2010

Opiniones de retrato

Una vez más, aquí les dejo una pequeña contribución.

Aclaro, la historia es casi real, el caso lo vi en youtube; yo sólo aporté la invención de nombres, y el tipo de pollos que se vendían.

Una persona, pongamos, el señor Gómez viajó al norte del país para cerrar un par de contratos con una maquiladora. Como la prisa era mucha y el presupuesto, poco, pasó a comprarse un pollo rostizado en un local que le quedaba de paso. Apenas estaba eligiendo entre un encebollado, y uno natural, cuando, en eso aparece una camioneta grande, se bajan dos personas, sacan unas metralletas y comienzan a rafagear el restaurante de enfrente.

El señor Gómez atina a dar un salto de tigre y esconderse del otro lado de la barra. Del otro lado, se escucha caer el cemento a pedazos, el polvo y el ruido que produce el metal cuando “se corta cartucho”, ni siquiera hay gritos. El señor Gómez iba a llamar a su esposa para despedirse, por si las dudas; pero como estaba muy nervioso, no recordó el nombre de su mujer, así que nunca la pudo localizar en el directorio de su teléfono.

Al fin cesan los disparos. Se escucha el abrir y cerrar de las puertas de un auto (la camioneta, en realidad), alguien enciende la radio, una canción de los Bee Gees, el auto arranca, sin quemar llantas, ni forzar el acelerador, suave, con gracia, de primera a segunda con toda la naturalidad del mundo, el conductor de la camioneta avanza, y se va.
Con los ojos cerrados, el señor Gómez escucha la conversación entre los dos empleados de la tienda.

No mames, güey. No mames. Fíjate si no le cayó mucho polvo a los pollos.

Ya no los van a querer comprar- dice el primero, muy preocupado.

No hay pedo. Los chingados fueron adentro- responde el segundo.

Ya ni la amuelan esos cabrones, luego vamos a tener que limpiar todos los pinches pollos- se escucha del primero, como hablando para sí.

Pero pos hoy seguro sí vamos a vender todos. Ya ves que los solchos (soldados) comen de a madre, y yo creo que hoy si caen- le dice el segundo, a manera de consuelo.

El señor Gómez, ya más repuesto, se intenta poner de pie, apoyándose en la barra mientras miraba con cierto terror la fachada del restaurante baleado; era enigmático, no se escuchaba ningún ruido adentro, el único daño visible era una ventana rota; sin embargo, adentro, debía haber, cuando menos, 15 personas heridas o muertas.

Mira su celular, quiere llamarle a alguien, a quien sea. A su lado escucha:

Pregúntale al señor, si su pollo va a ser encebollado o natural.

Hazme el chingado favor!

Cortesía de Diego

labanda.jpg

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
305 Comentarios en “Opiniones de retrato”