Muchas de las propuestas que han desfilado por este espacio denotan una auto-intolerancia, que me hace pensar que a 200 años de que iniciara la lucha de independencia, no hemos llegado más que a nuestra adolescencia como país, y es que tratamos de imitar, queremos ser como los países a los que según nosotros les va “Más mejor”.
Y que decir de los que en el intento de parecer interesantes hacen propuestas que suenan a discursos graves de quien ha perdido no solo la fe en la patria si no en si mismo, con frases como “Emigraré hacia otro país, yo si leo libros, abajo televisa”, y es que esta oleada mamona de intolerancia hacia tal o cual pasatiempo, hacia tal o cual creencia, religión, hasta a la música solo denota que somos como nación una bola de Nerds indefinidos que no termina de auto-aceptarse.
Creo que antes de ofrecer soluciones que suenen bien desde puntos de vista filosóficos, sociales, religiosos o morales, deberíamos neta hacer conciencia si enserio todo lo que somos como sociedad nos molesta, si neta queremos, cambiar para parecernos a otro país, y es que creo que no son las mismas cosas que nos molestan a todos, deberíamos saber que cosas forman parte de nuestro folklore, costumbres, inclusive rutinas y partir de ahí, aceptando lo que somos, y lo que nos gusta, partir hacia una evolución como nación, y dejar de ser ese país wannabe, que quiere parecerse a su ídolo, así como adolescente soberbio mamón e inmaduro que ve los caminos mas cercanos para parecerse a su estrella favorita.
Evolucionar como nación, más no cambiar, que sería de nosotros sin las costumbres, desde los trajes típicos, la lotería, los juegos de niños, baleros, morral, el mercadito de los jueves, el puesto de quecas, los tacos, la salsa; ¿neta nos molesta tanto lo que somos?, ¿neta nos hemos dejado salpicar hasta inundarnos por progresismos disfrazados de consumismo moderno?.
O estamos dispuestos a aceptar lo que somos y evolucionar de ahí para ser mejores, pues como personas sabemos que para poder mejorar, debemos aprender a aceptarnos, y sobre todo aceptarnos en lo que nos hace felices, no importando lo que los demás digan, y en ese aspecto día a día podemos ver, como a esta puberta nación se muestra como insegura de lo que es.
Y es que aceptando lo que somos, y lo que eso significa, podemos empezar a meter orden y ordenamientos que hagan de eso que nos avergüenza, situaciones viables y ordenadas, incluyendo e influenciando el respeto, ya que todo lo que se hace pulcramente generará indudablemente respeto, respetemonos, para que nos respeten, y mejoremos a partir de lo que somos.
