La seguridad publica es inexistente en tantos lugares del país que lo único que queda es rezar y encomendarse a uno de estos santos para regresar en una sola pieza a nuestros hogares.

Cortesía de Blanca

La seguridad publica es inexistente en tantos lugares del país que lo único que queda es rezar y encomendarse a uno de estos santos para regresar en una sola pieza a nuestros hogares.

Cortesía de Blanca
