2010

De moral y ética

En las relaciones cotidianas de unos individuos con otros, surgen problemas prácticos que al tomar una decisión pueden afectar no solo a la persona que las toma si no también a otros. Como: ¿debo denunciar a mi amigo por la falta que cometió o debo callarme por la amistad que nos une?

Al intentar encontrar una respuesta nos enfrentamos a la necesidad de ajustar nuestra conducta a normas dignas de ser cumplidas. Pero ¿qué pasa cuando las reglas morales pierden su valor ante los deseos ambiciosos del poder y la figura? ¿Puede un favor esclavizarme de por vida ante los deseos de una persona? ¿Debo hacer a un lado mi ética profesional y mi moral para callar y ocultar las faltas hechas por una persona solo por el favor que me hizo?

Para resolver sus problemas cada individuo recurre a normas, argumentos o razones para justificar la decisión tomada y esto forma parte de su conducta moral y ética.

Podría decirse que son decisiones difíciles de tomar, cuando se antepone la amistad a la honestidad, o el compromiso ante la moral, pero la decisión depende del punto de vista que se tenga, de bondad o de malicia. Siempre existirá la persona a la que le interese la amistad, la figura o el compromiso, y aunque se sienta esclavizado jamás podrá romper esas cadenas porque su moral y su ética han perdido su valor.

El problema de la decisión de actuar te lleva a la libertad y como consecuencia a la responsabilidad, es decir tú tienes la libertad de decisión y eres responsable de tus actos, pero esto no sucede en el individuo que no es dueño de su voluntad, pues sus actos son manipulados por el compromiso que siente tener y es cuando su moral y ética pierden el sentido de valor.

Y como dice la frase, “en la política no existen los favores, porque no hay político que te haga un favor que no convenga a sus intereses.”(La sombra del caudillo). Y un solo favor te puede esclavizar de por vida, convirtiéndote en un simple servidor sin razón de decisión, poniéndote siempre al servicio de quien te hizo el favor y obedeciendo siempre a sus intereses.

El maestro es la piedra angular en la formación de una ciudadanía, una ciudadanía con valores morales y éticos, que lo hagan capaz de poder discernir de lo correcto y lo incorrecto, de poder sentir en si mismo las injusticias y poder actuar en base a la razón, el maestro es el ejemplo, el héroe, el ídolo de sus alumnos y de la sociedad. No puedes deberle un favor a quien está haciendo su trabajo, ¿cuánto vale tu conciencia? ¿Qué tipo de moral tienes (de bondad o de malicia) si le cobras a otro lo que te corresponde hacer?, recuerda que solo el sabio cambia de opinión.

Hazme el chingado favor!

Cortesía de Santos

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