2010

La Indiferencia

Desde ya hace un tiempo, en una de esas divagaciones en las que te sumerges porque no tienes nada que hacer, mis pensamientos me llevaron a descubrir que irónicamente el ser humano es motivado en muchas ocasiones por la “güeva”. Un ejemplo puede ser el elevador, el funcionamiento de un elevador es muy bien conocido por algunos y completamente desconocido y además irrelevante para otros. Pero el propósito final del elevador es evitar a las personas que lo usan la nesecidad de subir escaleras, el coche para evitar tener que caminar, el teléfono para no tener que ir hasta donde esta la otra persona para hablar con ella, el celular para no tener que ir hasta donde esta el teléfono para hablar con alguien, y la lista sigue y sigue. Y si bien, todos los inventos antes mencionados son muy útiles en nuestra sociedad al punto de hacerse prácticamente indispensables, las raíces de su origen me parecen un poco turbias.

Se preguntaran a que viene todo este “choro”, pues he venido a hablarles de la “güeva” que domina por lo menos a los mexicanos que es con quienes he convivido toda mi vida.

El problema que les intento plantear no es que los inventos han hecho al humano perezoso, si no que el humano en su pereza invento todos esos menjurjes para hacerse la vida mas fácil. En este caso en mi muy personal opinión es una pereza bien canalizada para beneficio de una mayoría. Pero ¿que pasa cuando hablamos de la pereza que por ejemplo se presenta en este mismo blog? Me refiero a todas esas personas que ven un post, leen los primeros 3 renglones y hacen un comentario como:

Me dio weba leer tu post.

Que weba me das.

No me leí nada pero voy a opinar.

Esa no es una propuesta, estas pendejo.

¿Por qué? ¿Por qué hacen esa clase de comentarios? No es que me ofenda por el florido lenguaje que a veces llegan a usar en estos comentarios, como he dicho, he vivido toda mi vida en México y ya estoy acostumbrado a escuchar esa clase de palabras, y digo escuchar porque yo no suelo usarlas a pesar de que mis propios amigos si lo hacen, pero bueno, eso es otro tema. A lo que voy es ¿porque esa nesecidad de insultar por insultar? Porque no presentar los puntos en los que no estas de acuerdo y porque no estas de acuerdo sin nesecidad de marcar como “pendejo” o “ignorante” o “sabiondo sin vida social”. Esto, a mi forma de ver las cosas denota una falta de fuerza del argumento que se esta presentando y tontamente uno piensa que agregando insultos y haciendo menos al otro podemos imponer nuestro pensamiento a los demás. Saliéndome un poco mas del tema principal, también he notado que el los comentarios de este blog se ponen a charlar de temas que no vienen al caso del post, no me molestan esas platicas, pero me parece que todo tiene su lugar, para esas platicas esta el Chat o el Shoutbox del blog.

Regresando al tema, me parece que, si algo nos sobra a los mexicanos es eso, güeva y es este el punto de mi propuesta para hacer un país mejor.

La güeva, la indiferencia, y la descortesía son de las cosas más corrosivas que pueden existir en una sociedad. Porque cada vez nos van separando mas y mas, al punto en que no nos importa lo que le pase al de alado siempre en cuando nosotros estemos bien, no nos importa si el peatón lleva tanta prisa como nosotros y le aventamos el coche o incluso al revés, no hay que hacernos los inocentes, cuando un conductor le cede el paso a alguien, ahí va toda la fila que dura 5 minutos en cruzar, y a pesar de que no viene ningún otro coche atrás, no dejamos pasar al pobre conductor que pacientemente espera a que la fila de patitos termine de cruzar la carretera.

¿Por que no levantarse temprano y salir con tiempo de casa para llegar a nuestros trabajos, a nuestras escuelas o compromisos para no tener que ir haciendo a un lado a todo el que se nos cruza? ¿Por que no hacer las cosas que tenemos que hacer en el momento y no esperar hasta el último día? ¿Por qué no inculcarles a nuestros hijos los valores de responsabilidad y de la puntualidad? Como todos saben, nuestra libertar acaba en donde empieza la de los demás, así que como solía decirme mi madre: “Si quieres que te respeten, respeta”

Me parece que ya con los elevadores, los coches, los teléfonos celulares y demás creaciones que facilitan la vida cotidiana bastan, ya no necesitamos esa güeva para nada más que para los sábados y domingos o sean cuales sean los días que tienen ustedes de descanso.

Si todos colaboramos con esto, el cambio que haríamos en cada uno de nosotros, mejoraría la convivencia en las calles en donde pasamos buena parte de nuestros días, además de hacernos mejorar como personas y darnos muchas satisfacciones. Si se dan cuenta es un cambio pequeño, pero muy necesario si se quiere cambiar la situación en la que estamos. Dejen a los diputados, a los senadores, al presidente en paz un rato, igual, si se va probablemente el que sigue será la misma gata pero revolcada como dirían por ahí.

Y es que ¿que será de una posible revolución armada o intelectual o lo que sea, si solo tenemos soldados güevones que no quieren ni levantar su fusil?

Cortesía de Luis O

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