2010

Te creeré…

Te voy a creer querido amigo, te creeré querida amiga.

Voy a pensar en verdad que no estás mintiendo, que no te haces pendejo.

Obligaré a mi mente, con gran esfuerzo, a pensar que en verdad no das para más.

Me convenceré de manera intensa de que tus capacidades hasta ahí llegan.

Supondré vagamente que todo lo que te dicen entra a tu mente para quedarse ahí… como estiércol, pegado de manera viscosa hasta secarse y no poder despegarlo más que dañando aquello a lo que se pegó en un principio. Lucharé en contra de todo lo que he creído hasta este momento sobre ti, hasta el punto de que esa forma de apreciarte física, emocional y mentalmente cambie de manera tan radical que deje de reconocerte. Hasta que deje de ver en ti algo interesante, hasta que te vea como en realidad quieres verte ante los demás, para que te juzguen como algo que no eres pero que quisieras aparentar ser… ese algo en lo que te conviertes para encajar.

¿Por qué? Justamente porque así parece que lo deseas. Para complacer al nuevo tú que aparece ante mí, produciéndome asco… Te convertiré en mi mente en un objeto como a ti te gusta, desecharé esa imagen humana, tierna, cálida e inteligente… sólo para dar paso a la marioneta inanimada y maleable que aparece en la pantalla a la que llamas cara, donde proyectas aquello que te enseñan socialmente y que te dicen que se ve “mejor”.

Así que muchas felicidades. Aún yo, que no creía que fueras de esas cosas… que formaras parte de esas máquinas… ahora creo que eres ferviente seguidora de esto mismo que ahora comento.

¡¡Felicidades!! Felicidades por seguir al primer imbécil con argumentos semisólidos que se te atraviesa, felicidades por llenar tu mente con discursos políticos prefabricados y planeados específicamente para hacerte creer que siendo ignorante eres mejor, por seguir al mejor postor para tu causa personal que podría llevar con tu gloria a la ruina a varios miles, o incluso millones. ¡¡Felicidades!! Por pensar que lo que necesita el país es más fútbol… o más política eclesiástica… inclusive más cobertura en el caso Cabañas. Por hacer creer a quienes te rodean, que esa autoestima exageradamente alta que representa para ti el oprimir a quienes tienen la madurez necesaria para no responder a tu infantil agresión, es en verdad seguridad y no falta de pantalones para detenerte a reflexionar y verte a ti mismo en el otro.

Creeré que en verdad a tu mente la envuelve esa capa hermética que impide la penetración intelectual más allá de lo que dicen los noticieros amarillistas, las denuncias izquierdistas violentas e infundadas, los encubrimientos de derecha malinchistas que en verdad a nadie engañan pero a todos callan. Pensaré de ti y tus capacidades limitadas que en verdad sólo logran llegar hasta donde les dicen los demás que deben llegar… sin buscar jamás un por qué, un más allá… o un más acá.

Te juro, te prometo honestamente, que me olvidaré de quién eres para dar paso a la pregunta importante, que en tu caso es: ¿Qué eres? Tu identidad no dependerá de ti, tú no determinarás la forma en que yo te vea y te comprenda. Tu identidad dependerá de aquellos terceros a los que autorizas, hasta cierto punto inconscientemente, el manejo de tus ojos, oídos… y mente. Tú dejarás de ser una persona y pasarás a ser una cosa, y tu mayor aspiración a tener una personalidad definida y propia se responderá con las preguntas: ¿De quién eres? ¿A quién sigues? y ¿Quién te controla?

Te volverás para mí en un objeto material. Y como todo aquello que es material, tendrás un precio, un registro de fabricación, un lote, un número de serie, y por supuesto… Fecha de caducidad. Caducarás para mí como todo aquello que uno compra: en el momento en el que dejes de serme útil, en el momento en que para mí tu mente esté tan viciada que te mire como un pedazo de comida olvidado en el refrigerador comenzando a pudrirse y llenarse de hongos. Te desecharé, te tiraré a la basura, en el momento en que comiences a contaminar mi entorno, a contaminar aquellos que me rodean y a quienes quiero. Me desharé de ti tan pronto como comience a apestar a hipocresía cerca de ti, tan pronto como tus mentiras comiencen a soltar ese característico hedor a traición y deshonestidad.

Creeré en lo que me demuestras y lo valoraré. Tomaré muy en serio eso en lo que buscas convertirte. Aunque me disguste y me dé asco… te juro que lo haré por ti. Me comprometo a pensar en ti como ese nuevo objeto inanimado al que mueven aquellos que están en el poder hoy en día, aquellos que en nombre de Dios violan niños y matan gente, aquellos que manipulan la información que llega hasta ti y te tragas tan ingenuamente sin preguntar nada, aquellos que te golpean y pisotean tanto física como psicológicamente y tú no dices nada porque a eso estás acostumbrada. Estaré orgulloso y feliz por ti… porque lograste lo que querías… Encajar en ese molde de un proceso de manufactura en serie… ser controlado por un pequeñísimo segmento poblacional que busca escalar un poco más usándote como peldaño.

Hazme el Chingado Favor… ve en lo que te has convertido. Pero no te preocupes, yo te voy a creer, no te daré la espalda, yo voy a satisfacer tu deseo de ser así como comienzas a aparentar. Yo te voy a creer.

Cortesía de El Escribidor Divino

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