comento que si el país fuera socialista los jóvenes estaríamos en contra por que es la naturaleza “juvenil” tratar de ir siempre en contra, “¿qué es?, no se pero yo me opongo” me dijo, y tiene razón de cierta manera.

Después comenzamos a llevar la conversación por otro rumbo y caímos en el tema de las drogas.

Mi postura al respecto siempre había sido la misma, pensaba que la legalización de las drogas era la solución al problema de narcotráfico en el país, pensaba que si la gente quería envenenarse pues que lo hicieran con libertad y que a los demás nos dejaran en paz. También me molestaba el hecho de ver masacres de gente inocente en mi propia ciudad y pensar que mientras algún junior tarado (digo tarado de puro coraje), en alguna ciudad como Londres, Amsterdam o Nueva York, se echaba unas lineas de cocaína, (por que consideraba su vida complicada y aburrida o simplemente por que piensa que es cool), sin enterarse si quiera de la guerra que se vive en países como el nuestro o cualquiera de América latina por llevarle hasta su ciudad sus respectivas dosis.

Pero mi jefe me dio otra perspectiva. La legalización de las drogas es una solución, si, pero a corto plazo y me puso el ejemplo del alcohol. El alcohol técnicamente es una droga legal como el tabaco. Sucede que como es legal ya nos acostumbramos a ver alcohólicos en todos lados, gente AA, y borrachitos protagonizando accidentes cómicos… y accidentes terriblemente trágicos. La legalización del alcohol nos ha traído consecuencias en algunos casos comparables con las consecuencias de las drogas (“posiblemente esa señora que perdió sus hijos en una balacera, corre el mismo riesgo de perderles atropellados por un conductor borracho”, me dijo) pero hemos perdido la capacidad de asombro, ¿Qué sucedería si de pronto además de alcohólicos hubiera la misma cantidad de “farmacodependientes”? (o posiblemente así sea, desconozco el dato) y esa perspectiva me asusto y me hizo reflexionar.

Le hice una pregunta que siempre he hecho al aire, ¿Por qué la gente consume drogas?.

Entonces el me respondió algo que nunca había pensado, y no lo había pensado por que no lo sabía.

“Lo que sucede actualmente es que se tiene un grave problema de ‘hedonismo’; el placer por el placer. ¿Qué pasa cuando alguien consume drogas?, siente un placer inmediato (físico), una satisfacción (de hacer algo prohibido), entonces que pasa, quiere más y más… ahí tienes a Tiger Woods lo que le paso, el placer por el placer”

Este es el punto central de todo esto que escribo, pronto teclee “hedonismo” y encontré obviamente su significado.

Pensar que posiblemente ¿todos los conflictos con los que vivimos actualmente se pueden reducir a eso?. El poder por el poder, el placer por el placer.

Mi jefe no esta muy errado. Me acorde cuando mi antiguo mp3 dio su último suspiro y mi novio me compro de regalo un ipod original, me decía que si quería esperarme unos días que faltaban para la semana de pago, para comprar un ipod nano con mayor capacidad; en ese momento pensé con sinceridad que no necesitaba tanto aparato y me compro un simple ipod shuffle de 2G, yo aún con cierto remordimiento por considerarlo un lujo y gasto innecesario, ¿el poder por el poder?. También cuando compre mi último celular y un amigo me sugirió que hubiera esperado para juntar más dinero y comprar el modelo por encima del mío, osea un modelo “mejor”; le respondí que no por que HONESTAMENTE no lo necesito, ¿el placer por el placer?.

También recordé una anécdota que me contó mi primo; el otro día se detuvo a platicar con el guardia del edificio donde trabaja, el hombre que si apenas ganara unos $3 mil o $4 mil pesos a la quincena, le contó gustoso que le acababa de comprar un Play Station a su hijo con todo y Guitar Hero, y reflexionamos como la gente gasta en cosas superfluas, cuando hay días que no tiene ni una tortilla con sal para comer.

Nos acostumbramos a mal comer, mal vestir y mal vivir con tal de tener otras cosas, el “hedonismo” es una máquina gigantesca que nos empuja al consumismo desquiciado, lamentablemente no solo de cosas materiales si no como en otros casos de drogas, sexo, juego, comida y una larga lista de etcéteras.

Siempre encubierto en “la falta de valores” (pobres niños sin amor, dicen unos) y “el que dirán” (que dirán mis amigas si me ven en estas fachas, dicen otras), todas excusas simplonas para conservar el placer por el placer (es que así somos los mexicanos, decimos varios).

Posiblemente esta sea la triste raíz de los problemas que nos aquejan, la cosa es preguntarnos ¿Qué vamos a hacer?, por mi parte pienso que cada vez que compre algo me preguntare ¿Verdaderamente lo necesito?, y después haré la tarea más difícil de todas (es aquí donde les hago esta propuesta), me responderé con sinceridad, qué es lo que NECESITO (de verdad necesito ese café ‘starbucks’, esos tenis ‘puma’, otra ración de comida, otra copa más…) entonces (lento o rápido, no lo sé) las cosas empezaran a cambiar.

La propuesta en resumidas cuentas es: “Atrévanse a ser honestos consigo mismos.”

Cortesía de Stern

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