2010

¿Quién es el troll?

¿Alguna vez se han preguntado como funciona una colonia de hormigas? Una colonia de hormigas es un sistema altamente organizado, en donde cada uno de los miembros individuales cumple con una función muy concreta (hay hormigas recolectoras, hormigas encargadas de construir el hormiguero, hormigas encargadas de despachar a las hormigas muertas, etc.) y, sin embargo, no existe ningún tipo de de control centralizado que le diga a cada hormiga que es lo que tiene que hacer o cual es la función que tiene que cumplir para mantener el buen funcionamiento del colectivo (la “hormiga reina”, a pesar de lo que su realeza podría sugerir, cumple con una función meramente reproductiva).

Lo mismo sucede en el caso de las ciudades: mucho antes de que existiera algo así como planeación o ingeniería civil, cada ciudad –háblese de Tenochtitlan, de una ciudad medieval o renacentista europea o de una metrópoli contemporánea- estaba ya organizada de manera que cierto tipo de persona –la nobleza y la plebe o la burguesía y la prole, etc.- y cada tipo de lugar –casas, comercios, etc.- se encontraban en zonas bien delimitadas. La idea detrás del libro de Steven Johnson “sistemas emergentes” es que podemos encontrar tipos de autoorganización –organización que no depende de un control centralizado sino de la alimentación mutua de cada uno de sus elementos- en todas partes: desde las neuronas de nuestro cerebro hasta las galaxias y, si, incluso y sobre todo en el Internet.

Para usar el ejemplo de la colonia de hormigas: una hormiga es un organismo muy simple, su única función consiste en segregar una hormona determinada (por ejemplo, cuando encuentra comida) y después comunicar dicha hormona a otras hormigas para formar un sendero de recolección que vaya desde la fuente de la comida hacia el hormiguero. En el caso del Internet, cada individuo o usuario cumple con una función muy simple que al final forman un (para usar las palabras del Chilakil) “desmadre organizado” o distintos patrones que muchas veces no pueden reconocerse a primera vista.

En vez de senderos de recolección o grupos encargados de defender la colmena, existen diversas funciones (alguien que comenta en el blog, alguien que se la pasa en la cantina, alguien que escribe artículos, alguien que busca o se encuentra videos en Youtube, etc.) que al final forman algo parecido a un organismo. El tema aquí es:

¿Cuál es la función con la que cumplen los trolls dentro de dicho organismo?

Los trolls son aceptados hasta el momento como un mal necesario (a pesar de que provocan serias perdidas económicas en compañías que se dedican a establecer redes sociales o que ofrecen juegos en linea, quienes por cierto han diseñado ya varios tipos de software para tratar de mantener a raya el fenómeno) y, de hecho, incluso ellos cumplen con una función dentro del sistema: hablando en términos del cuerpo humano, los trolls son las bacterias que ayudan a procesar los alimentos en la ultima fase de la digestión o, hablando en términos psicológicos, los trolls son esa vocecita que siempre traemos adentro y a quien tenemos que silenciar varias veces al día que siempre esta tratando de ver lo peor en la gente o las circunstancias que nos rodean.

El problema es que, de la misma manera en que si esas bacterias salen de su lugar dentro del cuerpo pueden terminar dejando al individuo séptico o si esa vocecita termina ganando el control sobre lo que pensamos terminaríamos aislados o en una depresión terrible o en un alcoholismo crónico, cuando los clones y los trolls y toda esa fauna prosperan, comienzan a presentar un riesgo para el sistema en general. Para poner un ejemplo: si hay una entrada o una foto y el primer comentario es de naturaleza troll, eso establecerá un patrón para los comentarios que sigan o, si el troll llega a la mitad de una discusión, puede absorber toda la atención –eso también es un patrón- o ahogar con ruido lo que pudo haber sido una discusión fructífera e interesante.

Pero ¿Qué se puede hacer al respecto?

Desde mi punto de vista, el trollismo mas que una persona que entra a un foro de discusión tratando de irritar a otros usuarios, refleja algo que no solo cada uno de nosotros sino también cada sistema trae adentro; no hay solo usuarios trolls sino también conductas troll en las que puede incurrir cualquier persona que no tenga la etiqueta de “troll”. Existen trolls en la vida real, pero las sanciones sociales los mantienen mas o menos a raya. Necesitamos tratar de ser productivos y creativos –el trollismo es todo lo contrario a eso- y tanto los vínculos con otros usuarios como el fortalecimiento de la discusión en general se verán fortalecidos.

Necesitamos evitar toda simplificación, tanto en las opiniones que expresamos como en la manera en que categorizamos y nos referimos a otros miembros de la comunidad en linea. La próxima vez que veas a un troll o llames a alguien troll, vete tu también en el espejo y revisa la naturaleza de tu conducta y tus comentarios. Muchas gracias por leer y comentar.

¡Cambio y fuera!

Cortesía de Mrs. Lot

labanda.jpg

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
387 Comentarios en “¿Quién es el troll?”