2010

Contrarréplica u otra vez la burra al trigo

Barbarus hic ego sum, quia non intelligor illis.

Soy atarantado en mi quehacer diario y peor al escribir. En mi post anterior marco un postura personal: respeto a los que perdemos el tiempo viendo/practicando cualquier deporte (a mi me gusta mas el fútbol y a ello me enfoque).

En el post anterior escribí que a estas alturas es imposible una regresión al estado natural, sin tecnologías, y que estaríamos mejor sin ellas, ¿a que me refería? A que el hombre gracias a sus avances tecnológicos ha ido depredando todo su mundo y que esto lo conduce sin remedio a su propio fin, dije, también, que un científico menos hace más lento dicho proceso. Con mucha razón Hobbes dijo que el hombre es el lobo del hombre.

Las especies extintas ¿Quién las borró del planeta? Si, nosotros, esto gracias a que contamos con los medios para hacerlo.

Los demás animales cumplen con un ciclo natural, ciclo que nosotros nos aferramos a romper, y procuramos extenderlo mucho más allá.

Ninguna especie animal se ha extinguido porque le falte ciencia, el tigre dientes de sable no se extinguió porque le faltase un vehiculo para perseguir a sus presas, no se extinguió porque le faltasen vacunas, no se extinguió porque le faltase un computadora o un televisor. Nosotros lo extinguimos. Sí ninguna especie animal ha desaparecido por faltarle los adelantos tecnológicos ¿Por qué creen que nosotros nos extinguiríamos de faltarnos esos? Somos débiles, dirán, ¿no hay animales mas débiles? Y siguen tan campantes sin sus telescopios ni aeronaves.

No veo ninguna especie endémica por que les faltase la tecnología, las veo en peligro porque ese ser que se dice superior las ha ido exterminando.

¿Quien es mas superior, ellos que no necesitan de Ipod´s para vivir o nosotros que morimos por dos horas que se cae la red?

Alguna vez se me acuso de postear escritos que en realidad son cadenitas. Nada más falso. Aclaré que si algún parecido hayan en mis escritos es precisamente porque nada nuevo puede decirse que no se haya dicho ya.

Partiendo de esa premisa, busque quien hubiese dicho lo mismo que yo pero de mejor manera, y efectivamente ya lo habían dicho. No tenía yo el gusto de haber leído el “Discurso sobre las ciencias y las Artes” de Jean Jacques Rousseau. En el se plasmo algo semejante a lo que yo, pobremente, intente expresar, la única diferencia es que el disiente del provecho de las artes también.

Decía que soy medio atarantado al escribir, así que mejor les dejo unas palabras de Rosseau:

¿El restablecimiento de las ciencias y de las artes ha contribuido a modificar o a corromper las costumbres?

[…]Será difícil, lo siento, adaptar lo que tengo que decir al tribunal al cual compareceré. ¿Cómo osar condenar las ciencias ante una de las sociedades más sabias de Europa, ensalzar la ignorancia en una célebre Academia y conciliar el desprecio por el estudio con el respeto por los verdaderos sabios? He visto estas contrariedades y no me han en lo absoluto desanimado. No es la ciencia la que yo injurio, me he dicho, es la virtud que defiendo ante los

hombres virtuosos. La probidad es aún más querida a las personas de bien que la erudición a los doctos

[…]Donde no hay efecto, no hay causa que buscar; mas aquí el efecto es positivo, la depravación real. Nuestras almas se han corrompido, a medida que

nuestras ciencias y nuestras artes han avanzado hacia la perfección. ¿Se dirá que es una desgracia inherente a nuestra época? No, señores; los males causados por nuestra vana curiosidad son tan antiguos como el mundo. El flujo y reflujo de las aguas del océano, no han sido sujetos con más precisión

al curso del astro que nos alumbra en la noche, que lo ha sido la suerte de las costumbres y de la probabilidad respecto al progreso de la ciencias y de las

artes. Se ha visto a la virtud esconderse ofuscada a medida que sus luces elevábanse sobre nuestro horizonte, observándose el mismo fenómeno en todo los tiempos y en todos los lugares.

[…]Si las ciencias han mejorado las costumbres, si ellas han enseñado a los hombres a verter su sangre por la patria, si ellas avivan el valor, los pueblos de la China deberían ser sabios, libres e invencibles. Pero si por el contrario, no hay vicio que no los domine ni crimen que no les sea familiar, si los conocimientos de los ministros, al igual que la pretendida sabiduría de las leyes y la multitud de habitantes de este vasto imperio, no han podido sustraerlo al yugo del tártaro ignorante, y grosero, ¿de qué le han servido todos sus sabios? ¿Qué fruto ha sacado de los honores con que han sido tales sabios colmados? ¿Será tal vez el de ser un pueblo de esclavos y malvados?

[…]Los hombres son perversos, pero serían peores aun si hubiesen tenido la desgracia de nacer sabios.

[…]Veo por todas partes inmensos establecimientos en donde se educa la juventud mediante muchos gastos, para enseñarle todo, excepto sus deberes.

[…]Me gustaría lo mismo, decía un sabio, que mi discípulo hubiese pasado el tiempo en un juego de pelota, pues al menos habría ejercitado el cuerpo y estaría en ello ágil. Sé que es preciso darles ocupación a los niños y que la ociosidad es para ellos el peligro que más debe temerse. ¿Qué es preciso entonces que aprendan? ¡He allí ciertamente un bello tema! Que aprendan lo que deben hacer cuando sean hombres14 y no lo que deben olvidar

Sin duda que las personas que favorecen la cultivación de la ciencia son muy inteligentes, y antes de opinar sabrán cerrar los ojos y respirar.

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
240 Comentarios en “Contrarréplica u otra vez la burra al trigo”